El poder de las iglesias cristianas en la campaña uribista

El poder de las iglesias cristianas en la campaña uribista

8 de mayo del 2017

El auditorio G12 en Bogotá, uno de los sitios donde se congrega la Misión Carismática Internacional (MCI), fue el escenario elegido por el Centro Democrático Alternativo para adelantar su segunda Convención Nacional. Allí se empezó a organizar el futuro de la colectividad de cara a las elecciones de 2018: fueron anunciados los precandidatos presidenciales, se conoció el nuevo directorio y se inició la que sería una cruzada para reafirmar, por segunda vez, el respaldo de las iglesias cristianas.

De entrada, el mensaje del senador Álvaro Uribe Vélez dio cuenta de ello: “En esta batalla hemos tenido una compañía muy importante de organizaciones cristianas, necesitamos trabajar con todos ellos, y nos une lo que ya dijimos: la defensa de los valores de la familia, el tema de la defensa de la vida, y un tema muy importante, el respeto a la intimidad de los seres humanos”.

Además, luego de expresar su gratitud al pastor César Castellanos, líder de la congregación y esposo de Claudia Rodríguez, la exsenadora y exembajadora que también encabeza la MCI, resaltó el papel de cada uno de los asistentes a este evento en busca de recuperar la presidencia de Colombia en las siguientes elecciones.

Sin embargo, esta relación política – religión podría ser peligrosa para la democracia. Así lo explica en diálogo con Kienyke.com el politólogo Fernando Posada, quien lo califica como un retroceso.

Constituye a las iglesias como una maquinaria electoral, los pastores están negociando con votos, aprovechando que tienen fieles y afectando así la independencia del votante”. 

Centro Democrático convención

Iglesias cristianas y plebiscito, cuando la fe se convierte en aliada política

Las palabras del expresidente Uribe no fueron nuevas para los asistentes a la convención. Imágenes similares se vieron en el auditorio en agosto de 2016, cuando el partido oficializó su decisión de votar ‘No’ en el plebiscito que buscaba refrendar los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y las Farc.

En esa ocasión el líder del Centro Democrático fue recibido en el G12 con calle de honor y voces que a lo unísono gritaban “¡Uribe, Uribe, Uribe…!”, mientras que el pasado sábado 6 de mayo, los aplausos retumbaban con cada frase que lanzaba el exmandatario.

Un segundo personaje en ampliar y referirse a la relevancia que tuvo la congregación en el plebiscito del 2 de octubre del 2016 fue el exprocurador Alejandro Ordóñez, invitado especial de la convención que se adelantó a la par en varias ciudades.

“Tenemos que llegar unidos a la primera vuelta. Y ahí tienen que estar todos los sectores políticos, sociales y religiosos que estuvieron en la coalición del triunfo…las bases conservadoras y los sectores creyentes. El 2 de octubre nos impuso un mandato presidente, que nos señaló una política la cual no podemos desconocer”, comentó.

Aunque en varias oportunidades ciertos líderes religiosos han dicho que no tienen alianzas con ninguna organización política, algunas iglesias cristianas como la Misión Carismática podrían convertirse en un fuerte aliado del uribismo para los próximos comicios, además de las coaliciones que pueden gestarse con sectores como el conservador y un grupo liderado por Jaime Castro.

Así lo considera el analista Posada, reiterando que el apoyo de las iglesias es trascendental para el candidato que suceda al presidente Juan Manuel Santos: “El apoyo de las iglesias cristianas va a ser fundamental para el mandatario que llegue al poder. Son unas tres millones de personas que pueden votar de forma unánime”.

Se esperaría entonces que la familia, los valores y la necesidad de paz sin impunidad vuelvan a estar presentes en el marco de la contienda electoral y en los discursos de los líderes políticos y religiosos que le dieron su ‘bendición’ al ‘No’ en la votación del plebiscito.

Asimismo retornaría la discusión sobre las iglesias, que de alguna manera podrían buscar ‘su tajada’ al tener un papel activo en la vida política, valiéndose del hecho de que dirigen ingentes grupos de fieles y cuentan con beneficios tributarios.

“Los pastores se dan cuenta que es posible movilizar a sus creyentes y sacar rédito político de eso. Ponen votos pero a cambio piden que sus tesis sean incluidas en la agenda política, como ya se ha visto con el debate de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. “, añade Posada. 

No es la primera vez que la fe se suma a álgidos debates. Se vio meses atrás, con las cartillas sobre sexualidad del Gobierno y las encuestas de este mismo tema desarrolladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) para estudiantes adolescentes.