Frontera Caliente: La ‘línea roja’ que preocupa a Colombia y Venezuela

11 de noviembre del 2014

Autoridades denuncian auge de bandas criminales y brotes de xenofobia. ¿Qué sucede?

Frontera Venezuela Colombia

La aparición de cinco cadáveres de colombianos ultimados en territorio venezolano, al margen de que esos sujetos estuviesen involucrados con actividades ilegales, vuelve a poner de relieve la situación de seguridad en la frontera.

El embajador  de Bogotá en Caracas, Luis Eladio Pérez, definió la muerte de los colombianos como una “masacre”.

El diario La Verdad de Maracaibo atribuye la matazón, en la que también perdieron la vida tres venezolanos, a un ajuste de cuentas entre dos bandas criminales que han traspasado fronteras: Los Rastrojos y el Clan Úsuga (antiguos Urabeños).

El rotativo venezolano conoció que los colombianos, posiblemente residentes de Puerto Santander (Norte de Santander), pasaron la frontera  para reunirse con otros clanes criminales en una finca de Boca de Grita, un poblado del estado Táchira.

En el lugar, el objetivo era ultimar a uno de los cabecillas que ha sido identificado con el alias de ‘San Juan’. Para acabar con su vida, hubo un enfrentamiento armado que dejó las ocho muertes conocidas el lunes por los dos países.

El hecho deja en claro el imperio de violencia que está generando la actuación de bandas criminales dedicadas al contrabando y narcotráfico en varios puntos de la frontera. Su empeño por dominar el tráfico ilegal de gasolina, mercancías y hasta drogas, desata constantes guerras de las agrupaciones delictivas, que ponen en riesgo la seguridad y tranquilidad de los pobladores.

Las prolongadas tensiones diplomáticas, los constantes cierres de frontera con sus restricciones al libre tránsito, e inconvenientes por el trato que algunos colombianos han recibido del otro lado de la línea divisoria, tampoco sirven de aliento para que las autoridades mantengan el control en la zona. Los 2200 kilómetros que dividen a Colombia y Venezuela son por muchos calificada como una Frontera Caliente.

Luis Eladio Perez

El embajador de Colombia en Venezuela, Luis Eladio Pérez, reconoció que los muertos colombianos hallados en Venezuela fueron ‘masacrados’. No ha confirmado la circunstancia de su muerte.

No es la primera vez que mueren colombianos del otro lado de la frontera

La noticia de la muerte de colombianos en territorio vecino no es un hecho aislado. Justo a inicios de este año, en marzo, cinco cadáveres de nacionales fueron encontrados en Ureña, en la frontera con el estado Táchira, quienes estaban sepultados a orillas de un río y con rastros de haber sido asesinados con tiros de gracia.

Al parecer, los cinco jóvenes habían robado un cargamento de gasolina de contrabando que pertenecía a una banda criminal. Los delincuentes buscaron a los ladrones, los masacraron y enterraron a escasos metros del río Táchira. Un sexto joven logró escapar y reveló a las autoridades el lugar donde habían sepultado a sus compañeros y que los autores serían los ‘Urabeños’.

Un mes más tarde, otro colombiano fue abatido en Venezuela por enfrentamientos del Ejército con criminales que las autoridades bolivarianas identificaron como ‘paramilitares’. Esto también sucedió en Táchira.

Lea también: La batalla internacional por la liberación de presos políticos en Venezuela

Los incidentes han involucrado la arbitrariedad de la policía del vecino país. Muchos colombianos denuncian maltratos de parte de los oficiales, y el 19 de octubre hubo un altercado bilateral por la incursión en territorio colombiano de seis miembros de la Guardia Nacional de Venezuela, quienes fueron detenidos por Migración Colombia al estar de forma irregular.

Un representante de la fuerza pública foránea, el mayor Efraín Velasco, dijo que la incursión de sus hombres en Colombia había sido un “malentendido” provocado por un descuido de los agentes mientras patullaban. El incidente quedó en una nota de protesta de emitida por Bogotá.

Y el ambiente se ha caldeado por las medidas restrictivas del gobierno de Venezuela para frenar la fuga de mercancía que en su país se consigue a precios muy reducidos, y  que son posteriormente revendidos en ciudades como Cúcuta.

Frontera Venezuela Colombia

La Guardia Nacional Bolivariana tuvo un altercado hace un mes, cuando seis de sus miembros cruzaron irregularmente a territorio colombiano. Se defendieron explicando que se trató de un error. 

KienyKe.com contactó a la secretaria de Gobierno del departamento de Norte de Santander, Norah Oliveros, para conocer su versión sobre la situación de seguridad en la frontera con Venezuela.

