Desaparición de Khashoggi acorrala a Arabia Saudí

15 de octubre del 2018

Han sido dos semanas de presión internacional contra el régimen de Arabia Saudita, como consecuencia de la desaparición en Estambul el 2 de octubre del periodista disidente Jamal Khashoggi, en la sede del Consulado saudí de dicha ciudad, al que ingresó a realizar un trámite para recoger su registro civil y de la que nunca […]

Jamal khashoggi

Han sido dos semanas de presión internacional contra el régimen de Arabia Saudita, como consecuencia de la desaparición en Estambul el 2 de octubre del periodista disidente Jamal Khashoggi, en la sede del Consulado saudí de dicha ciudad, al que ingresó a realizar un trámite para recoger su registro civil y de la que nunca salió, lo que ha suscitado que diplomáticos y medios de todo el mundo se pronuncien fuertemente para presionar a la monarquía de Salman bin Abdulaziz.

Incluso el gobierno de Estados Unidos, un aliado incondicional de ese país árabe, con Donald Trump a la cabeza, ha exigido explicaciones sobre el paradero del periodista, conocido en Norteamérica por sus columnas para el periódico The Washington Post. Previo a las advertencias de Trump, ya Francia y el Reino Unido habían solicitado claridad sobre los hechos, al tiempo que numerosas multinacionales comenzaron a boicotear eventos como una conferencia internacional de tecnología (Future Investment Initiative), que se iba a realizar este fin de semana.

Khashoggi, intelectual y escritor crítico del proceso de islamización impulsado por la familia real saudita. Especialmente crítico con el rey Salman por decisiones como la guerra en Yemen y el bloqueo comercial a Catar, denunció numerosas intimidaciones que forzaron su salida del país, debió exiliarse en Estados Unidos desde hace un año.

El columnista se encontraba en Turquía con su novia, ciudadana de esa nación, con la que planeaba casarse por lo que debía acreditar su origen a través de documentos que únicamente podía expedir el Estado saudí. Por eso acudió al Consulado de ese país en Estambul.

Según el testimonio de H.A., identificada por la agencia Anadolu como la novia de Khashoggi, ambos acudieron a las oficinas consulares el viernes 28 de septiembre. Allí los funcionarios les dijeron que los papeles no estarían listos de inmediato y que Khashoggi debía regresar el 2 de octubre. Ese día, antes de ingresar a la sede diplomática le advirtió a su novia: “Voy a entrar. Cojo los documentos y salgo. Si ocurre algo, llama inmediatamente a Yasin Aktay (dirigente del partido islamista gobernante en Turquía) y a la Asociación de la Prensa Turco-Árabe”.

Pasaron horas y no regresó, por lo que H.A. se dedicó a advertirle a todo el mundo de lo ocurrido. Mientras que la presión incrementa en el globo, Kienyke.com consultó con expertos en Medio Oriente sobre las causas de este secuestro y las implicaciones internacionales que podría tener.

Silenciar la verdad

La gravedad de lo ocurrido es innegable para los consultados. En opinión del Imam Julián Zapata, cofundador del Centro Cultural Islámico de Colombia, es de sumo peligro “que se pierda un periodista reconocido, disidente de un sistema monárquico como el saudí y ya al interior del territorio de un miembro de la OTAN, como Turquía. Es un ataque al periodismo mundial y a la libertad de prensa. Ese reino (el saudita) ya sobrepasó los límites de la civilización, no le importa secuestrar o matar desde una sede diplomática, no respeta los derechos humanos ni la ley internacional”.

Respecto a la importancia de silenciarlo para el régimen árabe, el internacionalista turco Hasan Turk, explicó que “se trataba de un intelectual muy cercano a las altas esferas del poder saudí, en especial a la familia real. Los conocía muy bien desde dentro. Por ser muy crítico y revelar mucha información de ello, sintió el peligro de estar en su país y por eso escapó a Estados Unidos. No obstante, siguió haciendo críticas y revelaciones a través de sus columnas en The Washington Post y otros medios. No quería una revolución contra la monarquía, pero sabemos todos ahora que por sus críticas ponderadas y democráticas le pasó lo que le pasó”.

