La influencia del vallenato en la política colombiana

La influencia del vallenato en la política colombiana

27 de abril del 2017

El vallenato es sinónimo de cultura, acordeones, versos, cajas y guacharacas. Por estas fechas, en Valledupar todos hablan de gozar y vivir lo mejor de este género, lleno de historia y riqueza. Un género tan arraigado en la idiosincrasia costeña no podía estar exento de haber sido acariciado por la política.

Que el Festival de la Leyenda Vallenata, y por lo tanto todo el género, tiene una conexión con el mundo de la política es algo que muchos saben, pero ignoran su magnitud. Todo se remonta al origen de esta gran celebración que se realiza cada año en la capital del departamento del Cesar.

Todo inicia con los fundadores del Festival: Alfonso López Michelsen, Consuelo Araújo Noguera y Rafael Escalona. El primero es el más obvio en esta relación. Considerado “un cachaco con alma Caribe” cuya conexión con este folclor fue de un amor verdadero, según explicó el periodista e investigador Óscar Montes durante el foro ’50 años del Festival Vallenato’.

Pero no solo se trata de López, que para la época era gobernador del Cesar, sino del apoyo que la ‘Cacica’ y el maestro Escalona le ofrecieron durante su vida política. La prueba más fiel de esto es el apodo que el cantautor le otorgó: ‘El Pollo’ López. Estas palabras de cariño se tradujeron en una canción, que se convirtió en el primer vallenato en ser himno de una campaña presidencial:

“El Partido Liberal tiene el hombre
en la plaza de Bolívar se grita
López el Pollo, López el Gallo
el Presidente que Colombia necesita”.
(López el pollo- Rafael Escalona) 

Así dice la canción ‘López el pollo’, con la cual se cautivó a gran parte de Valledupar y la costa en unas elecciones que llevaron a López Michelsen a la casa de Nariño.

Siendo un hombre liberal, Escalona se supo ganar por un tiempo el desprecio de muchos de su partido tras componer un verso como bienvenida a la ciudad de dos políticos importantes:

El avión llegó temprano
bajo un cielo claro azul
trajo a Fabito Lozano y a Belisario Betancur
el uno es muy liberal y el otro godo decente
dos hombres tan importantes que pueden ser presidentes.
Rafael Escalona

Alabar a ese “godo decente” le costó el saludo de los liberales, pero el talento y la magia de sus composiciones resultó inequívoca: Betancur fue presidente, y Lozano en verdad pudo serlo, de no ser por su prematura muerte.

Pero Escalona no fue muy cercano a la política, de hecho afirmó que solo votó dos veces en su vida: la primera, por su amigo López, y la segunda, por Álvaro Uribe. En cambio, la ‘Cacica’ Araújo sí fue reconocida (y controversial) por su trayectoria en este agitado mundo.

La casa de ella y su entonces esposo Hernando Molina sirvió de lugar de reunión para múltiples reuniones y tertulias de las principales figuras del poder Caribe.

También supo utilizar su figura alrededor de su labor como guardiana del folclor vallenato para abrirse paso en puestos públicos. De esta forma llegó a ser concejal de Valledupar y Ministra de Cultura entre 2000 y 2001.

Su estadía en este último cargo fue corta debido a su matrimonio con el entonces Procurador Edgardo Maya. Sin embargo, fue suficiente para generar reacciones contrarias en su gestión, principalmente por tomar decisiones para fortalecer el folclor nacional, afectando a otras expresiones artísticas.

Con estos precedentes no es de extrañar que muchas figuras del vallenato también incursionaran en la política apoyando a un candidato, o buscando un cargo público. De cualquier forma, el Festival de la Leyenda Vallenata sí ha logrado mantenerse lejos de toda especulación electoral, logrando el cometido propuesto en sus inicios: preservar la cultura.

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