Farc: un año sin armas, un año hacia la democracia

1 de julio del 2018

La semana pasada se cumplia un año de la dejación de armas de la Farc, un proceso que hacía parte de los compromisos adquiridos durante la negociación y posteriormente firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y el exgrupo guerrillero. Ese fue el primer paso que dieron, dejar de lado las armas y […]

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La semana pasada se cumplia un año de la dejación de armas de la Farc, un proceso que hacía parte de los compromisos adquiridos durante la negociación y posteriormente firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y el exgrupo guerrillero. Ese fue el primer paso que dieron, dejar de lado las armas y ver en el camino de la democracia una alternativa de participación política y un nuevo compromiso como ciudadanos.

Luego de más de cincuenta años de guerra las Farc se reincorporaron a la vida civil y con esto llegó su primer acto político: la creación de un partido. El 15 de agosto de 2017 los líderes de la desarmada guerrilla anunciaron que seguirían siendo Farc, pero esta vez el significado del nombre era diferente. A menos de un año de la firma de los Acuerdos pasaron de ser Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia a Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

El nuevo nombre generó polémica entre algunos que consideraron la decisión de mantener las siglas como un desacierto. Sin embargo, sus líderes defendieron la nueva identidad argumentando que no querían borrar su pasado. “No queremos romper los vínculos con nuestro pasado. Hemos sido y seguiremos siendo una organización revolucionaria. Queremos ser la voz de los excluidos, de los sin voz, de los que viven en la miseria, la voz de la gente honesta y buena de Colombia”,  afirmó Iván Márquez, jefe de la Farc.

Con un partido político conformado y siguiendo lo establecido en los Acuerdos de Paz, la Farc tenía garantizadas 10 curules en el Congreso de la República. Cinco en el Senado y Cinco en la Cámara de Representantes.

Pero sus intenciones iban más allá, tanto así que en enero decidieron proponer a Rodrigo Londoño, alias Timochenko como candidato a la presidencia, hecho que causó polémica entre diferentes sectores políticos que no concebían esta aspiración. No obstante, meses más tarde, Londoño abandonó repentinamente la campaña presidencial justificado por razones de salud, además de la presión a la que muchos de los líderes del partido se vieron sometidos, con ataques violentos  mientras hacían presencia en plazas públicas.

Ahora bien, aunque no tuvieron oportunidad en las presidenciales si hicieron parte de las elecciones legislativas donde obtuvieron 85.134 votos con el 98,82 por ciento de las mesas contadas en Senado y Cámara lo que para su desgracia, no fue suficiente para alcanzar el umbral. Pese a esto Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Sandra Ramírez y Victoria Sandino tienen su curul asegurada en el Senado. Mientras que en la Cámara de Representantes Byron Yepes, Jairo Quintero, Jesús Santrich, Marco Calarcá y Olmedo Ruíz serían los convocados.

Así pues, en lo que fue considerado como un hecho histórico el 27 de mayo de 2018, luego de 50 años de guerra con el Estado, los integrantes de las Farc se unieron a la democracia y ejercieron primera vez su derecho al voto en las elecciones presidenciales 2018. Como lo hizo Rodigo Londoño quien en su momento aseguró: “Es primera vez que ejerzo mi derecho al voto, (…) muy emocionante porque es fruto de todo un camino que estamos construyendo entre los colombianos”.

Para la segunda vuelta, la tendencia fue la misma, desarrollar unas elecciones en paz lejos de las armas y con todas las garantías electorales para la ciudadanía y los candidatos. En esa oportunidad la Farc decidió conjuntamente apoyar a Gustavo Petro quien garantizaba la protección de los pactos de La Habana. Sin embargo el vencedor fue Iván Duque, candidato de Centro Democrático, el principal partido opositor de los Acuerdos de Paz.

Por estos días, con la victoria de Duque y la aprobación de diferentes proyectos de el Congreso se decidió que “las 5 curules en Cámara y Senado que el Acuerdo de Paz les otorgó a los exmiembros de las Farc, hoy partido político, podrán tener espacio para legislar no solo en las plenarias sino en las comisiones”, explicó el senador ponente Roy Barreras.

Sin embargo, no todo es color de rosa para los miembros de la Farc, la aprobación de su participación política en el Congreso quedó condicionada luego de que se avalara de forma unánime que bajo ningún motivo los excombatientes podrán hacer parte de la Comisión Segunda, donde se manejan asuntos relacionados con la seguridad, la política internacional, la defensa nacional y la fuerza pública.

Pese a esto, los hombres de la antigua guerrilla se preparan para asumir esta nueva vida, lejos de las armas y los montes que durante años fueron su refugio de guerra, ahora las ideas serán su única herramienta de defensa ante un Congreso aún receloso con su llegada.

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