Esto es lo más revelador del libro de Andrés Pastrana

29 de noviembre del 2013

En ‘Memorias Olvidadas’ el expresidente revive el escándalo del Proceso 8000 y además involucra a César Gaviria.

Libro Andrés Pastrana, Kienyke

Con ‘Memorias Olvidadas’, el expresidente de Colombia Andrés Pastrana Arango formó toda una tormenta política. En este libro confiesa por primera vez que los ‘narcocassete’ no llegaron a él por casualidad, sino que esas grabaciones -en las que se evidenciaba apoyo con dinero del narcotráfico a campañas políticas- le fueron entregadas por un miembro de la Policía Nacional. El contenido de los ‘narcocassete’ fue una de las principales pruebas con las que se acusó al expresidente Ernesto Samper de haberse beneficiado con aportes del Cartel de Cali. Esto dio paso al llamado ‘Proceso 8000’ y uno de los escándalos más graves de la historia reciente del país.

Así cuenta Andrés Pastrana cómo conoció las polémicas grabaciones:

-Mucho gusto, teniente coronel Carlos Barragán Galindo- se presentó extendiéndome la mano y me explicó que trabajaba en el departamento de Investigaciones Judiciales de la Policía Nacional (Dijin), única entidad de seguridad del Estado colombiano en la que la DEA tenía plena confianza en ese momento. De acuerdo con Barragán, la DEA y la Dijin tenían un grupo de trabajo externo al que él pertenecía, dotado de salas de grabación para hacer seguimientos y espiar conversaciones telefónicas con el exclusivo fin de perseguir al Cartel de Cali, la prioridad más alta en ese momento de los servicios de seguridad de los Estados Unidos en Colombia, desde cuando fue abatido Pablo Escobar, el 2 de diciembre de 19993, en Medellín.

Después de presentarse, Barragán me pidió una grabadora, la mandé traer y puse a rodar las primeras grabaciones de lo que habría de pasar a la historia de Colombia con el nombre de “narcocasetes”.

Ernesto Samper, Kienyke

Expresidente Ernesto Samper, involucrado en las grabaciones de los ‘narcocassetes’ de recibir aportes para su campaña del Cartel de Cali. 

Además de confesar que fue el coronel Carlos Barragán quien realmente le dio ese material, también involucró al gobierno del expresidente César Gaviria en el escándalo. En uno de los apartes de ‘Memorias Olvidadas’, Pastrana dice que le mostró el contenido de los ‘narcocassetes’ a César Gaviria cuando estaba finalizando su gobierno y en medio de la campaña electoral en la que participaba Ernesto Samper. En una reunión que tuvo con el entonces ministro de Defensa, Rafael Pardo, éste le habría sugerido no poner en conocimiento las explosivas grabaciones.

De pronto, Rafael Pardo me propuso “hacer un pacto de caballeros”. Fue, por lo que vi, el motivo principal de la reunión. Consistía en que nunca se revelara que yo le había entregado el casete al presidente Gaviria a través de él. Que si al presidente o a él les llegaban a preguntar por el casete, ellos dirían que su existencia no era cierta, lo desmentirían de plano.

-Si no hacemos el pacto-me dijo Pardo- vamos a poner el casete en conocimiento de la Fiscalía y seguro que el fiscal va a comenzar toda clase de investigaciones.

Analizamos todas las situaciones hasta cuando nos percatamos de que era tarde, pasada la media noche.

-No estoy de acuerdo con ese pacto. Que investiguen, no hay ningún problema- le dije a Pardo antes de salir-. Mi posición es que se divulgue ese casete. Pero, si quiere, déjeme lo pienso más y lo llamo para contarle qué resolví.

En su presentación del libro el jueves en la noche, el exmandatario Andrés Pastrana dijo que César Gaviria era el “eslabón perdido” del proceso 8000. Gaviria respondió hoy con molestia a estas revelaciones: “El doctor Pastrana respira amargura y resentimiento, no aporta pruebas sino afirmaciones mentirosas. Yo tengo mi conciencia tranquila sobre la rectitud de mi conducta y no estoy seguro de que algún día no aparezcan las pruebas que vinculen a la campaña de Andrés Pastrana con el cartel de Cali como lo mencionan las grabaciones”.

De otro lado, Pastrana también reveló que durante su secuestro a manos del jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar, quien realmente pidió su muerte no fue el mismo capo, sino Alberto Santofimio Botero, exministro de Justicia y en la actualidad procesado por la muerte de Luis Carlos Galán. Esa información se la dio el lugarteniente de Escobar, alias ‘Popeye’, en una entrevista que hicieron en la cárcel en el año 2012.

 En el transcurso de mi larga entrevista en la cárcel con Popeye, veinticuatro años después de mi secuestro, conocí pormenores todavía más escabrosos.

“El que le dice (a Pablo Escobar) que hay que matarlo a usted, el que dice que no lo vayan a dejar vivo por nada, que usted no puede ser liberado, que tiene que morir porque si es rescatado será presidente de la República de Colombia, es Alberto Santofimio Botero. Se lo dice a Pablo Emilio en el Bizcocho”, que era una de sus caletas en la parte alta del barrio El Poblado de Medellín.

