La mujer que puso a Uganda a cantar por la paz y la reconciliación

8 de abril del 2015

¿Cómo una melodía consiguió desmovilizar a guerrillas? ¿Pueden las víctimas perdonar con una champeta?

Lindsay

Lindsay McClain Opiyo es una apasionada por las artes y su aplicación en procesos de transformación social. Llegó a Uganda hace 8 años en medio de una tensión provocada por una guerra civil que no había terminado, pese a un intento de proceso de paz.

Allí inició un proyecto llamado Música para la Paz (MFP por sus siglas en inglés), con el que vinculó a artistas locales del norte del país para que, a través de canciones, se construyera un proceso de reconciliación, perdón y hasta terminación de la guerra.

Estudió licenciatura en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos en la Universidad de Tennessee, con máster en la misma materia en la Universidad de Notre Dame. Su mayor experiencia laboral la ha consignado en la sanación de heridas dentro de Uganda del Norte.

Lindsay visita a Colombia para participar en la Cumbre Mundial Arte y Cultura para la Paz, con un público ansioso por escuchar los secretos de su proyecto que ha sido considerado como exitoso por organizaciones internacionales. Kienyke.com tuvo la oportunidad de hablar con ella, para que develara algunos de sus secretos.

-¿Cuál ha sido su experiencia dentro de Uganda? ¿Explíquenos cómo es la vida de conflicto en la zona donde usted trabaja?

Diferentes regiones de Uganda han sufrido conflictos desde que se independizó el país de Reino Unido en 1962. Ha habido más de 20 conflictos bajo el gobierno del actual presidente, que está en el poder desde 1986. En el norte de Uganda, donde se centra mi trabajo, el centro del conflicto es entre el gobierno oficial de Uganda y una guerrilla llamada Ejército de Resistencia del Señor (ERS). Hubo una clase de cese de hostilidades desde 2005. Esto allanó el camino para un proceso de paz conocido como los “Diálogos de Juba”. Las conversaciones fracasaron en 2008 antes de firmarse algún acuerdo definitivo, pero hubo varios acuerdos parciales firmado incluyendo algunos relacionados con verdad y reconciliación.

-¿Se han cumplido estos acuerdos?

La guerrilla del Ejército de Resistencia del Señor no. Pero el gobierno de Uganda ha hecho algunos progresos. Hay una división de Delitos Internacionales que juzga crímenes de guerra y contra la humanidad. Además el Gobierno está interesado en avanzar con un acuerdo de justicia transicional que considere amnistías para poner fin al turbulento historial de Uganda, y proporcionar reparación y sanación a las víctimas.

Lindsay

Lyndsay consiguió que músicos locales y pobladores del común se sentaran a componer canciones de paz, reconciliación y perdón.

-¿Siguen sufriendo los pobladores las consecuencias de las atrocidades de la guerra?

El conflicto en el norte de Uganda ha estado empañado por abusos graves contra los derechos humanos cometidos tanto por el gobierno como por los rebeldes. Delitos como violación, asesinatos, secuestros, reclutamiento forzado, tortura, mutilación, saqueos y aldeas arrasadas, entre los delitos. Aunque el norte de Uganda es considerado tierra de posconflicto, lo cierto es que la ausencia de armas de fuego no significa que haya paz perfecta. Hoy no se cometen atrocidades, pero las consecuencias de la guerra siguen latentes en la vida de las víctimas que no han sido compensadas.

-¿Cuánto tiempo lleva en Uganda y cómo ha percibido su proceso de reconstrucción en posguerra?

Llevo 8 años aquí y he notado el cambio. Hay poblaciones que están creciendo rápidamente. La mayoría de pobladores se convencieron que el pasado es algo que quieren dejar atrás para centrarse en el presente y el futuro. Hay muchas regiones que están creciendo mucho económicamente y más del 90% de los desplazados regresaron a sus hogares. Lo que persiste es una creciente demanda para recibir reparación por las violaciones sufridas. Sus voces son cada vez más fuertes y sus problemas y peticiones están cada vez más en el radar del interés gubernamental.

-¿Cómo nace su proyecto Música para la Paz?

Cada vez hay más conciencia de que la construcción de paz es un acto de creatividad, es un arte. Para mí, las artes y la consolidación de la paz son una hermandad natural; que se complementan. Las artes son expresivas, le permiten a la gente transmitir sus deseos más íntimos sus sueños. Todos nosotros recordamos alguna canción que describe perfectamente ciertos momentos de nuestra vida, por ejemplo. Y cuando este tipo de experiencias se utiliza en la construcción de paz, vemos que las artes pueden crear vínculos y sinergias entre diferentes individuos, grupos, pueblos, en especial aquellos en conflicto.

-¿Cómo supuso que la iniciativa de música para la paz funcionaría en Uganda?

En el norte de Uganda, durante el apogeo del conflicto, la música fue uno de los pocos medios que daba sosiego, que disfrutaban ambas partes. Fuerzas de gobierno, rebeldes y civiles encontraban en la música un oasis. Las artes tiene por cualidad que motivan y transforman, además de servir como referentes de temas como memoria, educación y hasta la salud. La gente encuentra en las artes una salida para expresar una visión de su vida y su futuro, y para unirse entorno a esa visión.

