La derecha radical en Europa

Imágenes: Wikipedia

La derecha radical en Europa

14 de marzo del 2017

La democracia nos ha dado sorpresas últimamente. Para algunos han sido “desagradables”; para otros, sin embargo, el panorama es magnífico. El Brexit en Inglaterra, la elección del Partido Popular en España, la victoria del No en el plebiscito en Colombia y quizás una de las históricamente más importantes: que Donald Trump haya ganado la presidencia de los Estados Unidos, son, entre otras, algunas de las “sorpresas de la democracia”. La derecha radical en Europa sería una de ellas.

Más allá de los resultados, que podrían caber en la categoría de atípicos, los expertos apuntan a decir que todo eso pasa como consecuencia de un cansancio general de la población hacía la clase política. No es un mal de algún país en específico; es, más bien, un efecto político global.

Que personajes con marcados discursos nacionalistas, de derecha radical especialmente, estén ganando fuerza en muchos países del mundo, no es sino uno de los síntomas más evidentes de ese cansancio. Marine Le Pen en Francia, Nikos Michaloliakos en Grecia, Gianluca Iannone en Italia, Frauke Petry en Alemania, o Geert Wilders en Holanda son sólo algunos de los más prominentes políticos —radicales, nacionalistas de derecha—, que cobran fuerza en el Viejo Continente. Y en el mundo.

Jairo Libreros, consultor, analista internacional, docente, en dialogo con kienyke.com explicó que el desprestigio de la clase política, más el fracaso del estado, han permitido que personas o movimientos, a partir de discursos nacionalistas, infundan miedo a los desconocido.

“Se han empeñado en infundir miedo al otro, al diferente. Su caballito de batalla es la migración”, dijo.

“En los próximos 10 años habrá gobiernos populistas de derecha en Europa. Las encuestas muestran que los jóvenes, y en general la mayoría de la población ha perdido la esperanza en la democracia. Eso permitiría que candidatos populistas, sobretodo en Europa, puedan llegar al poder. Lo que se ve, por otro lado es un desgaste en la izquierda. Sin embargo esos podrían ser ciclos normales: sube la izquierda, sube la derecha”, dijo el experto.

Por otro lado, la economía podría tender a fortalecerse, en la medida que se aplicarían medida proteccionistas. Sin embargo, otros beneficios, sobre todo los que tienen su origen en el estado, disminuirían en la medida que algunos de los desarrollos de la socialdemocracia europea, de izquierda en su mayoría, pasarían a ser delimitados por las leyes del mercado. La derecha radical es abiertamente por capitalista.

“Un laboratorio para ver todo esto es lo que pasó en Reino Unido con el Brexit —continúa el profesor Libreros—. Se abrieron posibilidades a la derecha en espacios diferentes, lo que permitió el crecimiento de sentimientos nacionalistas que en vez de abrir, cerrarían las fronteras”. Es el miedo al otro llevado al discurso político.

En cuanto a los procesos de integración, especialmente el de la Unión Europea, se ven “nubarrones fuertes”. Muchos países han cuestionado la permanencia en dichos espacios, ya que la independencia financiera, la soberanía, conceptos fundamentales del estado moderno, se podrían en tela de juicio, en la medida que no habría una libertad total de toma de decisiones, sino que el accionar de los países se supeditaría a la confluencia de los otros miembros de la Unión. Esa es otro de los derroteros de la Derecha Europea: desconocer los beneficios de la integración, y, más bien, apelar a una especie de aislamiento, “independencia la llaman”. La lógica es muy simple: estar en la Unión Europea quita soberanía a los estados.

Que personajes con marcados discursos nacionalistas, de derecha radical especialmente, estén ganando fuerza en muchos países del mundo, no es sino uno de los síntomas más evidentes de ese cansancio

“Ese panorama —concluye el profesor Libreros— parece indicar que en menos de 2 años, en varios países podrían darse ascensos de gobiernos de derecha radical que, por vía del referendo (como con el Brexit) buscarán la salida de la Unión Europea”.

Así, un proceso de integración y cooperación, que ha tomado años de construcción, incluso conflictos terribles, podría tambalear ante el resurgimiento de sentimientos nacionalistas y populistas.