“La presencia de bandas criminales en el departamento siempre se ha mantenido en un índice bastante alto. Ellos han controlado prácticamente parte de la frontera, pero pese al esfuerzo de las autoridades ha sido difícil alejarlos. Sabemos que uno de los factores que las alimenta es el problema económico y social que vive el departamento, el cual ha generado que muchas personas busquen un sustento con la ilegalidad”, confesó.

La influencia de  las ‘bacrim’ en la frontera, en especial en Norte de Santander y su capital, Cúcuta, es innegable y peligrosa. Los ‘Úsuga’, ‘Rastrojos’ y ‘Águilas Negras’, procuran dominar el tráfico ilegal de gasolina, mercancía, drogas y armas. Mantener la influencia y buscar el monopolio del enriquecimiento ilícito provoca guerras, venganzas y hasta masacres. El gran miedo es que puedan involucrar a la población y haya víctimas civiles.

“Existe una extorción a los comerciantes, incluso los vendedores informales. Ha sido difícil que las personas que han sido víctimas de estas ‘vacunas’ presenten sus denuncias, porque por las amenazas a veces gana el miedo que la seguridad”, aseguró la secretaria Oliveros.

“La frontera colombo-venezolana siempre ha estado fuera de control”

La jefe de gobierno del Norte de Santander también admitió que las medidas restrictivas de Venezuela han causado malestar en la población, aunque se traten de adecuar a las nuevas normas.

“A raíz de las medidas que ha adoptado unilateralmente el vecino país de Venezuela, ya no se permite que el colombiano que quiera traer hacia Colombia algún elemento de su canasta familiar, lo pueda hacer. Pero las personas pasan normalmente sin restricción, siempre y cuando tengan documentos al día (…) Muchas personas subsisten del comercio informal. En Cúcuta más del 70% del trabajo es informal. Para apoderarse de ese mercado, es que se fortalecen las bandas criminales”, añadió.

Lea también: ¿Cuáles son las zonas ‘rojas’ por violencia en Colombia?

La ‘frontera caliente’ ha sido el dolor de cabeza para las autoridades bilaterales. Siempre que hay alguna tensión, sus pobladores sufren. También ha sido causante de grandes crisis entre el Palacio de Nariño y el de Miraflores, como cuando el expresidente Álvaro Uribe arremetió contra su entonces homólogo Hugo Chávez, por permitir, presuntamente, que a su país entraran guerrilleros de las Farc y se resguardaran en su territorio.

En opinión del experto en seguridad y defensa y docente de la Universidad Santo Tomás, César Niño, “la frontera colombo-venezolana siempre ha estado fuera de control. La baja presencia del Estado y su porosidad es el caldo de cultivo preciso para que haya amenazas constantes”.

El estratega propone una subdivisión en tres regiones de los 2.200 kilómetros de territorio compartido, y muestra que en cada espacio hay un diferendo entre los vecinos. El primero que expone es la alta Guajira, donde se han librado tensiones territoriales y marítimas.

El segundo es la zona del Catatumbo y la serranía del Perijá, que justamente incluyen a parte de Norte de Santander, y donde se registran grandes conflictos por el contrabando, narcotráfico y presencia de grupos criminales emergentes.

Frontera Venezuela Colombia

Se teme que los criminales hayan corrompido a autoridades judiciales y policiales, y esto esté manteniendo su influencia en zonas fronterizas.

Finalmente la zona fronteriza con  Arauca y los llanos orientales “configura un corredor estratégico de grupos armados como las Farc y el ELN”.

“Todo esto se intensifica por la porosidad de la frontera ,la baja presencia de autoridades y  el beneplácito que tienen las autoridades venezolanas, como el caso del ‘cartel de los soles’ (que son generales y militares venezolanos implicados en actividades de narcotráfico)”, sostuvo a Kienyke.com.

Sobre la estrategia más adecuada que podría funcionar en esta zona, el experto en seguridad y defensa añadió: “Las amenazas van mucho más rápido que las estrategias de los Estados. En cualquier asunto de seguridad, de política exterior, es importante la cooperación. Sin una debida cooperación del Estado vecino, las amenazas seguirán latentes”, añadió.

La cooperación de las autoridades de ambos lados de la frontera también debería ir acompañada por la confianza que estos oficiales produzcan en la población.

La secretaria de Gobierno de Norte de Santander añadió otro de los fenómenos que encienden la frontera y convierten a los cuerpos de seguridad en enemigos.

“Para nadie ha sido secreto que la guardia venezolana le da tratos no muy buenos a los colombianos. No es para generalizar, pero se han denunciado los maltratos y la violación de Derechos Humanos que ha generado la guardia con la población en frontera”, denunció.

El Congreso Nacional ha llamado al presidente Juan Manuel Santos para que se esfuerce por evitar que surjan sentimientos xenófobos en territorio venezolano contra los colombianos. Las tímidas respuestas y pronunciamientos de los voceros de relaciones exteriores no parecen preocuparse por ese nuevo brote de violencia.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO