Homofobia y política, nexo latente en Colombia

20 de abril del 2019

El tema viene moldeando la actitud política de muchos colombianos.

Homofobia y política, nexo latente en Colombia

En torno a la presunta agresión homófoba que vivieron dos jóvenes homosexuales en el Centro Comercial Andino se han generado numerosos debates. Uno de ellos surgió a raíz de una supuesta foto del personaje señalado como homofóbico, Pedro Costa, y el hoy presidente Iván Duque en plena campaña. Internautas afirmaron que “no era extraña” la foto que evidenciaba, según ellos, los gustos políticos de un sujeto señalado por intolerancia y discriminación.

¿Pero realmente se puede establecer esa conexión? ¿Tienen los homofóbicos en Colombia determinados gustos políticos? ¿Qué tanto está moldeando la homofobia el comportamiento político de algunos colombianos? Para ello KienyKe.com consultó con expertos en Ciencia Política.

Un fenómeno creciente

Carlos Builes, director de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), explicó el nexo que existe entre homofobia y política y que viene en ascenso en el globo.

“El mundo gay está ubicado en eso que llamamos el borde o la frontera, con los inmigrantes y los negros. Esa franja es la de la intolerancia y alimenta fundamentalismos y extremismos. Desde hace unos 10 años comenzaron procesos ultraconservadores, fundamentalmente en Europa, que se han extendido a otras naciones“, dijo.

Builes explicó el mecanismo psicológico detrás de la homofobia y su aplicación a la política: “Los extremos se atraen. Si alguien tanto caraquea la homofobia ahí hay un desorden afectivo que tiene connotaciones sociales. La homofobia, como la intolerancia radical, surge siempre de historias quebradas por el dolor. Ellos (los homófobos) quieren convertir muchas veces sus experiencias individuales en experiencias colectivas”.

Colombia: Leyes vs. moralismos

Respecto a nuestro país, el académico explicó algunos de los factores que han fortalecido las tendencias homófobas y su injerencia en temas políticos. Lo primero es que afirma que las leyes en torno a las libertades y derechos de los homosexuales no fueron debatidas entre una sociedad conservadora. Esto es, hay un abismo entre la ley y estos sectores ultraconservadores opuestos a algunas reivindicaciones de esta minoría.

“El caso colombiano es interesante porque está pegado del enfoque de género. La Corte Constitucional metió un gol al crear la posibilidad del matrimonio gay y la adopción. Nosotros en este país tenemos una legislación liberal pero que no pasó por debate público”, dijo.

“No obstante, el alto tribunal ya había ordenado al Senado legislar sobre el tema, pero como este representa a una sociedad tan moralista no lo hizo. Ahí fue que se produjo la decisión. Es una situación atípica porque se dio está legislación moderna entre una sociedad tan moralista“, agregó.

Las minorías son democracia

Silvia Otero, politóloga y docente de la Universidad del Rosario, matizó tal debate y advirtió de cualquier forma que las leyes en una democracia no deben siempre interpretar lo que digan las mayorías, sino que es democracia blindar a las minorías que tenga una sociedad y proteger su diversidad.

“La ley no tiene que reflejar el comportamiento de la sociedad. Uno de sus propósitos es dar una idea acerca de cuál es el ideal de sociedad por el cual se debe propender, y en este caso la protección de los derechos de una minoría nos habla de un fundamento democrático. Estas leyes existen no porque haya una mayoría que se sienta identificada, ni porque sea un rasgo cultural, sino porque se garantiza la convivencia”.

“Hay sectores que tienen una visión supuestamente más mayoritaria de la democracia, pero eso olvida que la democracia tiene contracaras, y es no ser solo la voz de las mayorías sino la protección de las minorías“, añadió.

Sectores “homofóbicos” en Colombia

Otero hace un repaso por las facciones que se han beneficiado políticamente del tema, aclarando que hay muchos sectores y no solo uno que ha utilizado la homofobia para avanzar en sus intereses.

“Hay en Colombia algunos partidos políticos que han sido más cercanos a religiones o a personajes que se han manifestado abiertamente en contra de las relaciones homosexuales, tal como algunas iglesias cristianas y sus líderes. Esos grupos religiosos han manifestado cercanía con el Centro Democrático. Entiendo que puede haber una lógica entre ideologías homofóbicas y grupos políticos”, dijo.

De cualquier forma, enfatizó en que este no es un fenómeno exclusivo de un sector político: “No es casualidad que el CD se acerque a esos grupos porque tiene entre sus principios un concepto de familia heteronormativa. Pero decir que los homofóbicos están en el CD y no están en otras corrientes, me parece que es un poco alargar ese argumento. Hay otros grupos políticos en los que hay presencia de actores homófobos”, agregó.

Clara influencia en la política colombiana

De modo que la homofobia no está solo en una corriente política, pero es indudable que está marcando de una u otra manera el comportamiento político de algunos colombianos. “Hay un miedo a reconocer al otro en la diferencia y por ende sí se trata este de un debate que está permeando las preferencias políticas de los colombianos“, consideró Builes.

En ello coincide Otero, quien recuerda que gran parte del fracaso del Plebiscito por la Paz de 2016 se debió a la injerencia del debate homofóbico en un tema radicalmente distinto. “Este debate está polarizando a la sociedad. Por ejemplo durante el plebiscito fue fundamental para el No. Pareció en ese momento que el país había desviado el debate de la paz al de la familia”, recordó.

Ese es el verdadero riesgo, que el debate sobre los derechos de los homosexuales sea utilizado por sectores homofóbicos para seguir torpedeando asuntos más urgentes para toda la nación como el de la paz. En ello está el riesgo por venir en este nexo latente entre ideas homofóbicas y política.

Si bien seguimos polarizados en torno a temas de paz, sí parece haber interés en volver el tema de la familia un asunto que marque divisiones y genere movilización, un clivaje sobre el cual todo el mundo tenga que escoger bando”, concluyó Otero.

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