‘Vaca’ global por la paz de Colombia: ¿Cómo costeamos el fin de la guerra?

10 de noviembre del 2014

¿Sirvió de algo la gira de Santos por Europa o solo dejó un álbum de recuerdos?

Santos en Europa

La maratón por Europa del presidente Juan Manuel Santos dejó en evidencia la temprana preocupación del gobierno para conseguir las elevadísimas sumas que requiere el país para sostener su eventual posconflicto.

El mandatario reconoció que su gira por seis potencias del Viejo Continente buscaba endulzarles el oído a sus homólogos para que se metan la mano al bolsillo y colaboren con la causa de la paz colombiana.

España, Bélgica, Alemania, Francia, Reino Unido y Portugal fueron los lugares donde el gobernante hizo un inicial lobby para comentar que el proceso de paz con las Farc va por buen camino, y que de concretarse saldría muy costoso. Entonces requeriría de la buena voluntad de las naciones socias que, de muchas maneras, se han beneficiado con la inversión que han conseguido en nuestro territorio.

De la semana que estuvo por fuera, no obstante Santos solo consiguió una promesa de crédito que no sería superior a 150 millones de euros entre 2015  y 2016. Esta oferta la hizo Alemania.

Francia, por su parte, sugirió que impulsaría dentro de la Unión Europea la constitución de un fondo de ayuda para financiar parte del posconflicto colombiano, sin estimar ninguna cifra concreta y condicionando dichos recursos a la firma de la paz.

España se quedó en la retórica. “Queremos apoyar los esfuerzos por la paz para acabar con el último conflicto del hemisferio occidental”, se limitó a decir Mariano Rajoy, presidente de gobierno del país ibérico.

En Reino Unido, Santos fue recibido por el viceprimer ministro británico Nick Clegg, un funcionario de segundo nivel, quien tímidamente aseguró: “Queremos ayudar, queremos jugar un papel, bilateralmente y multilateralmente, para apoyar estas etapas del proceso de paz, porque es la única y última oportunidad para la paz en Colombia”.

Lo que para muchos comenzó con un recorrido con sombrero en mano para recoger fondos, terminó con esa misma alcancía desocupada de vuelta a Colombia. Pegada a ella, varias promesas de que, si se consigue la paz, Europa buscaría la forma de ayudarle al país latinoamericano con lo que esté a su alcance.

La ‘vaca’ por la paz

Desde comienzos de la presente década, las potencias europeas atraviesan por el peor momento de sus economías desde que decidieron concentrarse alrededor de una unidad monetaria. Reino Unido, exento del Euro, ha chapoteado la crisis sin que ello signifique que atraviese su época de oro. Solo esos países, y acaso Estados Unidos, serían los mayores benefactores de donaciones e inversiones millonarias para Colombia, en tiempos de transición.

Aunque deseen colaborar, el dinero no sería su única opción. Proyectos productivos, subsidios de bienestar y hasta iniciativas de reconstrucción podrían ser algunas de las donaciones que bien podría esperarse de los gigantes europeos, quienes paradójicamente envidian la actual estabilidad de la economía colombiana.

Llamar la presencia de Juan Manuel Santos en Europa como una victoria política podría ser una exageración. Desde el comienzo, las naciones europeas han respaldado el proceso de paz y la lucha colombiana por acabar con su conflicto interno. Era obvio que continuarían respaldándolo; el mensaje de que desean que continúen los diálogos puede sonar como un redundante espaldarazo.

Mientras Santos hacía lo suyo en Europa, sus demás funcionarios empezaron a buscar compromisos de organismos multilaterales para que también se vinculen para apoyar la consecución de la paz duradera, después de firmado cualquier acuerdo.

Es como empezar a concretar una futura ‘vaca’, en la que Colombia necesariamente tendrá que poner la gran mayoría de recursos.

A esta colecta también se sumaría la Organización de Naciones Unidas, desde donde se prometió ayuda para gestionar ante la comunidad internacional un fondo especial para el posconflicto colombiano.

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Víctimas FARC

El costo de la reparación a las víctimas de las Farc podría ser cercano a 80 billones de pesos en diez años. El estimativo motiva al gobierno a buscar cooperación internacional para que ayuden a Colombia en la atención a quienes más sufrieron la guerra. 

El Ministerio de Hacienda tuvo reuniones con delegados del Fondo Monetario Internacional desde donde se aseguró que comenzarán, más pronto que tarde, el estudio preliminar para algún crédito grueso. Próximamente se buscará un acercamiento igual con el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

Desde luego que Estados Unidos también debería ayudar con algún proyecto similar al Plan Colombia, solo que esta vez con un fin de paz y no de guerra.

En otras palabras, el gobierno está reuniendo a los participantes de esa ‘vaca’. Si las cuentas de los expertos son correctas, el posconflicto en 10 años superará los 160 billones de pesos. Lo ideal es que la comunidad internacional aporte al menos uno 15% de ese total.

