Holguín Sardi ataca la mermelada de Santos “a borbotones”

5 de mayo del 2015

El exministro dice que “no es creíble” sustento en condenas por ‘yidispolítica’.

Holguín Sardi ataca la mermelada de Santos “a borbotones”

El exministro y dirigente del Directorio Nacional Conservador, Carlos Holguín Sardi, encuentra inexplicable la condena contra dos exministros del presidente Uribe por la entrega de dádivas a Yidis Medina y otros políticos.

“En el Congreso colombiano y en todos los congresos del mundo –explica- esa práctica de que los amigos del gobierno, y quienes votan por el gobierno, reciban unas posiciones públicas para reforzar su acción política y servir a sus comunidades, no veo que sea un delito, como aquí se convirtió por un caso particular”

“¿Cuántos casos más no ha habido a lo largo de la historia y siguen habiendo? Esto es de todos los días, y solamente este caso por tratarse de la reelección del presidente Uribe fue objeto de investigación, y ha llegado a las sanciones a que ha llegado”, dijo.

“Tanto Sabas Pretelt como Diego Palacio fueron mis compañeros, mis colegas, estuve muy cerca de ellos. Con Sabas me une una amistad desde la juventud, fue cuando él vivía en Cali, era uno de mis colaboradores, y mantuvimos una amistad sumamente estrecha. Tengo de él el mejor concepto como hombre, como funcionario, como conservador, como persona decente, como gente que ha actuado en el servicio público y en el servicio privado, ceñido a las más estrictas normas. Yo cuestiono la justicia de esa decisión, y no me convencen los argumentos que han tenido para condenarlos. En primer lugar yo no sé qué tan creíble es el testimonio de Yidis. Lo que he oído son sus contradicciones”, sostuvo Holguín Sardi.

-¿Lo de Uribe fue clientelismo y lo de hoy es mermelada?

Es asunto de todos los gobiernos, que no administran con enemigos. Primero, ganan las elecciones y con esos que ganaron las elecciones integran los gobiernos, y les dan la participación, lo que el mandatario de turno considera necesario.

Y esa es una situación normal, una consecuencia casi que necesaria de la política y de la democracia. El autócrata sí que menos gobierna con los enemigos, a quienes persigue y encarcela, como lo vemos por aquí cerca.

Si el gobierno es democrático gobierna con los amigos, y esos amigos buscan que el gobierno les facilite servir a sus comunidades y a sus gentes con posiciones que les permitan llevar servicios, atender a la gente. Es lo que aquí llaman clientelismo.

La otra es la mermelada, la de coger el erario público y distribuirlo para que hagan los políticos lo que les dé la gana, dizque para hacer unas obras que nunca aparecen, dizque para hacer unos estudios que nadie sabe para qué se hacen, y para hacer unas investigaciones que no sirven ni para ser colocadas en unos anaqueles.

Esa mermelada, en moneda, en físico, es realmente repudiable, y la que sí hace mucho daño, y es la que debería perseguirse por la justicia y por los organismos de control.

Pero un puesto más, un puesto menos… Cada uno de los ministros, de los directores de institutos de hoy en día representan a alguien, no están allí única y exclusivamente por sus dotes personales; pueden ser magníficos, pero de todas maneras tienen una connotación política, si no, no estarían en esos cargos.

Y obviamente en desarrollo de sus funciones, vuelvo y repito, nombran personas amigas, o personas recomendadas por sus amigos porque es imposible pedirle a un ministro que conozca a quién va a nombrar en todos los pueblos de Colombia, el caso de los hospitales, por ejemplo.

Entonces el ministro le pide a alguien una recomendación, y generalmente resultaban buenas recomendaciones. Últimamente eso también se ha desmejorado, las recomendaciones son malas.

-En gran síntesis…

Que eso se haya convertido en un delito para un caso específico, como es el de Sabas y el de Diego, me parece muy cuestionable. ¿Entonces por qué no seguimos con todos los demás para atrás y para adelante? Todos nombraron amigos, y todos obtuvieron que el Congreso aprobara una u otra ley, distintas leyes, o reformas tributarias, o reformas a la salud. ¿Por qué nombraron o por qué no nombraron? Eso es discutible. ¿Porque tenían amigos en el Congreso? Sí.

-¿Cuál es la mermelada buena y cuál la mala?

Toda mermelada desde que sea dispersión de recursos públicos para sacar la plata a través de contratos que no se cumplen, u obras que no se realizan, estudios que tampoco se investigan, esa es mala en cualquier gobierno, y eso es lo que ahora se ha intensificado.

Yo no voy a decir que no la hubo en otros gobiernos, siempre ha habido; últimamente lo que hemos visto es que eso es a borbotones que se distribuyen recursos públicos en distintos canales sin que sepa exactamente a dónde fueron a parar esos recursos y qué fue lo que se hizo con ellos.

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