La Francia de Le Pen y la Francia de Macron

24 de abril del 2017

Marine Le Pen y Emmanuel Macron representan, cada uno, caras distintas de Francia. Ambos irán a las urnas para definir la presidencia en segunda vuelta

Le Pen y Macron

Foto: Wikimedia/Twitter

Emmanuel Macron y Marine Le Pen disputarán la segunda vuelta presidencial en Francia, el próximo 7 de mayo. Con una participación de 78% del censo electoral, es decir casi 33.600.000 personas, Macron del partido En Marche (En marcha) obtuvo un 23.9%, sobre la ultraderechista del Frente Nacional, Marine Le Pen, por quien votaron el 21.4% de los franceses.

Por primera vez en décadas, los dos Partidos tradicionales han quedado por fuera de la Segunda vuelta. Los republicanos, con François Fillon, alcanzaron un 19,9 %; y los Socialistas, representados por Benoît Hamon llegaron a un 6,4%. Un quinto candidato, Jean-Luc Mélechon, del partido de izquierda Francia insumisa, obtuvo un respetable 19,9%. Así, los resultados demuestran un cansancio general con los dirigentes “de siempre”, además de la necesidad de una reconfiguración de las fuerzas políticas. “”Es una sanción histórica y legítima del Partido Socialista, una derrota electoral y moral”, dijo Hamon.

Se enfrentan dos caras casi que abismalmente opuestas de una misma moneda. En una esquina del ring está el nacionalismo ultraderechista de Le Pen; al otro lado, Macron, con una visión europeísta, menos radical.

La Francia de Le Pen.

Marine Le Pen es la representante del Partido Frente Nacional, fundado en 1973 por su padre, Jean Marie Le Pen. La Colectividad se caracteriza por ser la bandera de la extrema derecha francesa. A tal punto llegan sus postulados que, en 2008, Jean Marie, entonces líder, fue condenado a 3 meses de cárcel y a pagar una multa de 10 mil euros por el delito apología a los crímenes de guerra y por la negación de un crimen contra la humanidad. En aquella ocasión dijo que la ocupación nazi en Francia “no fue particularmente inhumana”, y que las cámaras de gas fueron sólo “un detalle de la historia”.

Foto: ShutterStock

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Los expertos apuntan a señalar el Frente nacional como el Partido “de los extremos”. Si Marine Le Pen llegara al Palacio del Elíseo, pondría en marcha políticas que, primero limitarían la migración. Dice que se permitiría sólo 10 mil migrantes legales al año, y que los ilegales serán duramente perseguidos. Endurecerá las medias migratorias y cerrará las fronteras. Buscará, por otro lado, la salida de Francia de la zona euro y de la OTAN, pues considera que al permanecer allí limita el margen de acción del Estado y lo condiciona al consenso europeo. Le Pen cuenta con poco apoyo por parte de sus otros contendientes, quienes en su mayoría han llamado a votar por Macron. La misma actitud han mostrado otros eurodiputados y algunos periódicos del mundo.

“Soy una francesa, una madre de familia, una candidata a la Presidencia que considera que esta elección es un reto de civilizaciones, que constata que después de cinco años de derechas, cinco años de izquierdas, nuestro país, Francia, que queremos tanto, ha sido entregado a la inseguridad galopante, al desorden económico y social, al terrorismo islamista”, dijo Le Pen en una entrevista para la televisión Francesa.

Le Pen es la candidata del “Francia para los franceses”; del de la “preferencia nacional”. La herramienta principal del discurso de Le Pen es el populismo, a través del que ha logrado calar hondamente en los electores, hasta el punto de convertir su partido, antes derrotado contundentemente, en la Segunda fuerza política francesa.

Marine Turchi, periodista escritora del libro Marine está al corriente de todo, (Marine est au courant de tout )dijo que “Marine Le Pen promueve una política de extrema derecha en su manera de concebir el ejercicio del poder: propone un Ejecutivo en relación muy estrecha con el pueblo, pasando por encima de las instituciones intermedias, instaurando los referéndums de iniciativa popular (por propuesta de, al menos, 500.000 electores) sobre la continuidad en la UE, o sobre la revisión de la Constitución”.

La Francia de Macron

Emmanuel Macron es experto en economía y en inversión bancaria que trabajó, primero para la Banca Rocthschild, y luego como asesor económico del presidente François Hollande. De 2014 a 2016 fue ministro de Economía, recuperación productiva y asuntos digitales.  Entonces renunció a su cargo, fundó el Partido En Marcha, y se lanzó a la elección presidencial. Ganó la primera vuelta con un 23,9%.

En marcha es un parido de corte liberal-progresista. Esto significa que apoyan la libertad económica de los individuos, sin desconocer que el Estado debe tener cierto nivel de intervención en el mercado.  A diferencia de Le Pen, Macron aboga por la cooperación y busca una Francia integrada plenamente a la Unión Europea y al mundo.

“Mi movimiento es una amplia coalición de socialdemócratas, liberales, centristas, ecologistas y sobre todo de ciudadanos que nunca han tenido un compromiso político (…) Los partidos están anclados en una división que no se corresponde con la realidad. La verdadera división está entre progresistas y conservadores, entre apertura e inmovilismo. Derecha e izquierda están fragmentadas entre proeuropeos y antieuropeos, por ejemplo. O sobre la reforma laboral, la globalización”, dijo Macron.

Foto: Youtube

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En cuanto a la migración, apela a una política de inclusión y respeto por la diferencia, sin desconocer que la seguridad y los límites son fundamentales para que tanto los franceses como los extranjeros, convivan en paz. Dice que fue parte de la generación que vio caer el Muro de Berlín, por eso, si llega al Elíseo, no construirá muros. De acuerdo con la presna francesa Macron es el “Barack Obama” europeo.

La Francia de todos.

Independientemente de quién llegue al poder, se encontrará, primero que todo con una Francia dividida. Pero ese no es el único problema. La migración, por ejemplo, sobretodo de musulmanes y árabes, es un tema que ha tocado una fibra sensible y es una de las cosas que más preocupa a la sociedad francesa.

Otra cuestión de cuidado es el futuro de Francia dentro de la Unión Europea. Un abandono significaría que se volvería a al Franco y se saldría de la zona Schengen. En realidad el argumento más común, que ha usado Le Pen, y que también se vio en el Brexit es que, de acuerdo con el New York Times, “hoy la Unión Europea está tambaleándose con el peso de los problemas que enfrenta por esa expansión desenfrenada en la que convergen economías estancadas, la crisis del euro, las nuevas presiones de Rusia y las profundas tensiones ocasionadas por la migración, en especial de los miembros más recientes en Europa central y del este”.

Luego de los recientes atentados, en Francia se vive un constante ambiente de inseguridad y miedo. La sociedad se ha ido militarizando poco a poco y  las atribuciones de los organismos de seguridad han crecido. Le Pen quiere endurecer las penas y expulsar a extranjeros que cometan delitos. Macron es más dado a ampliar las prisiones, sin dar más poderes al estado de excepción.

Finalmente está un débil crecimiento económico que ha generado una tasa de desempleo de 10 %. Se hacen necesarias profundas reformas sociales. Le Pen quiere generar medidas proteccionistas y gravar con impuestos a las empresas extranjeras, como medida de saneamiento de las finanzas. Macron espera disminuir la nómina estatal en 120 mil puestos.

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