“En Latinoamérica la pobreza tiene rostro de mujer”

3 de noviembre del 2013

Vivian Fernández de Torrijos, exprimera dama de Panamá, lamenta que en el proceso de paz de Colombia no haya mujeres negociadoras.

Vivian de Torrijos, Primera Dama, Kienyke

“Las mujeres somos el 51% del mundo, y no estamos decidiendo. Está decidiendo solo el 49% restante”, comenta Vivian Fernández de Torrijos, esposa del expresidente de Panamá Martín Torrijos Espino (2004-2009), al referirse a la poca participación femenina en las instituciones del poder en Latinoamerica.

La exprimera dama, considerada una de las mujeres más influyentes del país centroamericano, participa en el primer foro Women Working for the World que convoca a las principales líderes globales para que compartan su experiencia en la consolidación de programas sociales que reivindican a la mujer como líder cultural y eslabón productivo clave para el desarrollo de una comunidad.

Fernández de Torrijos fue la impulsora de revolucionarios proyectos de atención a población en situación de discapacidad y a mujeres del campo en extrema pobreza. Su iniciativa consistía en ofrecerles oportunidades económicas para que formaran empresa, más no en entregarles recursos de manera asistencialista. De esta forma comienza a formar líderes, además de emprendedoras.

En diálogo con KienyKe.com consideró que su experiencia puede ser compartida en Colombia para mujeres víctimas del conflicto armado y demostró con ejemplos que las beneficiarias obtienen éxito en sus emprendimientos.

Además ofreció un panorama sobre el rol de la mujer en las instituciones políticas latinoamericanas, criticó la ausencia femenina en los diálogos de paz de Colombia y confesó que no le cierra la puerta a una eventual candidatura en la política panameña.

¿No abandonó usted sus programas sociales a pesar de estar alejada desde 2009 de la política, cuando su esposo Martín Torrijos acabó su presidencia?

Mi experiencia personal muestra que mis causas son del corazón. Tengo más de 20 años de ser activista en temas sociales, especialmente por inclusión de personas en discapacidad y mujeres dentro de la sociedad. No es una lucha simplemente porque me hubiera tocado, sino porque es una lucha humana en la que he contado con activistas y compañía de mucha experiencia. El hecho que saliera del gobierno no significa que no lo fuera a seguir haciendo. A fin de cuentas, he trabajado en lo que creo y trabajar en eso es mi vida. Cuando ayudo, aporto y me involucro en tema de mujer y población vulnerable, encuentro una parte de mí misma que quiero llenar.

¿Se imaginaba ser activista social en la presidencia de su esposo?

Eso fue algo que vio mi esposo desde el primer momento que lo acompañé en sus campañas; él supo que yo entendía que si les ayudábamos a las mujeres, ellas nos podrían ayudar a sacar el país adelante. La red de oportunidades, que fue el plan social que tuvo el gobierno de mi esposo, estuvo basada en una transferencia económica condicionada que se le deba a la mujer con fines productivos. Fue todo un éxito.

¿Por qué identificó en la mujer uno de los sectores más vulnerables de la población?

Lo vi desde las campañas en que acompañé a mi esposo. Me involucré con la comunidad y cuando te metes a caminar esos caminos, esos barrios, esas comunidades, esas casitas pegadas unas a las otras, es donde conoces a tantas mujeres con tantas historias y dramas. Ahí te das cuenta de la descomposición social, que pareciera que se fortaleciera en vez de superarse, y es terrible. En nuestros países de Latinoamerica la pobreza tiene rostro y tiene rostro de mujer, y doloroso también es que tiene rostro de niñas.

¿La mujer continúa en un papel relegado en Latinoamerica? O ¿cree que ha ganado espacio en el escenario público, político y cultural?

Estamos viviendo el mejor momento posible de la mujer, si nos comparamos con las décadas pasadas. Estamos viviendo el mejor momento para nosotras porque gracias a grandes líderes de antes y luchadoras, hoy se puede gozar de cosas que esas líderes y luchadoras no lo pudieron hacer. Eso no significa que no tengamos un hueco enorme en participación, donde las posiciones públicas y privadas, y los avances del mundo nos muestren deficiencias. Donde el 51% de la población del mundo, que es mujer, todavía no tiene la opción de decidir con plena libertad y equidad. Porque en muchos de nuestros países hay muy pocas mujeres en los congresos, en las presidencias. Sí hay presidentas mujeres, pero son pocas. Estamos viviendo un momento muy bueno para nosotras, si nos comparamos con lo que era antes, pero seguimos teniendo hoy por hoy una desigualdad que definitivamente tenemos que tratar de romper, para que nuestras hijas y nietas puedan disfrutar y trabajar en un mundo más equitativo y equilibrado.

