¿Quieren ser los jueces unas figuras intocables?

¿Quieren ser los jueces unas figuras intocables?

2 de junio del 2016

Reformar la administración de la justicia. Esa fue una de las propuestas insignias del presidente Juan Manuel Santos una vez fue reelegido.

Para lograrlo, el jefe de estado envió al Congreso a los pesos pesados de su gabinete a “socializar” la polémica reforma al equilibrio de poderes.

Desde de agosto de 2014, cuando se radicó el proyecto, los ministros del Interior y de Justicia de la época, Juan Fernando Cristo y Yesid Reyes, fueron los escuderos del acto legislativo que tuvo un tránsito largo en la Comisión Primera del Senado y en la misma de la Cámara, fue objeto de audiencias públicas y ocho intensos debates.

En palabras del representante a la Cámara, Hernán Penagos, ponente de la iniciativa, “la debilidad de la estructura política en términos de partidos” quedó al descubierto durante varias de las discusiones al no haber unidad de bancada en varios puntos.

Mientras los ministros, por orden de Santos, buscaban persistir en el dialogo con las altas cortes en audiencias, foros y reuniones; en la otra orilla, la Fiscalía General de la Nación era denunciada por estar haciendo ‘lobby’ a favor de los intereses del fiscal Eduardo Montealegre, quien demandó la iniciativa por considerar que afectaba el balance entre los poderes públicos, y la independencia y autonomía de la administración de justicia.

En uno de los debates, una funcionaria de la fiscalía tuvo que ser retirada del recinto, pues según el senador Luis Fernando Velasco, la funcionaria pasó pupitre por pupitre buscando hundir una de las propuestas de la reforma.

Finalmente, el 16 de junio de 2015, la plenaria del Senado de la República aprobó la conciliación de la reforma que prometía cambiar totalmente la cultura política del país.

Pero todo el esfuerzo del ejecutivo para sacar adelante la iniciativa, fue insuficiente. El miércoles en la noche, la Sala Plena de la Corte Constitucional le dio un duro golpe al tumbar parte de la Reforma de Equilibrio de Poderes que eliminaba por completo el Consejo Superior de la Judicatura.

Con una votación 7 – 1 la Corporación Judicial decidió confirmar la eliminación de la Sala Disciplinaria de la Judicatura pero revivió la Sala Administrativa que iba a ser reemplazada por el Consejo de Gobierno Judicial.

¿Cómo reaccionó el Congreso?

Al conocerse la decisión de la Corte, las reacciones no se hicieron esperar. Ante medios nacionales el presidente del Congreso, Luis Fernando Velasco, denunció que con esto “imperará la tesis del gobierno de los jueces” y reiteró la urgencia de una asamblea constituyente que pueda revisar la administración de justicia, como un tema fundamental para el país.

La senadora del Partido Liberal, Viviane Morales, expuso una postura más fuerte y tildó a la Corte como “un órgano antidemocrático” señalando que “no tiene límites y no tiene control alguno”.

Mientras para la congresista de la Alianza Verde, Claudia López, “la Corte se estaría declarando intocable, inmodificable e irreformable”.

¿Qué sigue?

Juan Manuel Charry Urueña, abogado constitucionalista y exdecano de la Facultad de derecho Universidad del Rosario, aseguró que “esta fue una reforma bien tramitada que suprimía un órgano muy criticado como era el Consejo Superior de la Judicatura” agregando que “la decisión de la Corte genera un antecedente muy preocupante, en el sentido de que las reformas a la rama judicial parecen bloqueadas porque los jueces no están dispuestos a dejarse reformar”.

Según Charry Urueña, la justicia colombiana pasa por uno de sus peores momentos, con críticas serias de puertas giratorias, pagos de favores, magistrados que pasaban de un cargo a otro, excesos en las decisiones de los órganos judiciales y choques de trenes, exponiendo la necesidad de someterse a un cambio estructural.

El jurista lanza una advertencia que no puede pasarse por alto “esta es una demanda parcial, porque vienen otras, con otros temas como el Tribunal de Aforados, habrá que esperarse que también sean declaradas inexequibles las nuevas figuras del equilibrio de poderes”.