“Los congresistas son como cortesanos del Rey”: Sergio Cabrera

27 de mayo del 2015

La política vista desde los ojos de uno de los mejores cineastas de Colombia.

Sergio Cabrera

El director de cine colombiano, Sergio Cabrera, galardonado mil veces por sus películas -La estrategia del caracol, Águilas no cazan moscas, Golpe de estadio, Perder es cuestión de método, entre otras- se declara asqueado con la política colombiana, en la que fue congresista por un período.

“Fue muy aburrido”, dice. “Hubo un grupo de amigos que me insistieron mucho para que me lanzara para la Cámara. Lo hice sin mucha convicción y tenía razón, tenía razón de dudar de mi habilidad para manejarme en un territorio como ese”.

“Colombia no es un país donde el poder Legislativo sea importante; es un país muy Ejecutivo. Es el Ejecutivo el que tiene toda la iniciativa en legislar. Los congresistas son como los cortesanos de un rey que están ahí esperando migajas para aprobar leyes que les presentan. Todo el mundo está pendiente de su reelección”, sostuvo.

“Representantes y senadores andan en procura de salir en un noticiero, o cómo consiguen el acueducto o el polideportivo. No están pensando a largo plazo en construir una nación justa y poderosa, sino cómo cambian su voto por una migajita de algo”, añadió.

-¿Sólo pequeñeces?

La política colombiana es muy mezquina, horriblemente mezquina y nunca tanto como ahora.

-¿Le pareció asqueante?

Sí. Yo salí asqueado. Sin embargo, creo que hay que insistir, hay que buscar que haya buenos políticos. Como en un axioma platónico, si uno desprecia a los políticos termina gobernado por los políticos que desprecia.

Hay que buscar, y por eso yo lo intenté, pero no tenía la habilidad necesaria, porque además estaba solo. Sin un partido, sin un grupo de gente que apoye es muy difícil sacar adelante cualquier proyecto. Pero logré las bases de la ley de la cinematografía, hice algunas cosas.

-¿No fue perdido el tiempo?

Para mí tuvo un costo personal muy alto porque a consecuencia de ese paso por la vicepresidencia de la Cámara me llegaron muchas amenazas que me hicieron salir del país por mucho tiempo. Yo estuve viviendo 11 años en España, sin desearlo.

-¿Piensa que la paz puede llegar a Colombia, a través de los diálogos de La Habana?

No tengo ninguna duda. No conozco ningún caso de una guerra que haya durado toda la vida, pero no sé si en La Habana. Mi sensación es que sí, yo siento que ambas partes quieren la paz; lo que pasa es que están tratando de conseguir una paz muy barata, y me da miedo eso porque como dice el refrán, lo barato sale caro.

Yo preferiría una paz cara que implicara grandes reformas en las estructuras políticas y sociales del país…

-¿Le gusta una Constituyente?

Me parece que se debería hacer. La Constitución del 91 mejoró las cosas, pero tiene muchas debilidades.

-¿Se refiere a los cambios, recortes y parches?

Eso por ejemplo de cambiar artículos de la constitución para hacerse reelegir es propio más de dictadura que de regímenes democráticos, y más en la forma como se hizo.

-¿Fue dictador Uribe?

Pues yo creo que era como una especie de dictador y se comporta como un exdictador.

-Su nueva película se desarrolla en Cuba y habla de socialismo….

“Todos se van” está basado en la novela del mismo nombre, y digamos que es una película que a través de la mirada de una niña de siete años que describe el divorcio de sus padres y la lucha de ellos por su custodia. Muestra un poco el mundo del socialismo y cómo esa niña aprende a distinguir entre los conceptos básicos de libertad y autoridad. Es una historia conmovedora, y muy bonita, de una niña que se enfrenta a todos los obstáculos que se le presentan.

-¿Y es el fracaso del sueño socialista?

Pues de alguna forma la película echa una mirada sobre cómo en los países socialistas suceden las mismas cosas que en los países capitalistas. O sea, la interferencia del Estado en la vida privada de la gente, el abuso de poder, la manipulación de la justicia…

Muestra algo que normalmente las películas y la literatura de los países socialistas tratan de evitar, y es mostrar la cotidianidad.

-Entiendo que Wendy Guerra sigue viviendo en Cuba…

Sí, ella sigue viviendo en Cuba.

-¿Y sobrevivió a ese libro y a otros?

