Descifre a los candidatos por su lenguaje corporal

Descifre a los candidatos por su lenguaje corporal

8 de Mayo del 2014

Los políticos se construyen como un edificio. Decenas (a veces cientos) de personas están detrás de ellos. Algunos les escriben los discursos, otros diseñan sus programas, los de allá elaboran la publicidad, y otro equipo se encarga de diseñar su lenguaje corporal.

Un gesto excesivo, un tic, pueden denotar inseguridad y costar miles de votos. Por eso un político busca transmitir confianza a través de sus movimientos corporales.

Leopoldo Uprimny, director de E-motion Corporation, y experto en lenguaje corporal, explica que el lenguaje no verbal, que se compone de lenguaje corporal (movimiento de las manos, las cejas, los hombros), cualidades de la voz (volumen, velocidad, ritmo y entonación) e imagen (apariencia y modales), es un asunto manipulable que puede generar en los receptores emociones favorables, a diferencia de las micro-expresiones faciales, que son movimientos involuntarios e inconsciente y que reflejan las verdaderas emociones , y por qué no, pensamientos de las personas.

Leopoldo Uprimny

Leopoldo Uprimny, director de E-motion y representante en Colombia del “Center for Body Language”.

El buen manejo del lenguaje corporal de un político genera en los votantes emociones positivas como conexión emocional y confianza. Durante las elecciones los candidatos se convierten en un producto en oferta. Uprimny, soportándose en estudios científicos en los Estados Unidos, dice que  el proceso de decisión o  los actos de elección (proceso electoral) están más guiados por la emoción que por la razón. Por eso, productos tan famosos como la Coca Cola, en sus cuñas, apelan más a la emoción que a la razón.

No es de extrañar que los políticos pulan su lenguaje corporal para generar emociones positivas en los electores y ganar.

En el escenario estadounidense políticos como Barack Obama y George W. Bush, según Uprimny, tienen un acertado manejo de esta herramienta. En Colombia, Álvaro Uribe está entre los destacados.

George Bush, Álvaro Uribe, Barack Obama

Bush tuvo una gestión polémica. Pero no hay que olvidar que ganó con suficiencia dos elecciones. Sus movimientos generaban seguridad en los votantes. Uprimny recuerda que  en alguna visita a la famosa residencia del primer ministro  Tony Blair, el presidente estadounidense daba toques en la espalda  del  primer ministro transmitiendo superioridad. Los fotógrafos fueron felices captando ese momento: el chico texano era el jefe.

Colombia, elecciones 2014

En medio de una campaña política, como la que vive Colombia, no está de más saber cómo los aspirantes a la presidencia manejan su lenguaje corporal y qué tips deben tenerse en cuenta para pescarlos en ciertas mentiras (piadosas o no). El director de E-motion calificó de uno a cinco la expresividad de los candidatos a estas elecciones.

Juan Manuel Santos

Juan Manuel Santos

Al candidato presidente le da 4. Su alta calificación se debe a su experiencia en la vida pública. Santos ha sido muchos veces ministro y tiene cuatro años encima en el cargo, una ventaja sobre sus contradictores. Sin embargo, a Santos le hace falta mejorar sus  ilustraciones (movimiento de manos, cejas y cabeza) para complementar, de una mejor manera, su discurso político.

Marta Lucía Ramírez

Marta Lucia Ramirez

La conservadora tuvo un honroso 3.5. Maneja bien sus  ilustradores. Al expresarse genera confianza. La afecta su falta de kilometraje en la vida pública. A diferencia del presidente, que tiene una carrera más larga.

Óscar Iván Zuluaga  

Oscar Ivan Zuluaga

El candidato del Centro Democrático recibió una calificación de 3. A veces luce bien, otras no. Según Uprimny el candidato no siempre maneja bien sus ilustradores. Ha mostrado avances, tal vez, dice el especialista, porque se ha asesorado de quienes ayudaron a Álvaro Uribe a tener un manejo acertado del lenguaje corporal.

