Es más barato reinsertar un guerrillero que meterlo a la cárcel: Mitrotti

Es más barato reinsertar un guerrillero que meterlo a la cárcel: Mitrotti

7 de abril del 2015

En un eventual posconflicto luego de la firma de la paz, sin duda alguna la entidad estatal que tendrá más trabajo será la Agencia Colombia para la Reintegración, ACR, encargada de ‘rehabilitar’ y hacer productivos a los desmovilizados.

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Eso lo tiene bastante claro el director de la ACR, el politólogo, historiador y periodista, Joshua Mitrotti, quien en diálogo con Kienyke.com afirmó que al Estado le sale tres veces más barato reinsertar a un guerrillero que meterlo y mantenerlo en una cárcel; además con mejores resultados.

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“Solamente un 24% de los reinsertados han reincidido en la ilegalidad o está en riesgo de hacerlo. Si estos porcentajes se comparan con las cárceles, ¿Cuál es el porcentaje promedio de éxito de rehabilitación que hace la cárcel?, apenas de un sesenta o setenta por ciento. La reintegración es un programa que vale tres veces menos que mantener una persona en la cárcel”, afirmó el funcionario.

¿Qué tiene para ofrecerle la ACR a guerrilleros que quieran dejar las armas? Mitrotti indicó que todo un programa en el que se les garantiza a los que dejaron las armas un futuro productivo. Esto suena bastante bonito, pero ¿cómo funciona?

Con un entusiasmo que lo caracteriza, Mitrotti explicó que es un proceso que puede durar seis años y medio con cada desmovilizado y se divide en tres fases.

“Todo inicia con un proceso de atención psicosocial que puede durar hasta 30 meses, aunque después de ese tiempo esa persona puede seguir yendo al psicólogo si considera que son necesarias las terapias. También hay cobertura de salud y educación de la mano con cada Ministerio y secretarías del ramo en cada municipio donde se hayan reinsertado”

“(…) Cuando los reinsertados ya superan la etapa de la reintegración social y educativa, pasamos a una reintegración productiva, en la que el Sena es un aliado fundamental para lograr formar estas personas en lo técnico y tecnológico para que puedan conseguir un empleo. La reintegración pretende que estas personas construyan un proyecto de vida en la legalidad, sostenible a largo plazo”, explicó Mitrotti.

La Agencia Colombiana para la Reintegración ofrece a los desmovilizados unos apoyos condicionados al cubrimiento del 90% de las actividades que se programan.

“Por ejemplo si es una persona que necesita cuatro terapias psicosociales a la semana, se tiene que comprometer a ir a todas, pues su costo es de 160 mil por semana que es el apoyo económico que brinda la Agencia. De igual manera, hay un desembolso del mismo valor para ir a la escuela, por lo que tiene que comprometerse a ir por lo menos al 90% de las clases que se programan al mes. Habría también un tercer desembolso que es formación para el trabajo, también por el mismo precio, articulado con el Sena”, explicó.

Guerrilleros desmovilizados

La Agencia entrega 230 mil pesos mensuales a las personas en proceso de reintegración, que a veces no es suficiente para sobrevivir, “pero lo que se busca con este modelo es que muy rápidamente estas personas busquen empleo en la legalidad. No queremos que sean dependientes sino autosuficientes”.

De esta manera el Estado les otorga a los reinsertados unos paquetes de estabilización temprana, “donde ellos pueden ir al lugar de Colombia que quieran. El compromiso de Reintegración es que donde ellos estén nosotros los atendemos. Por eso hoy en Colombia hay desmovilizados en 850 municipios. Yo tengo presencia permanente con 31 centros de servicio, pero adicionalmente en 133 municipios hay por lo menos un profesional que atiende esta población. De todas maneras, el 80% de nuestra población está concentrado en 79 municipios”, explicó.

Sin embargo, aunque todo esto suene bonito, llevarlo a la práctica no es fácil, y las exigencias y dificultades se presentan por doquier.
Según el director de la ACR, no todos los que se desmovilizan acceden al proceso de reinserción.

“Desde el 2003, cuando nació el programa, hasta la fecha se han desmovilizado 57.000 personas, de las cuales 47 mil han ingresado al proceso, que no es obligatorio. Nosotros hemos atendido al 84% de esa población, es decir a 47.000 personas. Las demás decidieron en su momento tomar un camino individual, sin el acompañamiento del Estado, y hay un porcentaje tres veces más de posibilidad que reincidan o delincan las personas que no ingresaron al programa”, indicó.

