Gustavo Petro al procurador: “El voto de la gente no vale tres cosas”

2 de diciembre del 2013

El alcalde de Bogotá dice, sobre su posible revocatoria, que “en ningún país democrático del mundo pasa lo que me está pasando”.

Gustavo Petro, Kienyke

¿Se siente usted en vísperas de que lo suspenda el Procurador?

En ningún país democrático del mundo pasa lo que me está pasando. Un funcionario electo popularmente, no cualquier funcionario, sino uno que es elegido por el pueblo, no tiene porqué estar pensando todos los días si va a seguir gobernando o no, porque un funcionario no electo y no judicial, no perteneciente al poder judicial, lo puede decidir.

Se trata de un funcionario que es administrativo, diciéndole al pueblo que votó por mi, “oiga, su voto vale tres cosas” -por no decir otra palabra- “porque yo con estas firmas saco a este señor”.

Es una violación de la Convención de Derechos Humanos del pacto de San José de Costa Rica que Colombia firmó. No ocurre en ninguna otra parte del mundo, no es cierto que sea normal.

¿Acaso pretende que no lo investiguen?

Yo soy el hombre más investigado desde hace años. Interfirieron mis comunicaciones durante ocho años permanentemente. Oían lo que decía mañana y noche. Los escoltas que me había puesto el gobierno Uribe no me cuidaban, me vigilaban. Pero no significa que se haya vuelto normal. Es una ruptura de la democracia.

En una democracia si el pueblo me eligió debería ser alcalde hasta el día en que se acaba el mandato y punto. A menos que cometa un delito, a menos que un juez de la República diga que cometí un delito.

¿Pero si lo destituyen?

Sería una ruptura democrática, este no sería un Estado de derecho.

¿Y con qué cargos lo sacarían?

Ellos (la procuraduría) tienen un proceso investigativo con tres cargos, que no son lo que dicen en los medios de comunicación. Que me van a sacar porque improvisé en el tema de las basuras. Eso no es cierto.

El primer cargo es porque una empresa pública tomó la empresa de aseo, una parte, porque todos sabemos que no la tiene toda. Pero resulta que la Constitución lo permite, resulta que nadie, en ninguna parte del planeta tierra se puede decir que es delictivo o irregular el que una empresa pública maneje un servicio público.

Entonces dicen que esa empresa pública no era capaz. La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá maneja el aseo desde hace un siglo. Y no solamente lo hace, sino que por acuerdo del Concejo Distrital de 1959, acuerdo que es vigente, desde entonces maneja todas las tarifas, la facturación del aseo de la ciudad de Bogotá. Entonces el cargo es contraevidente.

El segundo cargo es por haber decretado el reciclaje. El decreto 564 que ordena la separación en la fuente, la bolsa blanca y la bolsa negra y remunerar a los recicladores. Eso lo ordenó la Corte Constitucional. Y dice “es evidentemente ilegal”, el decreto tiene un año de vigencia y cuatro jueces han dicho que es “evidentemente legal”. Es decir que la procuraduría va en contra de lo que dicen los jueces.

Y el tercer cargo es el haber usado volquetas, diciendo que la acumulación de residuos produjo un riesgo de salud pública. La señora de extrema derecha, alcaldesa de Madrid España, tuvo 11 días gran acumulación de residuos. Los cientificos madrileños dijeron, “aún en 11 días no hay peligro de salud pública”.

Los operadores privados guardaron los camiones que eran del Distrito, porque los pagaron los usuarios durante 10 años con sus tarifas, ¿entonces el Alcalde iba a dejar los residuos en las calles? No. Contraté las volquetas, contraté los trabajadores para limpiar la ciudad y lo logramos, lo logramos en tres días.

¿No hay –entonces- democracia ni hay independencia?

Dejemos que los acontecimientos se desencadenen. El pliego de cargos, que es una primera fase del proceso, es un abrupto antidemocrático.

Los cargos son cargados de ideología, de prejuicio y de política. Pero la decisión la tienen que tomar ellos y no la han tomado.

El pliego de descargos, las pruebas presentadas, deberían servir para que el Procurador General, atendiendo a la razón jurídica y al Estado de derecho, no provoque una ruptura de la democracia en la ciudad.

¿Se arrepiente de haber llegado a la alcaldía?

No, para nada. La esencia de cualquier lucha política es el ejercicio del poder, aunque no sean los poderes del siglo XX. Los de hoy son arrinconados por muchos intereses particulares. Pero no se puede estar condenado a ser siempre oposición. Se puede ser gobierno.

Señor Alcalde: ¿Qué le ha salido bien y qué mal en su gobierno?