Enrique Peñalosa

Enrique Peñalosa

El exalcalde de Bogotá tiene un 2.5. El candidato de la Alianza Verde lo ha dicho una y mil veces: es mejor funcionario que candidato. Y como aspirante presidencial comete ciertos errores en el terreno del lenguaje corporal. Aunque en las fotos trata de ser espontaneo con la gente, los abraza y sonríe, en el discurso titubea. En las entrevistas manipula constantemente objetos como esferos, papeles o vasos de agua, lo que denota inseguridad.

Clara López 

Clara Lopez

Empata con Peñalosa: 2.5. Según el experto su cambio de imagen le favorece, pero sigue siendo inexpresiva y poco emocional. Le convino llevar el pelo suelto y quitarse las pañoletas.

Cómo pescar mentiras

Conforme avanzan las elecciones aumenta el número de debates y entrevista de los candidatos presidenciales. Es bueno saber un poco de lenguaje corporal para descubrir a través de él aquellas mentiras que los aspirantes a la Casa de Nariño pueden decir. Según Uprimny las personas decimos 200 mentiras al día. ¿Cómo descubrirlas?

Tomar objetos. En medio de una entrevista o debate, tomar un esfero para otra cosa que no sea escribir, u otro objeto, puede ser una señal de nerviosismo y en especial cuando sus ilustradores con las manos cesan.

Ojo a la piquiña. Cuando mentimos nuestro cuerpo segrega sustancias que causan comezón en la cabeza o la nariz. Rascarse esas partes del cuerpo no es una buena opción si se quiere transmitir seguridad.

Bálsamos. Cuando hay inseguridad o se dice una mentira, el cuerpo tiende a autoconsentirse. Acariciar las propias manos, una oreja,  o la nuca, quiere decir que el personaje trata de consolarse a sí mismo. Con ese gesto puede estar diciendo a su propio cuerpo: tranquilo, vas a salir adelante.

Los ojos. Si en una entrevista y ante una pregunta un candidato eleva su mirada a su lado derecho, es muy probable que esté mintiendo.

Tomar agua. Beber agua es normal durante un debate o entrevista. La tensión genera sed. Pero cuando una persona bebe mientras habla puede estar buscando unos segundos de más para pensar en una respuesta que no tiene clara.

Caja de Clinton. El término se debe al expresidente estadounidense Bill Clinton. Es un recuadro imaginario que va de los hombros a la cintura. Un hombre seguro, que controla las emociones, no saca sus manos de este cuadro imaginario. Salirse de él denota inseguridad, siempre y cuando, la temperatura emocional de la plaza no exija movimientos más expresivos y amplios, caso de cierre de campaña o  triunfo electoral.

Caja de Clinton

Los límites que impone la Caja de Clinton

Salvedades

Existen circunstancias que pueden llevar a juzgar mal el lenguaje corporal de una persona. El director de E-motion dice que son cinco principios que hay que tener en cuenta antes de concluir:

1. Contexto. Los factores en el ambiente  influyen en las expresiones corporales. Frío, calor, ruido, mal olor, etc.

2. Calibrar qué es normal para la gente. Si alguien tiene un tic, no puede clasificarse como una muestra de mentira. Aquí un ejemplo rutinario: el parpadeo continuo es una señal de mentira, pero si a alguien lo asalta una alergia, sería una excepción.

3. Signos de comodidad. Cruzarse de brazos transmite  estar a la defensiva, poca apertura al diálogo, pero tal vez en un momento específico es la posición más cómoda para alguien.

4. Cambios. Los cambios de esas posiciones cómodas o de expresiones de manera intempestiva generan alertas.

5. Combinaciones. Una sola alerta no es suficiente. Las combinaciones de señales confirman la conclusión. Los gestos deben ser coherentes con lo que se dice. Si alguien afirma que está triste, su rostro debería reflejar en consecuencia ese sentimiento.

Por último, Uprimny sostiene que “convertirse en un experto en lenguaje corporal requiere disciplina, mucha práctica y paciencia, pero en el momento de que los empresarios (o políticos) logren desarrollar esas habilidades catapultarán su éxito profesional.” Agrega que ciclos de formación se aplican a cualquier área, profesión o trabajo.