Además Mitrotti habló de otro problema que tienen que enfrentar los desmovilizados. “Nos la jugamos a fondo a ser unos embajadores de las situaciones y los problemas que viven estos colombianos que se acogen a la reintegración, y que no es un ejercicio fácil, porque hay problemas de estigmatización, de rechazo”, indicó.

Haciendo referencia al tema hubo tiempo hasta para citar una anécdota. “Hace un par de años hicimos unos afiches con una persona en proceso de reinserción, y esa persona nunca había tenido problemas con sus vecinos, pero cuando ellos vieron que esta era una persona que se estaba reintegrando, fueron a su casa lo amenazaron, y le tocó irse de allí”, relató.

Para responder a esta problemática Mitrotti indicó que el programa también contempla la atención a las comunidades, barrios, localidades y veredas donde llegan buena parte de los desmovilizados para ayudar en los procesos de reconciliación y garantías de no repetición.

El problema de la estigmatización por parte de la sociedad trae otro que amenaza en varios casos el futuro mismo de los reinsertados.

“El desempleo en Colombia está alrededor del 8,3%, y para las personas en proceso de reintegración es del 24%. Lo que quiere decir que es casi tres veces más alto el desempleo de esta población que el colombiano promedio; o sea que en el país hay unas barreras mentales para abrirles espacios a algunos colombianos que por razones que no se pueden justificar, ni tampoco se pueden condenar, les tocó ir y tomar las armas”, manifestó.

Joshua Mitrotti Director de la Agencia Colombiana para la Reintegracion

“En el país hay unas barreras mentales para abrirles espacios a algunos colombianos que por razones que no se pueden justificar, ni tampoco se pueden condenar, les tocó ir y tomar las armas”: Joshua Mitrotti.

Según Joshua Mitrotti, en el programa de reintegración hay alrededor de 24 mil personas trabajando en la informalidad y formalidad. “Los reinsertados por lo general llegan a los barrios y comunidades más pobres del país, en donde la mayoría se decide por montar una tienda de barrio, informal. De estos desmovilizados, que están trabajando, nueve mil apenas están empleados en el sector formal. Cerca de 1500 empleos los generan las empresas privadas, y hay que reconocer el aporte de las tiendas Éxito, Sodexo, el grupo Bolívar, la Fundación Caja Social, Coca Cola Femsa, Terpel, Coltabaco y otras más. Sin embargo, hay ocho mil empleos que los genera la mediana y pequeña industria en los barrios y en las localidades”, afirmó.

Asimismo, el director de la ACR aceptó que hay algunos desmovilizados que aun acogiéndose al programa, no logran reinsertarse a la sociedad.

“De las 47 mil personas que hemos recibido, un 90% llegan afectadas psicológicamente, aunque muchas de esas afectaciones son tratables. Hay un 7% que presentan condiciones de discapacidad mental o física que ya no hay posibilidad de integrarlos, y también hay casos de adultos mayores que duraron más de 40 años en el grupo armado y difícilmente ya pueden ser reintegrados”, informó.

No obstante, a pesar de las vicisitudes que se puedan presentar, la Agencia Colombiana para la Reintegración ha cumplido una importante labor en varios frentes.

“El 75% de los reinsertados que hemos recibido llegaron como analfabetas, y gracias a este proceso 41 mil han pasado por las escuelas, y por lo menos han cumplido hasta quinto de primaria. También tenemos 500 desmovilizados que han ido a la universidad. Hay psicólogos, médicos, economistas”, señaló.

“Si queremos que este país se reconcilie – añadió – todos tenemos que aportar y abrir las puertas. Ese es el proceso de concientización que hacemos con las empresas, porque el desmovilizado no es necesariamente el malo, sino que hay una gama de espacios que los han vuelto malos o buenos, y tenemos que darles oportunidades; ellos le están pidiendo a la sociedad una segunda oportunidad”.

Frente al trabajo que se les avecina una vez se llegue a feliz término con las negociaciones en La Habana, el alto funcionario aseguró que cumplirán con la tarea que les sea asignada.

“En la Agencia Colombiana para la Reintegración estamos disponibles, capacitados y preparados para recibir la gente que el Gobierno Nacional nos diga, si así lo establecen los acuerdos. Crearemos los programas que sean necesarios para cumplir con el plan de reintegrar a todos los guerrilleros que eventualmente se vayan a desmovilizar, y por eso estamos hoy preparados para recibir a diez mil personas, pero con algunos ajustes y adecuaciones, podríamos recibir hasta 50 mil”, puntualizó Mitrotti.