“El grueso de la financiación del posconflicto tendrá que salir de los propios colombianos”: Juan Camilo Restrepo

Juan Camilo Restrepo, exministro de Hacienda y de Agricultura, es uno de los expertos que se ha sentado con calculadora en mano para prever lo que podría costar el fin de la guerra en Colombia.

Sus primeras cuentas están relacionadas con una materia que conoce muy bien y que es fundamental en este proceso de paz: la reforma agraria integral.

“He hecho estimativos relacionados con el costo de cumplir los compromisos del posconflicto rural; es decir, la ejecución de los 12 planes sectoriales que están consagrados en el punto 1 de la agenda de La Habana. Para ello se requeriría invertir algo así como 1 punto del PIB por año. O sea 8 billones de pesos anuales, incrementables a lo que ya se está invirtiendo en los rubros de agricultura. Es una cifra grande pero no imposible. En 10 años, que es el periodo estimado del posconflicto, se requerirán 80 billones de pesos”, dijo a KienyKe.com

Otros expertos piden sumar a esta cuenta los costos del paso inmediato a la firma de paz: la dejación de armas, la desmovilización y reintegración de los subversivos. En este punto, las cuentas del senador Roy Barreras sugieren que atender el desarme y reinserción a la vida civil de 18 mil combatientes costaría 630 mil millones de pesos.

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El otro gran costo a sostener es el de la atención y reparación de las víctimas. “Las Farc aspiran a que se cree un fondo del 1% del PIB colombiano para el resarcimiento de las víctimas. De esta forma solo para las víctimas, además de los otros recursos, habría que arbitrar recursos por otros 80 billones de pesos en 10 años”, indicó el exministro Restrepo.

Agricultura, café

Las reformas al campo planteadas en los acuerdos de paz en Cuba, aún en negociación, podrían costar 8 billones de pesos por año para su implementación, que se sumarían a los 5 billones que actualmente se destina a la inversión agropecuaria.

Pero el financiamiento necesario para que las víctimas sean indemnizadas debería también provenir de los dineros que tenga las Farc, estima el exfuncionario.

“En el derecho internacional y la organización jurídica mundial existe el principio de que quien responde con relación a una víctima es el victimario; es el primer obligado a resarcirla. El estado entraría de forma subsidiaria a repararla”, asegura.

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Lo cierto es que el costo de la paz es muy caro, y no está mal ni que se empiece a hablar de su monto o que el gobierno comience a buscar apoyos para costearlo.

“El viaje de Santos por Europa sirvió para confirmar el apoyo político y diplomático de otros países. Pero son tales las dimensiones financieras del posconflicto que no es aventurado anticipar que el grueso de la financiación de ese posconflicto tendrá que venir de los propios colombianos. Pienso que nunca debemos esperar que más del 5% del total de los recursos necesarios provendrán del apoyo internacional”, estimó Restrepo.

“La gira de Santos va a terminar en anécdotas y fotos del presidente con personajes”: Juan Lozano

“Mucho protocolo, mucho banquete y poco billete”. Así calificó Juan Lozano, exsenador de la República, la presencia de Juan Manuel Santos en Europa, visita en la que él estimaba que se iban a traer recursos concretos para ahorrar en caso tal de conseguirse la firma de la paz, aunque él mismo es crítico de dicho proceso de diálogo.

Juan Lozano, Juan Camilo Restrepo

Juan Lozano lamenta que el sombrero de Santos haya regresado vacío de Europa, mientras que Juan Camilo Restrepo no se esperaba que los líderes del viejo continente desembolsaran grandes sumas en este periplo del gobernante colombiano.

“En el frente de apoyo económico el balance del viaje es muy pobre. Regresó con la totuma vacía. A duras penas la oferta de un crédito de Alemania. En el frente político, mas allá de las fotos del presidente con los reyes y los mandatarios, y las frases corteses que se pronuncian en los banquetes, se desaprovechó la oportunidad para que la comunidad internacional hiciera sentir a las Farc que son inadmisibles las reiteraciones de los crímenes de lesa humanidad, el reclutamiento de menores y los atentados terroristas”, aseguró.

Lozano, comentarista político cercano al uribismo, asegura que el gobierno fue el encargado de generar “expectativas equivocadas” sobre el propósito del viaje, y por ello su balance desalentados. “El viaje tiene una galería de gentes ilustres que quedan informadas sobre la paz de Colombia. Uno no puede ser ciego y decir que todo es malo, pero es insuficiente el resultado. La gira va a terminar más en la anécdota y las fotos personales con dignatarios, que en logro de Estado”.

Está claro que el gobierno entendió que es debido preparar un fondo, con dineros propios e internacionales, para que la firma de la paz no esté seguida por improvisadas actuaciones que dificulten su aplicación.

Los expertos aclaran que los más de 160 billones de pesos que requeriría mantener la paz, tras acabar con la guerra, no deberán tenerse disponibles en una caja fuerte en su totalidad. Pueden ser sumas que podrían conseguirse año tras año, a lo largo de una década, con préstamos, donaciones y convenios de cooperación global. Pueda que para entonces las economías europeas se hayan recuperado y sus partidas sean más jugosas.

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