Esperamos que no nos maten en paz: Alirio Uribe

Esperamos que no nos maten en paz: Alirio Uribe

3 de julio del 2013

La ONG José Alvear Restrepo conmemora  sus 35 años de gestión con un balance de lo que ha sido su trasegar en la asistencia legal de víctimas y un seminario donde se hablará de Paz, justicia y garantías de no repetición.  La preocupación del colectivo de abogados, según su presidente Alirio Uribe  Muñoz, son los riesgos de una paz no duradera y sin garantías de no repetición.

¿Qué habría después de una eventual firma de la paz?

Lo que pensamos es que Colombia para superar el conflicto necesita desactivar los factores de violencia que son tres: las insurgencias, como las Farc y el ELN,  los paramilitares, que hoy llaman bandas criminales como los Rastrojos, los Urabeños y demás, y tercero, esas personas que están al interior del Ejército y la Policía que han estado comprometidos con graves violaciones de derechos humanos. Incluso pensamos es que ha llegado la hora de hacer una reflexión de si lo que realmente necesitaríamos en Colombia  hoy es un tribunal de justicia transicional que se aplique a todos los actores con miras a pensar un país sin guerrillas, paramilitares y donde la gente pueda confiar en el policía de la esquina.

¿Cómo ganar la confianza de la sociedad?

Hay necesidad de resolver muchos crímenes que se han cometido desde el Estado, tal vez llegará la hora de que algunos generales y sectores del ejercito tendrán que contar la verdad de lo que han hecho al país y entrar en procesos de justicia transicional, creemos que el Fuero Penal Militar no les va a alcanzar para lo que ellos pretenden.

La preocupación que nosotros tenemos con la ley de justicia y paz y con la ley de restitución de tierras es que son leyes de posconflicto aplicadas en conflicto, por eso pueden estar en peligro de fracasar.

¿Si se firma la paz  con la guerrilla, en manos de quien quedaría la violación de los derechos humanos?

Por eso es la preocupación de las garantías de no repetición, una cosa es la firma de los acuerdos y la desmovilización de la insurgencia; otra cosa son las medidas que ellos pacten de indultos y justicia transicional, pero otra cosa es lo que le interesa a las víctimas en cuanto a garantías de no repetición.

¿Qué va a garantizar que no vamos a vivir los escenarios de violencia ya vividos?

Es ahí cuando nosotros insistimos en que una depuración del ejército y la policía es un componente de esto, para nadie es un secreto que por décadas al interior del Ejército existen unas doctrinas, de seguridad nacional, estructuras de inteligencia que han visto en los sindicalistas y defensores  de derechos humanos, en campesinos,  terroristas o enemigos del Estado.

Si realmente queremos pasar la página de la violencia, tenemos que hacer una lectura de contexto mucho más integral de los que ha sucedido y de cómo parar la violencia desde todos los lados.  Es ahí donde entra la experiencia de justicia y  paz, si se miran los desmovilizados de este proceso todos han dicho de manera clara que siempre el paramilitarismo actuó de la mano de la policía y del ejército, DAS y autoridades civiles.

Si no aceptamos esa realidad y no se hace un acto de contrición y si no decimos esto no se puede volver a repetir, pues vamos a asistir a un escenario sin guerrilla, sin paras pero con violencia política y sociopolítica. Lo digo eufemísticamente, esperamos que no nos maten en paz, es decir que mañana haya teóricamente paz, pero que las formas de violencia se mantengan intactas.

Hay más de cuatro mil desmovilizados asesinados, se supone que a ellos se les debería garantizar su protección porque estaban confiando en el proceso. Fueron asesinados de uno en uno, por lo que he hablado con desmovilizados muchos de ellos fueron asesinado para que no contaran lo que había ocurrido.

Yo me pregunto, ¿cuántos de las Farc podrán sobrevivir? Si Justicia y Paz fue un proceso entre amigos, ¿como será entre enemigos? También pregunto si realmente habrán formas de participación política alternativas o podemos volver a ver escenarios parecidos al de la Unión Patriótica.

La paz hay que construirla, la firma de un acuerdo de paz es solo apenas un componente de un proceso mucho más macro de cambiar este país, de depurar las instituciones, de ganar la confianza de la ciudadanía en la institucionalidad.

Alirio Uribe Muñoz, Colectivo de Abogados José Alvear, kienyke

¿Las Farc firmando un proceso de paz quedarían desactivadas?

No tienen ningún futuro militarmente hablando, o entran en un proceso de negociación y tratan de salir de la manera más digna de la superación del conflicto o se someten a otros cincuenta años de conflicto. Creo que cuando la guerrilla dice que quiere negociar hay que creer que esa posibilidad existe.

¿Pero cómo si no quieren entregar las armas?

El tema de la entrega de las armas es más simbólico, lo que se requiere es que no haya quien las accione.  Las armas se volvieron un tema político, las Farc no quieren mostrarse como en una derrota haciendo una fila y entregando las armas, pero yo creo que tarde o temprano tendrán que entregarlas o ponerlas bajo custodia de algún organismo internacional. El tema es cómo hacer para actuar de buena fe y creer que esto es posible.

¿Qué evitaría que se firmara un acuerdo de paz?

Hay mucha gente que se ha lucrado de la guerra y que puede pensar que es mejor que sigamos en fenómenos de violencia por años, hay a muchos que les fue bien por el despojo de las tierras y para eso se tuvo como pretexto el conflicto armado, hay un ejército y una policía que no quiere reducirse porque tienen beneficios económicos, primas por conflicto armado, por zonas de orden público. Pero ya se ha visto que esta guerra no tiene sentido, el país se quiere modernizar e industrializar.

¿Considera que la sociedad está preparada para perdonar la violación de derechos humanos por la guerrilla?

Viendo  la experiencia de otros países de combinar comisiones de verdad con proceso de justicia, creo que eso puede permitir que la sociedad no se sienta lesionada.  Si los paramilitares hubieran dejado de existir la ley de Justicia y Paz no hubiera sido tan criticada, con esto la gente se sintió traicionada. Lo que hay que hace res recuperar la confianza.

¿Qué hay en la agenda del país en cuanto de derechos humanos?

El Estado tiene hoy una gran política en el tema. Le ha dado mucho crédito al presidente Juan Manuel Santos el tema de la ley de víctimas y de restitución de tierras, y la posibilidad de restituirle las tierras a las víctimas del desplazamiento, hay todo un sistema nacional de protección a los derechos humanos. Lo que se está pidiendo es que son políticas más integrales en todos los casos.

¿Cómo se defienden de aquellos que los acusan de  ir contra el Estado y que defienden a la guerrilla?

Nosotros hemos sido mal incomprendidos en esta sociedad, siempre nos han visto como enemigos del Estado cuando nosotros nos sentimos es más bien amigos, hemos puesto el dedo y le  hemos dicho mire hay estos problemas, de hecho si tú miras, hay un balance de estos 35 años: mucho de lo que hoy institucionalmente existe fue por presión nuestra.

Defendimos por décadas presos políticos, lo que creo que no se le perdona al colectivo de abogados es que haya priorizado las víctimas de crímenes de Estado. Sentimos que el Estado para perseguir a la guerrilla siempre ha tenido la voluntad de hacerlo y prueba de ello es la voluntad de condenas que hay, en cambio para casos como el del grafitero en Bogotá, se ve como la institucionalidad quería dejar en la impunidad ese crimen. Calcule los casos en zonas de conflicto armado en Colombia, como masacres y demás.

¿Y los casos que están llevando?

Llevamos muchos casos, solo en falsos positivos tenemos 130. En el caso de Jaime Garzón ya el tribunal falló las pruebas y vamos a empezar el juicio en el juzgado primero especializado y en la fiscalía seguimos practicando pruebas frente a otros posibles responsables.  En cuanto a José Miguel Narvaes, que era para la época instructor de inteligencia y a la vez los paramilitares han dicho que era profesor en los campos de entrenamiento, y que tuvo que ver con el asesinato. Hubo audiencia preparatoria el año pasado, la defensa pidió una cantidad de pruebas para dilatar el proceso, el juzgado especializado las negó,  se está esperando que siga el juicio. Entramos a la fase de pruebas y vendrán los alegatos, pero ese proceso va muy lento.

El del Palacio de Justicia. Estoy hablando del caso internacional, donde el Estado ha hecho una defensa terrible, mal hecha. En octubre habrá una audiencia final donde se practicarán pruebas, será en México con la Corte Interamericana, esperamos tener una sentencia a principios del año entrante.