“El humo de la guerra ha dejado ver la corrupción”

30 de agosto del 2017

El Procurador General, Fernando Carrillo, habla sobre los retos contra este fenómeno.

“El humo de la guerra ha dejado ver la corrupción”

En el marco del primer conversatorio ‘Ética para una Colombia nueva’, organizado por la Procuraduría General de Nación, el Procurador General, Fernando Carrillo, habló con Kienyke.com sobre la situación que vive el país y el compromiso que tiene la institución que dirige para combatir la corrupción: “Si no hacemos renacer la ética, el país se va a derrumbar”.

Este mal que por estos días ocupa los principales titulares y atención de los colombianos no es más sino un grave problema que durante años estuvo oculto por la violencia que vivió el país. Por esta razón, “la guerra no nos deja en paz. Los estragos de tantos años de destrucción no se limpian con titulares sobre traperos y escobas viejas. Para entender lo que nos pasa y hallar fórmulas emancipadoras se necesita disipar las cortinas de humo que impiden que nos concentremos en la resolución de la corrupción, que es ahora el más grave problema nacional”.

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“Si no somos capaces de enfrentar unidos ese flagelo, terminará devorándose la democracia, llegará el populismo y triunfarán los deshonestos”, Fernando Carrillo.

Para Carrillo es importante combatir la corrupción desde cada institución y enfrentar este flagelo de forma directa, teniendo como base que hoy la atención ya no está puesta en la guerra: “Cada escándalo gigantesco de defraudación del erario lo tapaba la voladura de un puente, la toma de un pueblo, el secuestro de algún notable, la captura de decenas de soldados o la muerte de algún líder guerrillero. Sin la guerra alborotando las hormonas, queda la paz despertando las neuronas. Y ello implica una invitación a reflexionar y a actuar”.

Carrillo

Para esto, es imperativo un pacto ciudadano contra la corrupción, que involucre a todos: “A las universidades y centros de pensamiento, empresarios, medios de comunicación, partidos políticos, Iglesias, organizaciones sociales. A la sociedad civil toda. Tenemos que derrotar la doble moral que identifica a muchos, con el criterio de que el que peca y reza empata”.

Sin embargo, hay que cumplir con tres mandamientos para que no se caiga en el error de siempre: no robar, no matar y cumplir la ley por encima de todo. “La primera regla de oro para salir adelante es hacer valer la palabra. No basta con prometer el cambio, hay que hacerlo realidad”, anotó el procurador.

Ahora bien, surge una pregunta y es: ¿Cuándo se perdió la ética? A esto, el procurador aseguró que “la crisis ética no se soluciona con medidas cosméticas. Lo primero que debemos entender es que la salida a nuestros males no depende de nuevas leyes, de otras constituyentes, de prender veladoras y rezar esperando que una fuerza suprema baje de las estrellas a limpiar la casa”.

¿Qué decirle a los corruptos?

Asimismo, manifestó que la ética se perdió cuando la gente prefirió resolver sus problemas usando la fuerza antes que el diálogo, obligados por la ausencia del Estado y la invisibilidad de la justicia. De hecho, hoy el país está sumido en una desconfianza grande por las instituciones que solo se puede revertir si se trabaja de manera honesta y clara desde allí.

Es por esto que la crisis que se vive solo se puede arreglar con soluciones concretas, “recuperando la buena política, para que sea, nuevamente, una lucha de ideas y la manera organizada de tramitar las quejas ciudadanas. Las credenciales manchadas de corrupción deben ser revocadas por los jueces, y por el electorado, que tiene en su voto el poder para cambiar a Colombia”.

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Además, la política debe derrotar el miedo y el odio que se expande sin respetar fronteras. “Los buenos políticos no son aquellos que se transforman en una mala caricatura de Maquiavelo, en busca del poder a cualquier precio. Los buenos políticos son aquellos que respetan la Constitución y la ley, y son capaces de mirar a la cara a los ciudadanos”, acotó.

“Lo que nunca se puede repetir es que quienes más hablan de probidad sean los más deshonestos. Recuerdo a Odebrecht y su código de ética: si hubieran cumplido el 1% de lo escrito no se hubieran apropiado indebidamente del 100 % del préstamo a Navelena, ni incumplido las obras de la Ruta del Sol; ni la multinacional Inassa hubiera convertido los acueductos del Caribe en un chorro imparable de recursos para la corrupción de sus dueños españoles”.

Finalmente, Carrillo apuntó que si la ética no renace, el país se derrumbará. “Menos carreta, más ética, es el reclamo de la sociedad”. Ante esto, destacó que “estamos convocando a las nuevas generaciones a que rompan con esas cadenas de la corrupción y construyamos un nuevo país”.

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