El libro está prohibido en Cuba. A ella no le han publicado nada en Cuba; es una escritora rebelde. Entonces como no escribe lo que se esperan que escriba, pues no le publican. Pero tampoco es una perseguida, la dejan hacer su vida y creo que incluso obtiene un estatus dentro de la intelectualidad cubana. Es casi casi una disidente. Ella tiene un blog en el diario El Mundo de España que se llama Habáname, muy crítico de lo que sucede en el día a día de Cuba.

-¿Cómo resume en su alma la película?

Es muy bonita y realmente vale la pena verla. Es una película hecha con el corazón, es el equivalente a La Estrategia del Caracol que está construida con mis recuerdos, y mis vivencias, y mis experiencias…

-¿Regresan definitivamente los gringos a Cuba?

Sí, yo estoy seguro que el restablecimiento de relaciones va a cambiar a la isla porque yo viví en el año 73 -creo que era- el cambio de China cuando Nixon fue a visitar a Mao Tse-Tung y establecieron relaciones. El país, en el lapso de uno o dos años, se había transformado completamente, y en Cuba va a pasar lo mismo.

De hecho yo creo que la torpeza de los Estados Unidos de haber hecho ese bloqueo y ese embargo es lo que ha permitido que la revolución haya tenido un paroxismo de 50 años, porque hay un enemigo común, y mientras más grande es el enemigo pues más fácil es encontrar cómo solidarizar a la gente.

-¿La torpeza es mutua?

No, yo creo que no es mutua. Creo que el Partido Comunista Cubano, y Fidel, y toda esta gente han sabido manejar con mucha inteligencia el bloqueo. Estoy seguro que si los Estados Unidos hubieran sido más hábiles Cuba habría regresado a la democracia hace mucho tiempo.

-La pobreza es generalizada, ¿perdió el pueblo cubano?

Yo conozco muy bien Cuba, he pasado allá temporadas de seis meses varias veces, y he sido profesor en la escuela de San Antonio de los Baños. La gente tiene un nivel de vida bastante digno. Yo no me vanagloriaría mucho del nivel de vida colombiano respecto al cubano.

Es verdad que ser intelectual en Cuba es supremamente desagradable y hasta peligroso, pero de alguna forma esa revolución ha logrado cosas que dignifican mucho a la gente: la educación, la cultura, el deporte, la sanidad pública, en fin. La revolución ha tenido sus logros; a mí me parece que han sido muy torpes en manejar lo que llamábamos el sueño socialista, pero también tiene sus ventajas.

-Yo creí que usted podía estar desencantado de esos ensayos socialistas…

Realmente estoy desencantado. Siento que en general en todos los países donde se han construido economías de características socialistas han manejado muy mal toda la política, incluso la economía misma…

Esa costumbre de cerrar los ojos y no ver los problemas, y una mitomanía que tiene la gente del mundo socialista en general han hecho derrumbar todo lo que podría haber sido un sueño muy bonito, se convirtió en una pesadilla. Pero eso no me impide ver que en ciertas áreas, específicamente en el caso cubano, hay cosas que funcionan.

-¿Cómo se ve Cuba en su película?

En la película, a través de esta historia del divorcio, se muestra un poco un país donde el autoritarismo es muy fuerte, un país donde no es fácil ser uno mismo. En general la gente tiene que manejar una actitud bastante hipócrita respecto al poder.

-Dice Roberto Ampuero que García Márquez resultó manchado por su amistad con Fidel Castro. ¿También usted?

No, yo personalmente no creo haberme manchado nunca. Cuando he tenido ideales los he defendido siempre, incluso arriesgando mi vida. Cada cual sabe lo que está haciendo. Tengo mi hoja de vida limpia para seguir defendiendo mis ideas.

Pensar que alguien está manchado porque era amigo de Fidel a mí me parece absurdo. La vida de García Márquez tiene muchas otras facetas que tampoco podemos comprender, y que no necesariamente lo manchan.

-¿Qué piensa usted sobre la situación de Venezuela?

Ese populismo es típico y ahora debe entrar en gran crisis porque para hacer populismo se necesita mucho dinero. Un ejemplo, el caso Perón en Argentina. O Chávez cuando tenía plata. Repartir dinero genera muchos réditos políticos.

Lo que sí conocí fue la Venezuela antes de Chávez que era un país verdaderamente caótico, con una burguesía muy celosa de su poder, que no repartía nada, que la corrupción era toda para los empresarios. Chávez y ahora Maduro como que reparten un poco de prebendas entre la gente.

-Y ponen a aguantar a otros…

Exacto. Igual que Cuba, Venezuela se ha vuelto una Cuba.

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