“Petro no es un mártir, ni una víctima. Es un pésimo alcalde”

“Petro no es un mártir, ni una víctima. Es un pésimo alcalde”

19 de Diciembre del 2013

El representante a la Cámara por Bogotá, Miguel Gómez Martínez tiene sentimientos encontrados luego de conocer que el proceso de revocatoria que él mismo impulsó, ahora ha sido ratificado por la registraduría y está a punto de convocarse a los bogotanos a las urnas para que decidan si quieren que continúe o no el mandato del alcalde Gustavo Petro. Siente alegría, incertidumbre y sorpresa. Sabe que este sería aprovechado como un ‘salvavidas’ a favor del mandatario que la semana pasada fuera destituido e inhabilitado por la Procuraduría General de la Nación.

En diálogo con KienyKe.com, Gómez Martínez dijo que prefiere que Gustavo Petro salga de la alcaldía por revocatoria popular y no por destitución, aunque respaldó la decisión del Ministerio Público de sancionarlo y con la conocida severidad. Agregó que, en todo caso, las sanciones serían diferentes y espera que la revocatoría tenga el resultado que él espera: que en las urnas los bogotanos digan que no quieren que Petro siga gobernando.

¿Lo sorprende, tranquiliza o preocupa la decisión de la registraduría de confirmar el avance del proceso de revocatoria contra el alcalde Gustavo Petro (iniciativa que usted lideró), y llamar en dos meses a las urnas para este referendo?

Lo recibo con alegría porque durante nueve meses Gustavo Petro se encargó de decir que el proceso de recolección de firmas era ilegal, ilegítimo. Pero también con sorpresa, porque durante nueve meses hemos tenido que enfrentar más de 200 acciones legales que Gustavo Petro interpuso contra el proceso de la revocatoria, y súbitamente -de la noche a la mañana- le parece al alcalde que ese es el mecanismo para salir de la crisis en la que se encuentra Bogotá.

Quisiera conocer su tesis sobre por qué Petro cree que este sería un salvavidas al dilema que enfrenta, luego de que la procuraduría le sancionara con destitución e inhabilidad por 15 años.

Porque Petro cree que las instituciones deben plegarse a sus necesidades. Entonces cuando no le servía (el llamado a revocatoria) la torpedeaba, y ahora que le sirve como un salvavidas frente a su proceso de destitución, se abraza entusiasmado de la revocatoria. Eso no es serio cuando uno es funcionario público, y alcalde de Bogotá pues tiene el deber y obligación de respetar las instituciones. Me parece que el comportamiento de Gustavo Petro en los últimos meses deja mucho que desear en ese campo.

Para muchos la revocatoria le cae como anillo al dedo al alcalde. Hay quienes dicen que el registrador Carlos Ariel Sánchez le lanzó el salvavidas, sin querer queriendo. ¿Usted lo cree así?

El único culpable de que no hayamos podido ir a elecciones en Bogotá para revocatoria es Gustavo Petro. El procurador ha sido, como fuimos nosotros los organizadores del proceso de recolección de firmas, víctima de una guerrilla jurídica que no tiene probablemente precedente en la historia de la Constitución del 91. Es que tuvimos que enfrentar más de 200 acciones judiciales -entre la registraduría y nosotros- para lograr ejercer el derecho constitucional de la participación ciudadana. No me parece que el registrador sea el responsable de la demora, el único responsable es Gustavo Petro.

Pero es probable que para el momento de esas elecciones de revocatoria, el recurso de reposición interpuesto por el alcalde ante la misma procuraduría ya se haya resuelto y para muchos ratificará al menos la destitución. Es decir, quizá para febrero Gustavo Petro ya haya tenido que salir del palacio Liévano. ¿Será que se cruzarán estos dos procesos? ¿Si se alcanzará a realizar la revocatoria?

Es que son dos cosas distintas. La revocatoria es una iniciativa política que busca sancionar un alcalde que no ha estado a la altura de los retos que tiene la capital. El tema disciplinario es de otra naturaleza; todos los ciudadanos estamos obligados a cumplir la ley y la Constitución. Si Gustavo Petro violó la ley y la Constitución la sanción no es de carácter político como intenta ahora insinuar, sino la sanción es de carácter disciplinario. Incluso puede ser penal. Gustavo Petro puede ser destituido con o sin revocatoria. Él da a entender por sus declaraciones que si gana la revocatoria el proceso disciplinario desaparece. Una cosa no tiene nada que ver con la tora. Si él violó la ley tienen que destituirlo, con o sin revocatoria.

¿Estuvo usted de acuerdo con la destitución y la inhabilidad?

Lo único que puedo decir es que en un año (ayer se cumplió un año desde la crisis de la basura), la procuraduría logro recoger las pruebas, escuchar los descargos y testimonios del alcalde y emitir un fallo. Si estuviéramos utilizando la justicia ordinaria no habríamos cumplido  ni la primera diligencia, y en diez años saldría un juez a decir que sí era culpable y que cometió irregularidades, pero ya para qué. Lo que está funcionando en Colombia en términos de justicia es la procuraduría; que nos parezca excesiva o no, pues es lo que dicen los códigos sobre sanciones, pero ya quisiéramos que el resto de la justicia de nuestro país operara con la agilidad con la que opera la justicia disciplinaria.