Andrés Pastrana en el Caguán, Kienyke

Episodio de la ‘silla vacía’, en enero de 1999.

Pastrana se refiere al episodio de la ‘silla vacía’, cuando el 7 de enero de 1999 mientras se instalaba la mesa del proceso de paz, el jefe de las Farc alias ‘Tirofijo’ no se presentó a la tarima para la foto. En esta oportunidad presenta una nueva hipótesis del porqué no habrá podido asistir.

Años después, la última vez que estuve en Cuba, coincidí en La Habana con Tony López, que posteriormente fue nombrado embajador de Nicaragua, y pude consultarle sobre la enigmática ausencia de Tirofijo.

-Yo siempre he creído que hubo algo extraño, muy distinto a las excusas inverosímiles de inseguridad alegadas por Marulanda- le anoté a Tony

-Sí, presidente: él no fue por otras razones.

-Écheme ese cuento, Tony

-Yo fui con mis compañeros cubanos a hablar con él, a tratar de convencerlo de que asistiera a la instalación de la mesa: “No, yo no voy”, respondía, y repetía el cuento del atentado que tenían listo los paramilitares para matarlo.

“Es imposible que alguien pueda atentar contra usted con la gigantesca fuerza guerrillera que tiene desplegada. Aquí no puede alegar lo de los paramilitares”.

“Bueno, le voy a contar por qué no voy”, accedió por fin Tirofijo.

“Cuénteme”

“Mire, yo no voy a ir porque el presidente Pastrana es muy carismático y es un gran tipo. Si yo me subo a la tarima él me va a saludar afectuosamente frente a las cámaras de televisión de todo el mundo y eso lo van a ver todas las FARC” (…) “El mensaje es que se hizo la paz y a penas estamos comenzando los diálogos. Las FARC van a creer que Pastrana y Tirofijo ya tienen un arreglo desde el comienzo y eso a mí me perjudica”.

Ingrid Betancourt, excandidata presidencial que fue secuestrada por las Farc en 2002.

Sobre la misma época, confesó que habían identificado la ubicación de Ingrid Betancourt quien estaba secuestrada en ese momento por las Farc. Sin embargo, revela que aunque dio la orden de hacer un operativo para liberarla, éste jamás se hizo.

-Señor Presidente, durante un patrullaje, unidades el Ejército detectaron la ubicación precisa de un grupo de secuestrados en el que está Ingrid Betancourt (dice el general Fernando Tapias)

-Y ¿qué debemos hacer para liberarlos, General?

-Los secuestrados están en poder de un grupo numeroso de guerrilleros, entre los cuales hay algunos miembros del secretariado de las Farc- afirmó, pero no especificó cuáles.

-¿En qué lugar están, General?

-Están ubicados en La Unión Peneya, Caquetá, área selvática de muy difícil acceso.

-¿Hay plena certeza de que los secuestrados estén ahí?

-¡Presidente, estamos viendo a Ingrid!-contestó enfáticamente

–¿Qué sugiere que hagamos?

-Precisamente, quiero preguntarle cuáles son sus órdenes.

(…)

Tan pronto impartí mi autorización a la operación militar que traería a la libertad a algunos de los secuestrados, la reunión se prolongó hasta bien entrada la noche para analizar los detalles que deberían ser tenidos en cuenta y conocer otros aspectos de seguridad del país.

Todos nos fuimos a dormir esperanzados en tener pronto buenas noticias de los secuestrados, pero el tiempo comenzó a correr y, a pesar del seguimiento minucioso que personalmente le hice al tema, la operación de rescate jamás se llevó a cabo y el general Mora tampoco explicó nunca por qué no la hizo.

Alberto Fujimori, Kienyke

Pastrana insiste que información militar involucraba a Alberto Fujimori con un caso de venta de armas a la guerrilla colombiana. 

Finalmente, y entre otras revelaciones, Pastrana recuerda un episodio internacional. Cuando la inteligencia colombiana le informó que el entonces presidente del Perú, Alberto Fujimori, estaría participando en una gigantesca operación para entregarle a las Farc 50 mil fusiles AK-4.

-Señor presidente, sé que le va a costar trabajo creer lo que voy a contarle, pero no tengo más remedio- me sorprendió el coronel Germán Jaramillo, director del DAS a mediados de agosto del año 2000.

-No se preocupe, coronel, yo le creo- le respondí sin saber lo que me diría

-El presidente Alberto Fujimori, de Perú, hace parte de un negocio de cincuenta mil fusiles rusos AK-47 que las Farc compraron recientemente- me reveló Jaramillo mientras abría una carpeta cargada de documentos de inteligencia del Estado con vistoso sellos de “Ultra secreto”.

-Me resulta muy difícil creerlo, coronel. Lo podría pensar de algún otro presidente vecino, menos de Fujimori, declarado anticomunista de extrema derecha- le respondí.

-Señor Presidente, lo tenemos confirmado por fuentes internacionales. Además, la información coincide con claras evidencias que ha recogido el Ejército Nacional en zonas donde ha combatido recientemente con las Farc. 

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