Los pecados de quienes podrían presidir el próximo Congreso

8 de julio del 2014

Los tres han sido investigados por ‘parapolítica’, aunque ninguno tiene un proceso vigente.

Armando Benedetti, Mauricio Lizcano, José David Name

Se calientan las apuestas para saber en manos de quién quedará la presidencia del Senado de la República a partir del próximo 20 de julio, cuando inicia un nuevo cuatrienio legislativo.

Lo más probable es que quien presida el Congreso será uno de los tres precandidatos del Partido de La U, la colectividad oficialista que más votación obtuvo en las elecciones del pasado 9 de marzo.

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Dos de los senadores interesados, José David Name y Armando Benedetti son representantes de la región Atlántica, sector del país que además garantizó la reelección de Juan Manuel Santos. Mauricio Lizcano, el siguiente oferente, es paisa.

La definición del candidato único de La U para la presidencia del Senado será este viernes 11 de julio. Desde ya, en esas apuestas políticas muchos predicen que el vencedor será José David Name, y que tras su nominación tendrá garantizada la máxima silla del Capitolio porque convencería a los votantes liberales, de Cambio Radical y conservadores santistas.

No en vano, el senador barranquillero obtuvo la tercera mayor votación del partido: un apoyo de 103.215 electores. Los dos que lo antecedieron, Musa Besaile y Bernardo Elías, pudieron haber reclamado la dirección legislativa, pero desistieron por los cuestionamientos que rodearon sus elecciones. Los dos ya dieron su guiño al deseo de Name.

Con lo que pocos cuentan es que José David Name, así como Lizcano y en parte Benedetti, tienen en su pasado algunos ‘pecaditos’ que a ojos de muchos los pondrían en una cuestionable representación legislativa.

Name, que suena con mayor fuerza para ganar la nominación de La U,  ha tenido en su historial investigaciones ordenadas por la Corte Suprema de Justicia por presuntos vínculos con grupos paramilitares que operaban en el departamento de Atlántico.

El Supremo colombiano cumpulsó copias en su contra para una investigación preliminar, basada en testimonios del exjefe de las AUC José del Carmen Gelves, alias ‘El Canoso’, y Lolyluz María Quiroz, alias ‘la Flaca’.

Además, la Fundación Paz y Reconciliación había indicado, tras las elecciones de marzo pasado, que José David Name hacía parte de los 33 senadores que según sus investigaciones entrarían al próximo Congreso con serios cuestionamientos por ‘parapolítica’. En la actualidad no hay un juicio en su contra.

De acuerdo con La Silla Vacía, Name es el más fuerte representante del clan político que lleva su apellido en el Altántico y que llegó a su esplendor con su padre, José Name Terán, quien se alejó de la vida pública tras ser derrotado en 2007 en las elecciones a gobernación del departamento.

Congreso, senado

El futuro presidente del Senado dirigirá la agenda legislativa hasta el 20 de julio de 2015.

Name consiguió su primera victoria nacional electoral en 2010 cuando llegó al Senado con la influencia de su maquinaria política en la Costa. Además, se sospecha que gran parte del apoyo financiero para sus campañas proviene de su tío, el empresario David Name, quien ha sido suscriptor de varios contratos de infraestructura regional.

José David Name fue cuestionado por un aparente excesivo gasto en su campaña en las pasadas elecciones. En sus cuentas, suministradas al Consejo Nacional Electoral, indicó que invirtió $ 636,725,042, uno de los más altos montos respecto a sus demás competidores.

El segundo más opcionado para llegar la cabeza de la mesa directiva del Parlamento es Mauricio Lizcano.

Durante su reciente campaña a la reelección en el Senado, Lizcano se enfrentó a dos duros escándalos. Primero fue incluido en la lista de los congresistas con más ausencias de los últimos años. Lizcano se incapacitó seis veces en el último cuatrienio y además faltó a una sesión argumentando su licencia de paternidad y otra más por atender asuntos del Gobierno Nacional.

De otra parte, a pocas semanas de las elecciones al Congreso, se filtró una grabación en la que uno de los coordinadores de campaña de Lizcano en el departamento de Caldas amenazaba a funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar con hacer “rodar cabezas” si no daban su voto por el parlamentario.

El 14 de marzo, la Fiscalía General solicitó a la Corte Suprema de Justicia que iniciara una investigación contra el ya reelecto senador por delitos electorales como presunto constreñimiento a los votantes.

Ante esas dos acusaciones, Lizcano se defendió argumentando que se trataba de una guerra sucia en medio de la campaña política, y consideró que los medios exageraron la posición de su coordinador político en Caldas, tratando de asimilarlo como su “mano derecha”. En el pasado, el mismo senador de La U tuvo procesos de investigación preliminar por parapolítica.

Respecto a los dos políticos anteriormente citados, el senador Armando Benedetti es quien tiene menos cuestionamientos en su hoja de vida. Es de recordar una investigación preliminar por parapolítica -abierta por la Corte Suprema en 2008-, basada en el testimonio de la excongresista Rocío Arias, quien precisamente fue condenada por vínculos con actores armados ilegales. Las indagatorias contra Benedetti no prosperaron y actualmente no cursa un proceso formal en su contra.

A pesar de ello, el senador reelecto no contaría con las mayorías suficientes dentro de su propio partido político para alcanzar la nominación como candidato a la Presidencia del Senado. Bendetti ya presidió el Congreso en 2010 y fue quien le impuso la banda de Jefe de Estado a Juan Manuel Santos para su primer periodo. Algunos de sus colegas no les gusta la idea de que repita.

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