Glifosato: ¿Única alternativa para acabar con la coca?

5 de marzo del 2019

El próximo jueves Duque y Santos debatirán sobre este tema.

Glifosato

El presidente Iván Duque y su antecesor, Juan Manuel Santos, estarán de nuevo frente a frente en pocos días para debatir un tema de mucha importancia para el país, el uso o no del glifosato.

Escuche la opinión de El general (r) Jairo Delgado, experto en posconflicto, sobre la utilización del glifosato:

Esta reunión, que se llevará a cabo en el Palacio de Justicia y frente a nueve magistrados de la Corte Constitucional, ha generado muchas expectativas ante la opinión pública pues, se espera que se defina que pasará con el tema de la fumigación aérea a los cultivos de coca existentes en Colombia.

El debate se da tras firmarse el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (Farc-EP), en el año 2016, donde uno de los puntos pactados fue la “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas“.

En ese momento el Gobierno pactó que crearía el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), que estaría a cargo de la Presidencia de la República. Este programa busca que las comunidades tengan un papel activo en definir las soluciones.

El general (r) Jairo Delgado, experto en posconflicto, aseguró en entrevista a Kienyke.com, que el PNIS sí ha estado trabajando desde que se firmaron los acuerdos pero lo que ha sucedido, a su juicio, es que “se dio el aumento de los cultivos de la coca y eso obviamente ha interferido en que el avance sea más tangible o evidente, y que los resultados puedan constatarse de mejor manera”.

Delgado agregó que Juan Manuel Santos había identificado como “un incentivo perverso” el haber llevado el tema de la coca a la agenda de los Acuerdos de Paz con las Farc-EP pues esto provocó que “muchas personas vieran la opción de sembrar coca porque en el futuro se verían beneficiados por la sustitución. Ahí es donde está la dificultad para avanzar en unos tiempos que quisiéramos fueran más rápidos para mejorar las condiciones de los campesinos que están dedicados a este tipo de cultivos”.

Por otra parte, Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, explicó que durante el mandato de Santos se aplicó una política de ‘garrote y zanahoria’ que consistió en “el Plan Integral de Sustitución de Cultivos para el qué quería sustituir o erradicación forzosa para el que no quería. Dentro del PNIS firmaron noventa y ocho mil familias de las ciento cincuenta mil, mientras que sesenta y seis mil firmaron acuerdos individuales, es decir, que más o menos hay unas sesenta mil que no están ubicadas en los acuerdos”.

¿Cuál es la solución para cumplir con la meta establecida?

De acuerdo con Delgado, se debe llegar a una conciliación y analizar los diferentes escenarios en los que se está desenvolviendo el cultivo ilícito de drogas en el país. Reiteró que el uso del glifosato ha vuelto a surgir como un elemento necesario para combatir al narcotráfico.

“El dilema actual es que se tiene que conciliar la situación social de los cultivadores y la situación criminal que se está generando por la disponibilidad que hay de coca y cocaína, ese punto se amerita implementar toda la estrategia: sustitución, erradicación e intervención. El uso del glifosato surge como un elemento necesario, bajo unas características como: identificar en qué territorio estoy, si se debería volver a aspersar y en qué condiciones, para tratar de contener un crecimiento que nos ha venido afectando”, explicó.

Además, manifestó que la aspersión aérea no puede compararse con la erradicación manual pues esta genera grandes riesgos para el personal que realiza dicha actividad y los expone a ser víctimas de grupos que están al margen de la ley.

“La erradicación manual tiene unos riesgos para la integridad personal de los erradicadores y miembros de la fuerza pública. No podemos desconocer que hay tres actores muy fuertes: las Farc disidentes, el ELN y otras organizaciones menores dedicados al narcotráfico. Si no se enfrenta esto, los grandes beneficiados van a ser las estructuras dedicadas al narcotráfico y el Gobierno no puede bajar las manos en torno a esto”.

Pero en contraparte, Ávila expresó que el gobierno de Duque decidió no continuar con aplicando el PNIS lo que considera un “gran error” pues decidieron tomar la postura de “solo se paga lo que ya había firmado”, pero aún así hay pagos retrasados lo cual puede generar que “si no se paga, la gente va a salir a protestar”.

Glifosato: ¿solución viable?

Delgado expresó que en estos momentos es más fácil realizar planificaciones e identificar en qué territorios se puede aplicar la aspersión aérea con glifosato a los cultivos de coca en el territorio nacional, sin afectar a las personas y animales.

“Ahora hay más información disponible y capacidad para orientar mejor para organizar los planes de aspersión. Esto no va a afectar la sustitución de cultivos, la sustitución se va a mantener, pero sí es necesaria complementarla con la aspersión aérea si queremos avanzar”.

Esto iría ligado al acta realizada por la sala que preside el doctor Alberto Rojas quien profirió la sentencia T-236 en la que la Corte Constitucional informa que solo se podrá hacer uso del glifosato si el Consejo Nacional de Estupefacientes logra establecer que esta acción no generará daños en la salud humana.

Sobre este tema, el subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, manifestó que en cuanto a la fumigación “hay una sentencia de California (Estados Unidos), donde se obligó a Monsanto Company a pagar una indemnización a un jardinero tras un tema cancerígeno, pero además, los propios análisis de las Naciones Unidas dicen que donde hay erradicación forzosa la resiembra es del cincuenta por ciento y donde hay PNIS es del uno por ciento. Entonces, fumigar no soluciona nada y lo que si va a hacer es que miles de colombianos demanden al Estado porque los está envenenando”.

Para mediados del 2018 las cifras apuntaban a que las hectáreas cultivadas de hoja de coca aumentaron un 11%, pasando de 188.000 en 2016 a 209.000 en 2017. A esto se suma la producción de cocaína, que no es más alentadora pues se presentó un incremento del 19%, el país llegó a las 921 toneladas métricas en 2017 frente a las 772 que se registraron en 2016.

Sin embargo Delgado aseguró que Colombia si logró reducir los cultivos de coca a nivel nacional a 48 mil hectáreas en 2017. “Existe la capacidad de estrategias eficientes para reducir la cantidad” y manifestó que este tema se maneja más en un contexto político por personas “relacionadas con el acuerdo” pues a su juicio “lo que se quiere es evitar que un sector fuerte dedicado al narcotráfico siga beneficiándose y amparándose en los discursos que buscan mantener la magnitud del negocio que hay”.

Cara a cara Santos y Duque

Delgado espera que tanto el expresidente como el jefe de Estado actual, logren acuerdos para dar una pronta solución y así acabar con los territorios que aún tienen coca. “Se requiere es conciliar unas visiones para encontrar una alternativa estratégica que permita contener el crecimiento de los cultivos”.

“La aspersión no significa ir contra la Constitución, me parece que la Corte Constitucional lo que va hacer es integrar dos visiones buscando un objetivo común y real que es: evitar que las organizaciones de narcotráfico se sigan beneficiando, sin afectar la sustitución de cultivos”.

Ávila enfatizó que si el gobierno de Duque se decide fumigar y no pagar el PNIS “lo que vamos a tener son para los cocaleros como el año 95 y 96”.

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