-Pero también existen músicas para el odio…

Claro. No quiero decir que las artes son siempre pacíficas. Hay muchas experiencias en la historia que hacen alusión al poder de las artes para ser utilizadas a favor del conflicto. Las mismas características que hacen que las artes puedan construir paz, pueden ser utilizadas para movilizar la guerra.

(VIDEO) La canción “Kuc Odugu” (La paz regresa) una champeta pegajosa que llama al fin del odio:

[youtube]https://youtu.be/4DDikzxVWC0[/youtube]

-¿Por qué seleccionó las artes musicales y no la pintura, por ejemplo?

Cuando empecé a trabajar en el norte de Uganda, estaba más interesada en las artes visuales para la paz. Rápidamente me di cuenta que las artes escénicas (como la música, danza y teatro) resuenan mucho más que las artes visuales o plásticas. Esto es, de hecho, debido a la herencia y las normas culturales de Uganda. Al igual que muchas otras sociedades de África, los pueblos del norte de Uganda han tenido históricamente una cultura predominantemente oral, con mensajes e historias que se transmiten de generación en generación a través de los canales orales como la danza, el canto y el folclore.

-Me gustaría entender con un ejemplo el éxito de su experiencia con el proyecto Música para la Paz en Uganda…

Uno de los que más destaco es cómo la música ayudó a los rebeldes a regresar a casa. Desde que hubo una amnistía general en el año 2000, más de 25 mil combatientes de todo el país se desmovilizaron. Durante ese periodo, nuestros artistas locales de Música para la Paz escribieron canciones como “Dwog Paco” (volver al hogar) que hacía un llamado a los rebeldes a abandonar la guerra y volver a casa, donde los estaban esperando y los habían perdonado. La canción sonó en radio en programas en los que quienes iban regresando a casa iban llamando a sus camaradas con nombre propio para que regresaran. También contaban sus experiencias al volver a casa.

Otras canciones fomentaban la empatía para que quienes desertaban se sintieran acogidos de nuevo. Canciones como “Okwera Nono” (No me rechazas para nada), de Jeff Korondo (uno de los cofundadores de mi proyecto), cuenta la historia de los excombatientes que regresan y superan el estigma del rechazo por las familias y comunidades. El coro dice: “Mi pueblo, me rechazas por nada. ¿a dónde iré? Tal vez ese era mi destino. ¿Qué tal tú fueras yo? ¿Qué harías si así fuera?”.

-¿Cuáles han sido los resultados de su proyecto Música para la Paz, desde que se fundó?

Comenzamos en 2009. Estaba yo con dos músicos del norte de Uganda: Jeff Korondo y Jahria Okwera. Nuestra misión era promover el poder de la música en la consolidación de la paz y construir solidaridad entre los artistas de las zonas de conflicto y posconflicto en África.

En 2010, se organizó un concurso de música para la paz en Gulu y Kitgum, Uganda. El ganador se unió a nuestra delegación a Sierra Leona ese mismo año y el subcampeón fue patrocinado para grabar una canción relacionada con la paz y producir su video musical.

También en 2010 realizamos nuestro primer intercambio entre músicos del norte de Uganda y Sierra Leona. Dos músicos del norte de Uganda y yo viajamos a Freetown durante dos semanas. Una vez allí, los músicos realizaron diversas funciones, y grabaron una canción de colaboración llamada “One Africa” (Una África).

Desde 2014 hasta la fecha, hemos puesto en marcha un proyecto de promoción de la música, que busca permitir a los sobrevivientes del conflicto grabar sus mensajes de reconciliación en forma de canción. Hasta ahora hemos producido una canción y vídeo musical de las mujeres que habían sido secuestradas y que llamaron “Lubanga Ber” (Dios es Bueno).

(VIDEO) Vea la canción Dios es Bueno, “Lubanga Ber”, hecho por mujeres víctimas de secuestro que ya perdonaron: 

[youtube]https://youtu.be/OLSWZwvgjns[/youtube]

-Y qué proyectos vienen…

Actualmente estamos explorando la idea de abrir una escuela de música en Gulu para enseñar a niños y adultos a tocar instrumentos musicales como el piano y algunos instrumentos indígenas. Esperamos empezar a ofrecer lecciones fuera del estudio en los próximos meses.

Lindsay

-Con su experiencia en conflicto de África y lo que ha conocido sobre nuestro proceso de paz, ¿Qué aconsejaría a Colombia?

Espero que mi viaje a Colombia me permitirá conocer e interactuar con personas que están trabajando en temas similares al Proyecto Música para la Paz. Inicialmente puedo compartir tres consejos: El primero es que cada contexto es diferente y no hay que “copiar y pegar” las experiencias de otros. Lo que funciona bien para Uganda puede que no resulte tan bien para Colombia. Lo que deben hacer es aprender de otros contextos y reflexionar sobre cómo lo pueden aplicar.

El segundo es que es necesaria una sociedad civil dinámica para asegurarse que todos los responsables asuman sus culpas ante las víctimas. Las víctimas también deben participar directamente en la planificación y ejecución de los procesos de paz para abordar el pasado y crear un futuro más pacífico.

Y el tercero es que mientras hacen esta importante labor de justicia, reparación y reconciliación, ¡no se olviden de las artes y el papel que pueden jugar!

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