Los retos del ICBF para atender a niños venezolanos

Foto: ICBF

Los retos del ICBF para atender a niños venezolanos

5 de diciembre del 2018

Desde que llegó a dirigir el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Juliana Pungiluppi empezó a transformar esta entidad en una de las más solidarias y humanas del país. No faltaba más, puesto que es en la niñez, como sostiene, que se debe construir una nación distinta. 

Esta líder bogotana, politóloga de la Universidad de los Andes con pasos notables por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dialogó con Kienyke.com sobre los logros que ya va dejando en su gestión y los desafíos que le espera al frente del ICBF. 

Cada día vemos más venezolanos en las calles, y lo más preocupante, muchos niños. ¿Estamos preparados en Colombia para atender esta migración masiva?

“En lo que va del año el ICBF ha atendido cerca de 59.000 niños y niñas venezolanas en sus programas de primera infancia, nutrición y protección y se han invertido 141 mil millones. La atención es automática: los recibimos independientemente de que sus padres tengan Permiso Especial de Permanencia (PEP) o estén en el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos (RAMV). No le hemos negado la atención a nadie”.

¿Y esos recursos si se están invirtiendo bien?

“Hemos creado un grupo élite para atender a la niñez migrante. Con el trabajo de diversos sectores se coordinan las acciones para que los niños y niñas que provienen de Venezuela se vinculen a los programas que tenemos para nuestra infancia, y así podamos proteger sus derechos.

El equipo estará liderado por una de las personas que más sabe de migración en Colombia: Felipe Cortés, un abogado que trabajó con la OIM por más de 10 años y acabó de regresar al país después de estar en Sri Lanka liderando el establecimiento de la unidad de víctimas”. 

¿De qué tamaño se calcula este reto?

“Migración Colombia presentó un informe donde habla de la entrada al país de 1.032.016 venezolanos, al 30 de septiembre, de los cuáles 156.575 tienen menos de 18 años. Con estas cifras e información de otras entidades del Gobierno se han planteado escenarios de atención: el optimista habla de que para 2021 Colombia tendrá 1,8 millones de migrantes desde Venezuela, de los cuales 649 mil serán niños, niñas y adolescentes. Para atender esta población se necesitarían 1,47 billones”. 

¿Y el escenario pesimista?

“En ese escenario se esperan 4,4 millones de migrantes provenientes de Venezuela, lo que equivale a casi 1,6 millones de niños, niñas y adolescentes. En este caso, el costo aumentaría a casi 3,6 billones.

Como ve, el reto es gigante. Esta se está convirtiendo en una de las migraciones más grandes en el mundo, en la actualidad solo superada por lo que sucede en Siria. Este no es un tema al que le podamos dar la espalda. Son los niños, niñas y adolescentes los que están sufriendo más, y sus derechos son prevalentes”.

¿A cuáles riesgos están expuestos los niños y niñas migrantes?

“Los niños y niñas llegan con problemas de salud a causa de las limitaciones en nutrición y las condiciones a las que han estado expuestos en su recorrido. No se puede dejar de lado que muchos llegan con cuadros de estrés y de depresión por el duelo que implica salir de su entorno, rupturas familiares, etc. Este es un tema muy delicado para su desarrollo.

Y por supuesto, las limitaciones económicas no permiten que sus familias les provean sus necesidades básicas completas, por ejemplo, salud y educación. Ahí es donde el Estado colombiano ha entrado a apoyarlos y la respuesta solidaria del presidente Iván Duque es ejemplar, como se lo ha reconocido el mundo entero”.

¿Y este escenario qué consecuencias puede tener para estos niños y niñas?

“Esto es lo más preocupante. Esta población es muy vulnerable a iniciar consumo de drogas, a la indigencia, a ingresar a grupos delictivos, a ser víctimas de reclutamiento forzado, a tener embarazos durante la adolescencia o incluso caer en redes de trata de menores. Nos preocupa sobre todo una situación que se está empezando a dar, y son los niños que llegan sin acompañantes adultos”.

¿Qué se está haciendo con los niños que llegan sin acompañante?

“Ahí tenemos un problema. Hoy, por ley, tenemos unos plazos fijos para que se le dé término al Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos. Esto con el fin de evitar que haya niños a quienes no se les defina si se declaran en adoptabilidad o regresan con su familia.

Con estos casos, el plazo es un problema porque la búsqueda de padres o parientes es más difícil. La coordinación con las autoridades venezolanas no ha sido la más diligente. Debemos encontrar las salidas que nos permitan alargar los plazos para evitar, por ejemplo, declarar un niño migrante en adoptabilidad, sin tener total certeza de que vaya a quedar en un entorno protector”.

¿Cómo es la atención que presta el ICBF a los niños y niñas migrantes?

“Los atendemos como si fueran cualquier colombiano, no les exigimos papeles ni a ellos ni a sus padres. Se les presta atención donde tengamos cupos en los programas de primera infancia. Y en los de nutrición atendemos a madres gestantes, lactantes y a menores de dos años. Cuando vemos casos de vulneración de derechos se les asigna un Defensor de Familia y se determina si pueden o no seguir con sus familias”.

¿Cambia en algo el trabajo del ICBF cuando atiende población migrante?

“El ICBF va a continuar con sus programas, pero donde sea necesario hacer ajustes para atender el llamado de solidaridad del Presidente, se van a hacer. Un ejemplo de ello es que este fin de semana inauguramos el centro de atención ‘Mi Vecino Protector’ en Villa del Rosario en Norte de Santander, como una nueva oferta porque vimos que los padres necesitaban una guardería flexible mientras adelantan gestiones de acoplamiento y ‘aterrizaje’ en el país”.

¿Cuáles son los siguientes pasos para que Colombia pueda salir avante frente a este desafío?

“Es indispensable asegurar los recursos para responder a los potenciales escenarios planteados por Migración Colombia. Un paso importante es consolidar el Fondo Multidonante que está estructurando Cancillería. Por supuesto, debemos mantener el compromiso de este Gobierno en invertir muy bien los recursos existentes, y para eso debe haber una buena articulación entre todos los actores involucrados

En el tema particular de la niñez, el ICBF va a determinar la Ruta Intersectorial de Atenciones según los tipos de familias que están migrando. Porque recuerde que tenemos migrantes transitorios (los caminantes que quieren bajar-pasar a otro país), los pendulares (los que están entrando y saliendo, y en el caso de niños es importante porque son padres que vienen con un niño y lo dejan para ir a traer a otro), los retornados, y los que vienen a radicarse. Y de nuevo, los niños no acompañados que, para mí, constituyen la población más compleja y vulnerable. Cada uno de estos tipos tiene rutas de atención distintas y eso implica actuaciones diferentes de todas las organizaciones nacionales e internacionales”.

¿Este ha sido el reto más grande en el ICBF durante los primeros 100 días??

“Visitar las zonas de frontera y las ciudades receptoras de migrantes venezolanos como La Guajira sí ha sido la parte más dura de estos primeros días. Por la impotencia de no poder hacer nada integral. Estamos atendiendo a los niños en nuestros centros de Primera Infancia, pero somos conscientes de que no estamos atacando el problema de fondo. Frustra no saber dónde van a dormir esos menores de edad. Un día los vemos, al día siguiente no sabemos si los volveremos a ver”.