El peor escándalo de corrupción de Brasil se estaría esparciendo por Latinoamérica

El peor escándalo de corrupción de Brasil se estaría esparciendo por Latinoamérica

19 de agosto del 2015

La organización anticorrupción Transparencia Internacional (TI) anunció que investigará posibles réplicas del escándalo en la petrolera brasileña Petrobras en siete países de América Latina: Argentina, Chile, Guatemala, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela.

En un comunicado, Transparencia Internacional indica que las investigaciones en curso en Brasil han “evidenciado” los vínculos entre grandes empresas constructoras y el poder político, lo que plantea la posibilidad de “réplicas” de ese modelo de negocios en otros países de la región.

La justicia brasileña ha abierto investigaciones contra unos cincuenta políticos y otros tantos empresarios sospechosos de sobrevalorar contratos entre constructoras y la petrolera y desviar los recursos para beneficios de políticos.

Este asunto ha salpicado al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, en sus niveles más bajos de popularidad e inmersa en protestas multitudinarias, como las convocadas el pasado domingo en más de 200 ciudades del país, con unos 900.000 participantes.

Transparencia Internacional cita como ejemplo el caso de Venezuela y señala que cuatro de las empresas investigadas en Brasil recibieron más de 30 contratos gubernamentales en el país en los últimos años, lo que, según las investigaciones de la organización, apunta a una contabilidad opaca y una posible injerencia política.

Las secciones nacionales de esta ONG -fundada en Berlín y con sede en la capital alemana- en Argentina, Chile, Guatemala, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela han requerido información a sus respectivos gobiernos acerca de contratos otorgados a esas empresas.

El ámbito a investigar va desde sistema de transporte a infraestructuras de servicios básicos, prosigue la organización, que hace hincapié en el “derecho del ciudadano” a conocer el desarrollo de estas obras.

TI argumenta, asimismo, que el escándalo en torno a Petrobras es de los mayores registrados hasta ahora en la región, tanto por las sumas involucradas en el caso como por el descrédito hacia el sector político que ha causado en la sociedad brasileña.

La investigación se basa en una simple reclamación de “rendición de cuentas”, apunta el director regional para las Américas de la organización, Alejandro Salas, quien recuerda que los siete países mencionados han ratificado la Convención de la ONU contra la Corrupción.

El escándalo que tiene contra la pared a la presidenta de Brasil

En recientes protestas públicas, cientos de miles de personas en más de 200 ciudades de Brasil exigieron la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, quien está cada vez más acorralada por la corrupción en Petrobras y una economía casi en recesión.

Las protestas fueron convocadas por grupos opositores ajenos a la política formal y fueron menores que otras dos realizadas este año, que llegaron a congregar a 2,5 millones de personas, aunque tuvieron como diferencia el coro que gritó “FueraDilma” en todo el país.

Además el expresidente Fernando Henrique Cardoso sugirió a la actual mandataria brasileña que “renuncie” o admita los errores, sumándose a las recientes actividades que exigen su dimisión.

Dilma Rousseff

Dilma Rousseff fue reelecta presidenta de Brasil a finales del año pasado.

“Si la propia presidenta no es capaz del gesto de grandeza (renunciar o la voz franca de que erró y saber apuntar los caminos de la recuperación nacional), asistiremos a la desarticulación creciente del Gobierno y del Congreso, a golpes de Lavajato”, comentó el expresidente a través de las redes sociales.

“Le falta la base moral, que fue corroída por las estafas del ‘lulopetismo'”, subrayó Cardoso, quien arremetió contra su sucesor, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), y contra el oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

Lula fue junto a Rousseff y al gobernante PT el principal blanco de las críticas de las manifestaciones que la víspera reunieron a 900.000 personas en todo el país, según los cálculos divulgados por la prensa local.

Entre otras demandas, los manifestantes exigieron la destitución de Rousseff, quien está cada vez más acorralada por la corrupción en Petrobras y el delicado momento económico que atraviesa el país.

“La presidenta, aunque personalmente pueda salvaguardarse, sufre la contaminación de las fechorías de su patrón (Lula) y va perdiendo condiciones para gobernar”, agregó Cardoso, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Ante el descontento ciudadano, la presidenta brasileña dijo estar dispuesta a intensificar el diálogo para atender las reivindicaciones de los manifestantes que protestaron contra su Gobierno el fin de semana, pero está preocupada con la intolerancia de algunos de sus críticos.

Con agencia EFE.