¿En qué se desperdició el dinero de investigación?

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¿En qué se desperdició el dinero de investigación?

21 de marzo del 2017

La Contraloría General de la República lanzó una alerta sobre el despilfarro que varios departamentos tienen en los recursos de regalías destinados para investigación, ciencia e innovación. Casos escandalosos como un asadero de pollos construido con estos recursos fueron destacados por el ente de control.

Las cifras de la entidad, reveladas este martes por el contralor Edgardo Maya Villazón, muestran una situación crítica en la inversión en investigación, ciencia y desarrollo tecnológico de los departamentos. Estos recursos sumaron cerca de 3,8 billones de pesos entre 2012 y 2016, en pleno auge de la explotación petrolera y la “locomotora” de Juan Manuel Santos.

Todo el dinero de estos recursos, manejado por los departamentos, está en riesgo. “Una buena parte de los proyectos de ciencia y tecnología son ejecutados por contratistas poco idóneos y no responden a necesidades puntuales de las regiones”, señala el informe de la Contraloría.

Por ejemplo, una tercera parte de los contratos en ejecución en temas de ciencia y tecnología por los departamentos están siendo ejecutados por entidades no reconocidas por Colciencias. Estos contratos sumarían más de $600.000 millones.

De por sí la falta de ejecución es uno de los problemas más críticos: el informe, que llegó hasta diciembre de 2015, daba cuenta de $1,5 billones no ejecutados en los contratos, lo que daba un nivel de ejecución de solo el 55%.

De investigación a asaderos de pollos

Los contratos evaluados por la Contraloría no muestran una situación mejor. “La auditoría de desempeño a 33 proyectos por valor de $380 mil millones, evidencia que en cinco de ellos por $76 mil millones no es clara su pertinencia como de ciencia y tecnología o su alcance fue modificado de manera sustancial, a lo largo de su ejecución”, dice el informe.

La situación llegó a puntos críticos. Se encontró que uno de los contratos evaluados en el Cauca, “recursos que debían ir a empresas de emprendimiento, con componentes de innovación y tecnología, se destinaron a un asadero de pollos y un spa“.

Otra auditoría en Córdoba encontró 10 contratos por un valor de $30.000 millones, los cuales correspondían a igual número de proyectos de ciencia y tecnología que resultaron subcontratados y muy lejos del fin para el cual iban a desarrollarse.

En Vichada, un proyecto de centro de investigación en energías renovables no contó con la instalación de paneles solares. La obra terminó convirtiéndose en la construcción de infraestructura: se hizo en su lugar una biblioteca, un auditorio y un conjunto habitacional, con más de $32.000 millones de costo.

El problema de las regalías

Uno de los mayores problemas con estos contratos es la dificultad de defender los recursos para investigación de los intereses del Gobierno. Sobre todo, en períodos de austeridad como el que se viene a partir de 2017, cuando se debieron sacar $6,2 billones a través de una reforma tributaria polémica y rechazada de forma masiva.

Si bien el dinero de regalías debe ser entregado por ley a departamentos y municipios, la ley no define exactamente cómo repartirlos. Cabría asumir que el 40% no ejecutado sea entregado para otras obras como vías terciarias, uno de los proyectos que buscará ejecutar el presidente Juan Manuel Santos en los últimos meses de su mandato.

Según Maya, la mayor falla del sistema es fundamental. “Se puso el manejo de los recursos –la orientación del gasto y la ejecución- a depender primordialmente de las decisiones de actores políticos de los departamentos (gobernadores), quienes generalmente tienen intereses diferentes a los que exige el desarrollo científico e incluso el desarrollo regional”, reflexionó.