De momento el rey saudí, señalado por todos los medios internacionales, dijo haber ordenado una investigación. Pero a medida que pasan las semanas son pocos los detalles que se conocen. Muchos allegados al periodista esperan que se encuentre todavía secuestrado en algún lugar de Estambul (las autoridades turcas registraron el lugar sin éxito), mientras que medios de Turquía afirman que existen pruebas de que fue asesinado por inteligencia saudí.

Choque Arabia – Turquía

Respecto a las implicaciones, el Imam Julián Zapata se mostró escéptico de que desde Occidente se le vaya a redoblar la presión a la monarquía saudí, considerada aliada de potencias como EE. UU. y Reino Unido.

“Occidente no puede criticar esa ideología, lo que evidencia su debilidad ante dicho Reino. Ataca si hay problema con los periodistas en Irán, pero cuando esos derechos humanos son violados por sus aliados no hacen nada”. dijo.

No obstante, bajo la perspectiva de Turk, el enfrentamiento es más regional y creciente siendo Turquía el país afectado y habiendo numerosos factores que indican una escalada entre los dos países, el uno liderado por Recep Tayyip Erdogan, y el otro por Salman bin Abdulaziz.

“Khashoggi tenía estrechos vínculos con el gobierno de Erdogan y con los intelectuales turcos. Los conocía muy bien y sentía el peligro de revanchas saudíes y ofertas dudosas para encarcelarlo por parte de Riad, como ya lo había dicho. Me imagino que la inteligencia turca también le había advertido de que se cuidara de posibles intentos sauditas por secuestrarlo o asesinarlo”, aseveró.

Pero más allá de eso, los dos expertos concuerdan en el principal factor que ha llevado a las dos naciones a tener roces. El bloqueo contra Catar por parte de las monarquías del Golfo Pérsico.

“Hay un recelo entre Turquía y Arabia Saudí por el bloqueo que esta le hizo a Catar. El gobierno de Erdogan ofreció su amistad y empezó a reemplazar el comercio que tenían los cataríes con otras naciones. Los turcos defendieron a Catar y desde entonces hubo un recelo por parte de Riad”, argumentó Turk.

Zapata se aleja del comercio para explicar los choques desde la perspectiva del terrorismo: “Arabia Saudita durante algún tiempo se hizo el de la vista gorda con el Estado Islámico y su accionar en Medio Oriente. La confrontación se debe a que los saudíes guardaron silencio frente a la operación del yihadismo contra territorio turco. Además, la alianza que tienen los turcos con Rusia para enfrentar al terrorismo hace imposible que haya una buena relación con los árabes. Turquía además le cerró el cerco al yihadismo, que ya no puede pasar a Europa gracias a los turcos. Erdogan, por último, está opuesto a los bombardeos saudíes contra Yemen”.

Incluso visto desde un tema más religioso, Zapata describe que “se está reviviendo el enfrentamiento histórico entre la secta hanafi otomana y el salafismo saudí. El neotomanismo de Erdogan está retomando su cauce de ver como enemigo al salafismo árabe”.

Mientras que la escalada entre ambas naciones sigue, las evidencias mostradas por la prensa turca indican que Khashoggi nunca salió del Consulado. Entre tanto, se ha informado de constantes movimientos de aviones privados saudíes llevando expertos forenses a Turquía.

“Este mano a mano va a ser complicado que lo gane Arabia Saudita porque los turcos tienen muchos factores a su favor. Ya habían retenido al primer ministro libanés y eso es un antecedente grave contra los sauditas, que también lo tuvieron que liberar. Erdogan es decisivo e influyente y no se quedará con esa espina”, auguró Zapata.

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