Salvo el caso de Costa Rica en Centroamerica, y Argentina, Brasil y quizá Chile en Suramerica, tenemos pocas mandatarias en nuestros países, como usted lo menciona. ¿Por qué aún no se abren esas oportunidades de gobiernos femeninos?

Es en parte porque las mismas mujeres se deben convencer que sí pueden lograrlo. Y luego, que tu círculo más cercano te apoye. Para nosotros es muy difícil si en el hogar tu pareja no te apoya. Si no te dan oportunidades. Y es lamentable ver a mujeres de mucho éxito en el mundo, pero están solas, sin pareja. Lamentablemente no tienen a alguien que hombro a hombro les acompañe en esa decisión. Lamentablemente es esa mentalidad machista que todavía persiste.

¿Sigue tan arraigada en nuestros países esa mentalidad machista, que ve lejana la posibilidad de que una mujer tome decisiones, o llegue al poder?

Sí. El hecho de que tú de padre separes a tu hijo y a tu hija del juego,  y les digas que la tal juego es de niña y tal juego es de hombre, ya lo está estigmatizando desde pequeño en ciertas cosas que son el pasado. Estamos en el 2013 y todavía estamos viviendo con paradigmas de 1903. Y no creo que esto solo sea problema de sociedad machista, sino de nosotras mismas y respaldamos esos paradigmas que nos separan en equidad del hombre desde chiquitos.

Vivian de Torrijos, Primera Dama, Kienyke

Si buen usted dice que estamos en el mejor momento respecto a nuestra historia de hace algunos años, si comparamos esta situación con la de otras naciones del mundo, ¿aún cree que estamos en el mejor momento?

Vemos en el mundo algunas mujeres con posiciones de liderazgo interesantes. Pero es que somos la mitad de la población y la mayoría de las mujeres estamos muy bien preparada. En mi país los mejores puestos académicos en escuelas mixtas, siempre los encabezan las mujeres; y que no digan que es que la mujer es una come libro, y que los varones no, porque nosotras también tenemos nuestro espacio para divertirnos, nuestro espacio para socializar, y sobre todo somos muy organizadas. Tenemos estos sextos sentidos que nos hacen ser el sexo fuerte. Ese tema del sexo débil, por ejemplo, es de los paradigmas viejos que todavía persiste en todo el mundo. La gente nos sigue viendo así. Pero ¡qué casualidad que el sexo débil es el que da el hijo y da la vida! Eso no es ser sexo débil.

Pero usted bien lo dice. Hay ciertos paradigmas que parecieran aplastar la voluntad de liderazgo político de mujeres en ciertos países…

Para nosotros fue difícil hacer la apertura de la participación de la mujer en política. Le voy a poner un ejemplo de alguien que desde la provincia quiera aspirar a cargos público. Imagine lo complicado que es para una madre criar a los hijos, sustentar su hogar, y que a la vez tenga la oportunidad de tratar de hacer una campaña política desde las bases. Una campaña quita mucho tiempo, y si no tiene la ayuda idónea para la crianza de sus hijos, definitivamente se le resta la oportunidad. Pero no es imposible. En el gobierno de mi esposo muchas de las figuras claves en su administración estaban encabezadas por mujeres. Ojalá en un futuro, o el mismo presente, se considere la oportunidad de incluir más mujeres capaces, preparadas y con valores intachables para los ejercicios de poder.

¿Es algo parecido a una ley de cuotas?

Claro que no. Eso es contentillo. Es como si dijeras: la llenas y sientes que cumpliste. Llenas por llenar y así tampoco. Pero bueno, por lo menos es una base. Se comienza con algo.

¿Encontraron posible que la mujer rural panameña, llena de vulnerabilidad y víctima también de abandono, lograra ser generadora de productividad?

