El lado humano de Duque en su primer año de Gobierno

30 de julio del 2019

El presidente habló de su gestión con Kienyke.com.

Presidente Iván Duque

Andrés Lozano - Kienyke.com

El 17 de junio de 2018, Iván Duque Márquez dejó de ser un ciudadano normal para convertirse, con más de 10 millones de votos, en el presidente de Colombia.

El 7 de agosto se posesionó en el cargo y asumió, como los anteriores a él, todas las responsabilidades que implica esta posición y no ha sido fácil, sin embargo, la humildad y la sencillez siguen siendo virtudes que destacan quienes lo conocen y hacen parte de su equipo de trabajo.

Kienyke.com, como parte del Especial PRIMER AÑO DEL GOBIERNO DE DUQUE, obtuvo una entrevista con el mandatario en el Palacio de Nariño, en la que bajo las acuciosas preguntas de Daissy Cañón, consejera editorial y ejecutiva de este medio, Iván Duque no solo habló de su gestión en estos 365 días, sino de cómo ha cambiado su forma de vivir.

En esta, la primera de cuatro entregas, con sinceridad el jefe de estado de los colombianos contó por qué tomó la determinación de vivir con su familia en Palacio, por qué no ha pisado hoteles en sus viajes regionales y por qué cree en el “afecto en el ejercicio del liderazgo”.

“A mí no me gusta estar en las regiones alejado del contacto con la gente y con los héroes de Colombia. En un año nunca me he quedado en un hotel en el país”, le respondió el presidente a Cañón.

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“Gobernar desde las regiones y atender las problemáticas me hace muy feliz”, añadió el mandatario al afirmar que en su primer año ha hecho más de 50 consejos de seguridad y 34 talleres construyendo país.

Presidente Iván Duque

Andrés Lozano – Kienyke.com

Un hombre de familia

Pero las obligaciones que trae consigo ser presidente no han cambiado al Iván Duque que es hombre de familia. De hecho esa es una de las razones por las que tomó la decisión de mudarse a Palacio, ya que la mayor parte del año continuó viviendo en su casa, al norte de Bogotá.

“Hay cosas de la cotidianidad que me hacen muy feliz. Me gusta levantarme en la mañana, yo soy muy madrugador, entre 4:40 y 5 de la mañana normalmente estoy despierto, prepararme y sentarme con mi cafecito, de pronto mirar algo de noticias, pensar el día, siempre hago como una bitácora de lo que espero lograr y a veces los que sufren son los funcionarios”, le contó a Kienyke.com.

Y entre las cosas que más disfruta se encuentra desayunar con su familia y despachar a sus hijos: “Trato, como entran tan temprano, de acompañarlos y dejarlos en el colegio cuando están en su jornada académica y eso me hace feliz”.

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La mudanza a Palacio cambiará un poco las costumbres, porque lo que antes era un trayecto de 10 minutos se convertirá en un camino de 40, sin embargo, más que la logística, lo que busca el presidente es compartir tiempo con Lusiana, Matías y Eloisa, y, por su puesto, con su esposa.

“Como tengo jornadas tan largas en la Casa de Nariño, me quedo, dependiendo de la semana, dos, tres y hasta cuatro veces, entonces siempre esa llamada por la noche, cuando los niños me dicen: ‘Papá vienes’ y les digo: ‘No, hoy no llego’, es complicado. Afortunadamente María Juliana ha sido una muy buena coequipera, aparte de ser obviamente la razón de mi afecto, mi cariño y mi amor. A veces se echa al hombro lo que implica ser papá y mamá durante la semana”, explicó el mandatario.

Presidente Iván Duque

Andrés Lozano – Kienyke.com

La berraquera por la carta que no llegó

Le ha costado críticas y elogios, pero ver al presidente Iván Duque tocando la guitarra, degustando los platillos tradicionales de los pueblos de Colombia, abrazando a las personas que se le acercan y hablando con ellas hace parte de su forma de ser.

“Yo creo que la vida debe ser auténtica en todo. A veces el ejercicio del poder trata de marcar distancias con los ciudadanos y la verdad es que nuestro país ha tenido mucho sufrimiento, heridas profundas, y yo construí mi vida teniendo una gran cercanía con la gente […] Ese contacto directo, entender al ciudadano, unirse de corazón a corazón en una circunstancia a mí me ha llenado siempre”, le comentó a este medio.

Por eso, al ser cuestionado sobre el caso de Josefina Chipiaje, una mujer indígena de Vichada, que le envió una carta con el representante a la Cámara por el Centro Democrático, Gustavo Londoño García, que nunca llegó a sus manos, el presidente manifestó que cuando se enteró de la noticia le dio “berraquera”.

“A donde voy a mí me entregan papeles, cartas, y trato de leerlas absolutamente todas, pero a veces, con el equipo más cercano, se revisan las comunicaciones y normalmente se les da tránsito o se responden. Seguramente se habrá dejado de contestar una o dos, porque son muchas cartas todos los días, pero me gusta hacerlo”, manifestó.

En este caso, señaló, algunas personas quisieron “armar un huracán” con el asunto de la carta, pero dijo que las solicitudes de Josefina fueron escuchadas y es bienvenida en la Casa de Nariño.

En el salón de protocolo y observado por los óleos del Libertador Simón Bolívar y del general Francisco de Paula Santander, el presidente Iván Duque continuó hablando con sobre su gestión. Espere la segunda parte de esta entrevista este 31 de julio.

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