Estamos Listas: Una revolución femenina en Medellín

8 de marzo del 2019

Más de 2.000 mujeres están listas para ejercer el control político.

Estamos Listas: Una revolución femenina en Medellín

Foto: Estamos Listas

Cualquier persona que tenga un mínimo interés por lo que pasa en la actualidad, se puede dar cuenta que los tiempos están cambiando y que cada día las mujeres tienen más protagonismo en la vida pública. Si se mira solo estadísticamente, la balanza del poder deja gradualmente de tener una marcada inclinación hacia el lado masculino gracias a la lucha de cientos de mujeres que pelean con el mundo por reclamar, simplemente, sus derechos.

Aunque en esa materia la escena política colombiana va un poco más atrás que otros países de la región, las mujeres de a poco toman más protagonismo. Estos pasos de igualdad han llevado a un movimiento político que surge con fuerza en Medellín. Más de 2.000 mujeres que son hijas o nietas de otras mujeres a las que les estaba prohibido votar o ser elegidas, han dicho que están listas para tomar el control político de la ciudad en las próximas elecciones locales.

Estamos Listas es un movimiento femenino que se viene gestando desde hace un par de años y posiblemente verá la luz en el tarjetón del 27 de octubre. Buscan presentar una lista cerrada al Concejo de Medellín que esté conformada por ellas. Este grupo recoge múltiples condiciones sociales, formas de pensar, profesiones, historias, vidas y comparten el punto común de querer un cambio.

“Es un movimiento que está luchando contra una exclusión histórica y que podemos demostrar estadísticamente y también de fondo, cómo los escenarios políticos han sido dominados por hombres”, dijo Elizabeth Giraldo, una de sus voceras.

La estructura del grupo hizo que la iniciativa de unas cuantas mujeres se esparciera como un rumor y fuera afiliando a muchas más que veían importante la inclusión de voces femeninas en la discusión pública y hacerse presentes en la vida del país. En este momento están en el proceso de selección interno de sus candidatas, pero antes pasaron por una fase de elaboración y estructuración de lo que iba a ser Estamos Listas. Allí definieron 7 lineamientos entre los que priorizan la equidad, la defensa por la vida y el medio ambiente.

El símbolo de la Esperanza

Una pañoleta de colores con un búho y un símbolo de Medellín es el distintivo de aquellas que se sienten capaces de cambiar el rumbo de la urbe. Esa ave les recuerda la libertad, la capacidad de ver en la oscuridad, pero sobre todo la vigilancia, que es la obligación de la entidad a la que aspiran. “Acá se monta un alcalde y lo que hace de inmediato es construir una coalición favorable que le permita pasar el Plan de Desarrollo y todo lo demás”, comenta Marta Restrepo, otra de las voceras. Ella también manifiesta que el movimiento no solo está para aumentar la representación de la mujer, sino resolver problemas y permitir una correcta administración de lo público.

A pesar de que la historia del país muestra figuras femeninas comprometidas con la vida social, no fue sino hasta 1954 en que las mujeres obtuvieron el derecho de elegir y ser elegidas. Poco a poco el espacio se ha ido ampliando al punto de que en el año 2000 se oficializó la Ley de cuotas, que hacía que al menos el 30% de las listas presentadas por los partidos políticos en elecciones fueran de alguno de los dos géneros, sin embargo, hasta hoy “casi siempre han usado a las mujeres solo para cumplir el requisito”, señala Restrepo.

Esta visión es complementada por Giraldo cuando esboza el panorama de su ciudad: “No hemos tenido unos escenarios de ventaja y de igualdad para que la diversidad de ideas políticas sean expresadas (…). Lo que nos sucede en Medellín es que otras voces, otras opciones, otras sensibilidades no están siendo visibilizadas”. No obstante, cuando analiza los orígenes de esta situación se muestra optimista y dice que “en cuanto es cultural e histórico es transformable, no está fijo. Por eso también estamos en política: para poder transformar eso”.

La doble revolución

Hay quienes dicen que el movimiento femenino es la revolución que más demuestra avances tangibles en este momento por los derechos conquistados, principalmente, en el último siglo. Si bien esta es una de las aspiraciones de Estamos Listas, a esta revolución se suma a otra casi sin proponérselo: modificar la forma de hacer política en el país.

La conformación del movimiento hace que las discusiones internas se acerque tanto como le es posible a una teoría de la democracia, pues todas las integrantes del movimiento participan en una retroalimentación constante que las lleva a alcanzar coincidencias y tomar decisiones colectivas unificadas.

En el grupo hay muchas mujeres que nunca habían hecho parte de un colectivo político y es justamente a ese tipo de votantes al que aspiran: abstencionistas o quienes votan en blanco o hacen anular su voto. “Nosotras pensamos que esas personas no necesariamente no creen en la democracia, están de espaldas a ella o la rechazan; nosotras pensamos que esas personas no han encontrado una opción política sobre la cuál expresarse”, señaló Restrepo.

Otro de los frentes a los que apuntan, contó Restrepo, es quitarle a la política el dinero sucio y a las castas electorales que han sido protagonizadas por familias y por barones electorales -“el término barón electoral no es un eufemismo”, sostiene Giraldo- por ser un proyecto colectivo, autónomo en lo económico y autogestionado. El fin de semana pasado participaron en una convención alrededor de 900 mujeres que pagaron su afiliación al grupo y aportan con su trabajo al mantenimiento del equipo.

El próximo 23 de marzo se conocerán las mujeres que liderarán la lista del movimiento. En abril abrirán nuevamente inscripciones para iniciar el proceso de recolección de firmas y la campaña. El encontrar un reconocimiento efectivo dentro de la vida de la sociedad moderna es una lucha en que las mujeres han conseguido sus logros paso a paso. De esta misma forma, Estamos Listas aspira a crecer y lo hace sin un umbral porque como dice Giraldo, las condiciones actuales las favorecen: “No hay techo porque nos movemos en redes. No vamos necesariamente hacia arriba pero sí hacia el horizonte”.

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