Súper bien todos los indicadores sociales hasta el momento. El indicador de disminución de la pobreza, que es la más baja en toda la historia de Bogotá; el indicador de disminución de la desigualdad social que para mí es una de las variables más queridas porque cuando me lancé en campaña propuse tres objetivos. Yo no propuse que un Ferrari corriera a 100 kilómetros por hora en Bogotá, eso lo propuso otro, pero ese otro perdió.

Propuse tres cosas: superar la segregación social y aquí estos indicadores tienen que ver con ello; adaptar la ciudad al cambio climático que es un tema que a muchos les suena nuevo pero es el problema fundamental de la humanidad, sobrevivir como especie, que tiene que ver con todo el tema ambiental, el ordenamiento territorial; y fortalecer el poder público.

Disminuimos la pobreza, disminuimos la desigualdad social y aumentó la calidad de la educación pública, disminuyó a un dígito la mortalidad infantil, son indicadores propios para superar la segregación social.

¿Y de verdad ha fortalecido el poder público?

La administración Petro ha fortalecido el poder público en el caso del Distrito de la ciudad. No nos hemos arrodillado al interés particular de los politiqueros, o de las mafias de la corrupción.

¿Se siente perseguido por algunos medios de comunicación?

Los medios eran dominados por el poder político. Ahora por el poder económico. Los conglomerados económicos en el mundo, en el país, se han venido apropiando de los medios de comunicación y eso es mucho más perverso. En Colombia, los tres más grandes ricos del país se quedaron con los medios de comunicación.

Estos poderes económicos manipulan la información de tal manera que construyen una opinión que coincide con los intereses de los negocios de los dueños del medio. Por eso es tan importante encontrar medios con algún grado de independencia, que he encontrado en un inmenso tejido de medios alternativos.

¿Lo dice usted porque algunos medios presionan su salida?

La comunicación social y la política son formas de pedagogía pero si esa pedagogía está manipulada, como dice Jurguen Habermas, si la comunicación es manipulada, no es libre, no interlocuta libremente las razones humanas sino el cálculo económico, entonces el poder de manipulación se multiplica y se acaba la independencia.

Yo soy un líder político independiente y en esa medida he ganado lo que he ganado, lo que he podido hacer. Cuando estuve 15 años en el congreso todos mis debates fueron tales, tuvieron tal potencia, porque era independiente, porque nadie me podía callar la boca con un billete, porque nadie podía decir que usted también, que usted mejor callese o si no cuento.

Ahora, ya en la administración, en el ejecutivo y en la ciudad más grande de Colombia y una de las más grandes del mundo, el ejercicio en dos años ha mostrado que el dinero público, el interés general, una serie de valores, la democracia que está ligada al interés general, se pueden fortalecer precisamente sobre este tipo de poderosos intereses particulares que en el caso de Bogotá son mafiosos muchas veces; unas mafias más poderosas que las que nosotros mismos descubrimos en el congreso, allá en Magangué, allá en Sincelejo, allá en San Onofre. Aquí son más poderosas y por tanto más peligrosas.

Señor Alcalde; hay quienes elogian su paso por el congreso, pero lamentan su llegada a la administración de Bogotá….

Polémico es todo. Cuando hablé del poder de los narcotraficantes. Cuando dije que las ganaderías de lidia más famosas de ese entonces eran del narcotráfico y después fue el fútbol, y mucho de ese mundo taurino de ese entonces, los rejoneadores, muchos toreros. Incluso alguno fue muy famoso que se casó con una reina de belleza, Dairo Chica, que era de ellos.

La ganadería La Carolina era de la familia Uribe Vélez. Ellos se movían en ese mundo, los Ochoa, en el mundo de los caballos y los toros de lidia, en el mundo de las corridas, de las borracheras y ahí le tomaron una foto entre los hermanos Ochoa Vásquez al hermano de Álvaro Uribe Vélez, Santiago Uribe, y yo me puse a hacer la investigación de cómo había nacido ese paramilitarismo en el departamento de Antioquia.

No le cuento lo que me costó esa investigación pero también lo que produjo. Produjo en primer lugar una caída de mi popularidad en forma abrumadora, que fue lo que más me sorprendió. 45% de la población colombiana, según las encuestas, opinaba pésimamente del senador Gustavo Petro por haber hecho ese debate.

Fui entendiendo otras cosas todavía peores, que muchos aplaudían la muerte de los toros y también la de seres humanos indefensos, que asesinaran a la Unión Patriótica. El grupo los ‘Doce Apóstoles’ de la hacienda La Carolina está ligado a la masacre, al genocidio de la Unión Patriótica.

En términos populares, ¿alcanzará usted a comer natilla?

Yo me quedo con los buñuelos porque soy fóbico a la leche.

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