¿Hay vientos de golpe contra Maduro?

¿Hay vientos de golpe contra Maduro?

10 de enero del 2019

El discurso durante la toma de posesión presidencial por parte de Nicolás Maduro en Venezuela, fuertemente cuestionada por la comunidad internacional, pareció ser una justificación de la tiranía antes que el establecimiento de una hoja de ruta para dicho país hasta 2025.

 

La situación desesperada de Venezuela, que vive un proceso hiperinflacionario que supera la cifra del 1.700.000 %, sumado al extenso éxodo de ciudadanos hacia otros países, tiene al régimen chavista en una situación difícil. Los informes apuntan a fracturas dentro del liderazgo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y hasta la inteligencia estadounidense ha llegado a informar que el ministro de Defensa Vladimir Padrino López habría pedido a Maduro hacerse a un lado. 

Eso no ocurrió durante el acto hecho en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), eludiendo una tradición de posesiones que por ley siempre se hicieron ante la Asamblea Nacional (hoy bajo control de la oposición). Lo que se vio fue en cambio un exagerado consenso de aplausos y vítores por parte de los militares y chavistas para con el dictador. De cualquier forma, ¿qué tanto malestar interno hay? ¿Qué tan probable es un escenario de golpe de Estado contra Maduro hecho desde el propio régimen? KienyKe.com abordó esta posibilidad con expertos.

La economía, un factor clave

Jesús Castillo Molleda, politólogo y docente de la Universidad del Zulia, considera que el desafío fundamental de Nicolás Maduro es algo que no ha logrado durante los seis años que completa en el poder: atajar la grave crisis económica del país. Según como maneje esto, radicará la inminencia o no de una intentona por derrocarlo. 

“Maduro se enfrenta una crisis económica profunda que es la que ya lo tiene amenazado desde hace meses, es su debilidad. Los sectores opositores hasta este momento no han logrado congregar fuerzas para aprovechar esa situación. De cualquier forma, es imperativo para el mandatario que dé un aire a los venezolanos, frenando de algún modo la crisis inflacionaria derivada de la ausencia de políticas económicas efectivas”, explicó. 

“Ante la crisis económica algunos sectores del oficialismo ya se han convertido en autocríticos, y eso incentiva la amenaza de facciones dentro del PSUV y el Estado, que están pidiendo a Maduro mayor capacidad resolutiva ante dicho problema. Esa amenaza seguirá de forma permanente mientras la crisis se siga agravando. Si ese escenario de golpe de Estado se llegara a dar, con sectores políticos aliados con los militares, quienes tomarían la decisión definitiva, los efectos son impredecibles y habrá distintos riesgos que tendrán que ser muy bien manejados. Las soluciones no son mágicas y no son de la noche a la mañana”, advirtió. 

El tema económico es por tanto la principal amenaza interna que tiene Maduro, que puede devenir en el imperativo de derrocarlo para sectores que hoy están en el chavismo y en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). 

El aislamiento internacional sí funciona

Maduro tuvo que convocar a su acto y mencionar en su discurso a los dignatarios de Osetia del Sur, una nación reconocida por solo 5 países del globo, y Nauru, una isla de 21km cuadrados. También hizo curioso énfasis en intelectuales y personalidades que expresaron apoyo, como intentando tapar el hueco que supone que la mayoría de países de la región y del globo no estaban presentes. 

Previamente, el miércoles Maduro amenazó a los países del Grupo de Lima con medidas diplomáticas en retaliación al hecho de que no reconocen su gobierno. Dio un plazo de 48 horas que volvió a mencionar en su discurso del jueves. Para Ronal Rodríguez, director del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, dichas advertencias desesperadas “demuestran que la presión internacional sí está funcionando contra el régimen”. 

Analizando la suerte que han corrido otras dictaduras latinoamericanas en la historia, cabe recalcar que gran parte de ellas quedaron sentenciadas por periodos de fuerte aislamiento internacional. Los años finales de la tiranía dinástica de los Somoza en Nicaragua se vieron marcados por el nulo respaldo a su régimen frente al consensuado respaldo regional a los rebeldes sandinistas. 

En Argentina, la última dictadura militar, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, que en un momento contó con un soterrado respaldo de Estados Unidos mediante la Operación Cóndor, terminó aislada entre las evidencias internacionales de crímenes de Estado y su fallida Guerra de las Malvinas frente a Reino Unido, histórico aliado estadounidense. 

Ejemplos similares se dieron en Chile, Paraguay y Brasil durante una década de los ochenta en la que Estados Unidos dejó definitivamente de apoyar regímenes autoritarios de derecha dado el paulatino final de la Guerra Fría. 

Rodríguez considera por ende que, a nivel externo, el camino a seguir continúa siendo una ampliada presión de la comunidad internacional contra el régimen chavista. “La situación de Venezuela seguirá en medio de una crisis política, humanitaria, económica y social, con la dictadura resquebrajándose y dejando numerosos vacíos, pero la comunidad internacional no debe pasar de la presión. Está sí está funcionando y el deterioro del régimen será constante”, dijo.