La transferencia económica, llamada red de oportunidades a la mujer pobre, de mucha vulnerabilidad o extrema pobreza,  fue un proyecto exitoso. Fue un programa basado en la agenda social de ataque frontal a la pobreza, que se ha continuado en el gobierno actual. Fue la confianza de darle a la mujer la administración de un dinero con la condición de llevar a sus hijos a centros de salud a controles y vacunas, de insertarlos a las escuelas, y de ellas capacitarse para el trabajo. La mujer rural, que no había sido sujeto de crédito por ninguna entidad, pero a la que capacitamos para que montara su propia empresa o pudiera hacer parte de cooperativas, para que entre varias pudieran hacer negocios rentables, que salieran al mercado, que no fueran de paliativos a corto plazo, sino que se sustentaran en el tiempo. Las personas sacaron adelante su propio negocio sin necesidad de ese asistencialismo que antes era limosna. Lo que ahora se necesita es oportunidad, una semilla para que pueda darles frutos y sea sostenible.

Vivian de Torrijos, Primera Dama, Kienyke

Deme algunos ejemplos de éxito de mujeres cabezas de familia habitantes del campo, y que se pudieran aplicar en olombia, para mujeres víctimas de la violencia

Muchas montaron compañías piscícolas. Muchas otras hicieron granjas. La mujer rural también tiene hortalizas, no solo para animales sino para consumo humano. Tenemos una buena experiencia con productoras de Cacao en Bocas del Toro, que es una provincia que limita con Costa Rica, y resultó ser un proyecto fantástico. Y café en las tierras altas. También artesanías finas y logramos exportarlas. Son productos que tienen muy buena salida, que consumen y que estaban antes basados en el hombre.

Conocerá usted del Proceso de Paz en Colombia y la forma como se está negociando en Cuba. ¿Le merece alguna opinión el que entre los líderes de los diálogos, tanto del gobierno como de la guerrilla, no haya mujeres?

Están perdiendo la oportunidad de tener una visión que hace falta. Hay un hueco definitivo porque las mujeres vemos otras cosas. El ojo del hombre ve a la persona en frente; la mujer además ve lo que está detrás. Sí me parece que en una mesa tan importante, de toma de decisiones, donde falta la visión de una, dos o tres mujeres, hay un hueco.

Y las mujeres como víctimas, ¿cree usted que deben estar bien representadas, como grupo especial, dentro de un eventual proceso de reconciliación?

Ha sido un tema tan trillado que yo dudaría que no se esté tomado en cuenta. Definitivamente el núcleo familiar viene de ahí. Una mujer desamparada por culpa de la guerra merece especial atención. Todos lo deben saber.

¿Entonces valdría la pena una comisión especial de víctimas de género, para enfrentar el posconflicto y la reconciliación?

Tú abres la posibilidad de crear un comité que vigile, desde la visión de los derechos humanos, a estas víctimas especialmente. Que sean amparadas. Así debe ser.

Y al conocer tan bien el tema de las personas en condición de discapacidad, ¿recomendaría algo especial respecto a por ejemplo las víctimas de minas antipersonal, o lisiados de guerra?

Son población que queda vulnerable. Estas personas quedan relegadas porque la condición física no les ampara auto sostenimiento. La familia queda doblemente afectada. En panamá nosotros fuimos pro-derechos humanos, más no pro-limosnas ni pro-beneficencia. Estoy contra los teletones, especialmente cuando utiliza a la persona con discapacidad para hacer que la gente done. Para que empresas privadas hagan show publicitario y ni siquiera den empleo a un discapacitado. La ayuda a esta población vulnerable debe ser oportuna y sostenible en el tiempo.

¿A usted le suena la política, como a su esposo? ¿La veremos en alguna campaña pronto en Panamá?

Por dos campañas de mi esposo, una perdida y una ganada, y una presidencia de cinco años, sé que no cambio la vida que estoy viviendo hoy día por nada del mundo. Ahora no estoy muy segura de esa parte (ser candidata política), peo uno no puede cerrar todas la puertas.

¿Tiene una visión optimista para la mujer latinoamericana en el futuro?

Estamos preparadas. Hemos afrontado mil retos, mil vicisitudes. Hemos sido las luchadoras, la voz de nuestros hijos discapacitados, en guerra, de nuestros esposos. Tenemos la valentía, y hay que hacer un llamado para unirlas. La lucha solita no da. En conjunto sí.

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