¿Por qué La U escogió a un hombre tan serio como su líder al senado?

¿Por qué La U escogió a un hombre tan serio como su líder al senado?

5 de marzo del 2014

Jimmy Chamorro es un tipo serio. Lo ha dicho muchas veces: “La payasada no es lo mío.” Sus amigos y cercanos dicen que es un hombre cálido, muy humano, pero en sus intervenciones públicas parece un hombre frío, demasiado racional.

Cuando habla con los medios va al grano. No sonríe con frecuencia, como lo hacen otros políticos. Se concentra en escoger las palabras justas. Nadie duda en que es un hombre bien estructurado. Lleva ausente de la política ocho años y regresa para ser la cabeza de lista del Partido de la U, la colectividad del presidente Juan Manuel Santos.

Jimmy Chamorro, Kienyke

(En este video con KienyKe.com Chamorro se describe a sí mismo)

Su elección como el número uno de La U causó sorpresa. En 2006 Chamorro se quemó en su intención de reelegirse en el senado cuando su movimiento, el Compromiso Cívico Cristiano (C4), no alcanzó el umbral. Así puso fin a su carrera de legislador que empezó en 1994.

Una de sus tareas en esta campaña ha sido recordarle al país qué hizo durante sus años en el congreso. Lo suyo son los derechos humanos. Se opuso a la Ley de Justicia y Paz, y por eso no le gusta que lo relacionen con el expresidente Álvaro Uribe. “Fui su más grande contradictor”, dice hoy en día Chamorro y pronostica que de llegar ambos al congreso estarán en orillas opuestas.

Metió a Colombia en los temas del Estatuto de Roma y en la Corte Penal Internacional (CPI). Trabajó muy duro para que el Legislativo aprobara estos asuntos gruesos que hoy cobran vigencia con el proceso de paz con las Farc en La Habana.

Santos y La U, comprometidos en un diálogo de paz con la guerrilla, pensó que un experto en estos temas podría darle coherencia a su lista al senado. Sergio Díaz Granados, presidente del partido de gobierno, le propuso el puesto. Chamorro lo rechazó. El exministro se lo volvió a proponer cuatro veces hasta que aceptó.

Chamorro no quería volver a la política. Estaba “tranquilo”, dice. Tenía mucho trabajo siendo la cabeza del Centro Internacional de Teoterapia Integral (Centi), la iglesia cristiana que heredó de su padre, Néstor Chamorro. Pero volvió para continuar un trabajo que quedó inconcluso cuando salió del congreso en 2006.

Dice que lo que está sucediendo en La Habana lo obligó a aceptar. “Este será el congreso más importante en 200 años. Traje a Colombia La Corte Penal Internacional y me siento responsable de brindar una llave que armonice la justicia y la paz. Los derechos humanos han estado ausentes del congreso en estos ocho años y es necesario traerlos de vuelta”.

Y como es un tipo serio, juicioso, ya puso sobre el escritorio de Díaz Granados un proyecto para armonizar la justicia y la paz en el próximo congreso, a donde quiere estar.

El cáncer

En su último periodo como legislador recibió una noticia fatal. Tenía cáncer. Chamorro lo asumió con tranquilidad. No interrumpió su labor legislativa, al contrario, continuó con sus debates, y de hecho, El Tiempo lo reconoció como uno de los senadores más activos. Pero el deterioro físico a causa de la enfermedad era evidente. El pelo comenzó a caérsele. Compañeros suyos en el congreso comenzaron a notar la transformación, que él trató de ocultar usando laca en el cabello. En una entrevista radial sobre su enfermedad, Chamorro confesó que fue la primera y última vez que usó ese producto, lo hizo como último recurso, pues no le gusta recurrir a excesos estéticos. Es un hombre serio.

Jimmy Chamorro, Kienyke

A la izquierda, Chamorro antes del diagnóstico de cáncer. A la derecha, hoy en día, en busca, otra vez, del congreso.

El senador Chamorro tardó bastante en hacer público su estado de salud. Demoró la decisión pensando en sus hijas. Al interior de su familia la enfermedad tuvo un efecto inesperado. Su madre, Lolita Cruz de Chamorro, estaba muy triste por la muerte de su esposo, el padre del senador. Pero la enfermedad del hijo la obligó a mejorar, a pensar que si bien su esposo ya no estaba, tenía que darlo todo para que Jimmy se quedara.

Lo logró. Ella, un tratamiento en Estados Unidos y el empeño de Chamorro de salir adelante lo curaron. El senador no detuvo su labor legislativa, pero suspendió sus viajes fuera de Bogotá y mejoró su dieta. Hoy dice con seguridad que ha superado la enfermedad, que en el peor momento hizo metástasis en todos los ganglios de su cuerpo, y que el día en que tenga que dejar este mundo será por otra razón, tal vez porque un rayo le caiga en la cabeza, pero no a causa de esa enfermedad.

Lo espiritual en la política

Cuando Chamorro anunció que sería el número uno para el senado de La U, se especuló sobre si al partido le interesaba cautivar votos cristianos. Es un dato interesante dentro del cálculo político, pero en la campaña se decidió no explotar ese perfil. Chamorro es el candidato de la paz, dicen todos sus afiches, intervenciones, entrevistas, asesores, y ese es el perfil que decidió la campaña.

Sin embargo, la conexión entre espiritualidad y política es clara para él: “Para mí los principios y valores cristianos se cristalizan políticamente a través de la defensa de los derechos humanos.”

Sin duda es un hombre espiritual. Se sabe miles de citas bíblicas, que recita sin ningún esfuerzo. Dice que ese talento es algo natural en él porque lo apasiona. Explica que memorizar versículos le es tan natural como al hombre enamorado memorizar los teléfonos de la muchacha que le gusta.

Dice que hoy la religiosidad separa a los buenos de los malos y no está de acuerdo con esa división. Para él, la religiosidad es “un sentido de vida, fundamentada en el respeto y la diferencia”.

¿Cómo un hombre tan pausado y tranquilo ve a sus contendores en las elecciones del 9 de marzo?. Le preguntamos por los más representativos y esto dijo:

Álvaro Uribe: “Fuerte, creo que va a llegar con  un buen número de curules al congreso, hay personas que lo están minimizando, sé que está trabajando muy duro. Será un contradictor mío en muchos debates en el congreso”.

Horacio Serpa: “Es un líder natural del Partido Liberal, está agitando el trapo rojo, sin embargo ha perdido la fogosidad del pasado.”

Carlos Fernando Galán: “Renovador, me parece que va a ser un elemento importante dentro del congreso, de los herederos de Luis Carlos Galán sin duda alguna es el más aventajado”.

Roberto Gerlein: “Es el parlamentario más antiguo de todos, lo conozco desde que llegué al congreso. Es un parlamentario que representa muy bien el ideario conservador”.

Antonio Navarro: “Un batallador, no se da por vencido, lo tenemos aún batallando”.