Miguel Gómez, kienyke

¿Pero entonces la inhabilidad por 15 años -para usted- no fue desproporcionada?

Le voy a dar un dato. Al concejal de Chía, que intentó influir sobre un policía que lo había detenido por estar montando en motocicleta con una menor de edad sin casco, le dieron diez años (de inhabilidad). Entonces 15 años, por la gravedad de los hechos que le imputan a Gustavo Petro, me parece que es una sanción válida. Aquí nos hemos acostumbrado a que en la justicia ordinaria una persona que se roba miles de millones de pesos  le dan tres años y excarcelables. La gente critica que a los Nule les van a dar menos que a Petro. Pero lo que está mal es la justicia ordinaria no la disciplinaria. Me parece injusto que consideremos desproporcionado el fallo contra Gustavo Petro cuando ha habido 300 alcaldes destituidos en el país sin que nadie dijera que le parecía desproporcionado.

¿Pero a usted le gustaría que Petro saliera de la alcaldía por destitución de un procurador o por la revocatoria popular?

Naturalmente (preferiría) revocado. Pero obviamente, como son dos cosas distintas, lo mío seria una sanción política que tendría mucho significado y sería un mensaje a muchos gobernantes ineptos que hay en este país, y haría ver a la ciudadanía que todavía tiene el poder. Sería un mensaje a tanto gobernante que merece ser revocado en este país.

¿Ha recibido apoyo de algún partido político ahora que la revocatoria avanza? o ¿será que los partidos están más pendientes en qué candidatos mandarán a las eventuales elecciones atípicas?

No encontré apoyo de ningún partido político. Solo conseguí 630 mil firmas de ciudadanos. Ninguna bancada de izquierda, de derecha o de centro participó en este esfuerzo. Los partidos políticos le dieron la espalda a Bogotá como lo han hecho durante los últimos 12 años, y por eso la ciudad está como está.

Y de si están pensando en candidatos, pues hay mucha gente que quiere montarse en el tren en último vagón y ver cómo llega a la locomotora desde  adentro. Espero que los ciudadanos de Bogotá en las próximas elecciones sean consecuentes y no reelijan a los mismos que aplaudieron la inacción de Lucho (Luís Eduardo Garzón), la corrupción de Samuel (Moreno) y la ineficiencia de Gustavo Petro sin reaccionar. El ciudadano también es responsable de lo que pasa.

¿Y si le saliera el tiro por la culata? Muchos piensan que en la revocatoria Petro no saldría damnificado pues se ha hecho una imagen de mártir luego de la destitución por la Procuraduría.

Un mártir es una persona que hacía el bien y haciendo el bien paga con su vida. Petro no es un mártir, ni una víctima. Victimas somos los bogotanos que hemos tenido que soportar dos años de ineficiente gestión. Él lo único que es, es un pésimo alcalde.

¿Qué escenario le favorecería y perjudicaría a Petro, si se adelantarán esas votaciones de revocatoria?

Cualquier escenario distinto al de que superemos el umbral y Gustavo Petro ponga más votos que quienes queremos que se vaya, cualquier escenario distinto a ese es una derrota para Gustavo Petro. Me explico; si votan más de un millón doscientas mil personas y gana el “no a la revocatoria”, es un triunfo para él. Todos los demás escenarios son derrotas para él y lo dejarán debilitado y cuestionado.

¿A usted no le interesaría ser el reemplazo de Gustavo Petro, en caso de ser destituido él o revocado?

Yo no puedo ser candidato ahora. Estoy inhabilitado,  y en caso que hubiera destitución hay dos personas que no podrían ser candidatos: Gustavo Petro y Miguel Gómez. Somos los dos únicos que no podríamos lanzarnos.

¿Y en las próximas elecciones ordinarias, las de 2015 a la alcaldía de Bogotá?

Ahí el dejo unos puntos suspensivos… En política todo es reacio a la planeación, y sobre todo en Colombia donde todo cambia drásticamente de entorno. Yo pensaba que la decisión del registrador iba a ser en enero, y de la noche a la mañana todo el escenario de Bogotá se modifica. Planear a más de dos años me parece que es completamente iluso. La política es como cocinar al carbón: hay que dejar que las cosas se hagan lentamente.

¿A qué candidato apoyaría para las eventuales elecciones atípicas del próximo año?

Me gustaría alguien que nos uniera en vez de dividirnos  como hace Gustavo Petro. Alguien que fuera buen gerente y no improvisador como Gustavo Petro. Y sobre todo que pensara en Bogotá y no en sí mismo como Gustavo Petro.

Tiene algún nombre en mente…

Pues me encantaría que fuera alguien que no estuviera en la política.

¿Antanas Mockus?

Fue un buen pasado de Bogotá, pero es pasado. Me parecería absolutamente ideal si fuera una mujer.

¿Gina Parody?

Fue una de las causantes de esta crisis en la que está Bogotá con Carlos Fernando Galán, con David Luna, con todos los que prefirieron sus intereses personales al interior de la ciudad. Los que hundieron a la ciudad no pueden venir a salvarla.

Pero entenderá que hasta ahora se habla de pocas mujeres candidatas, entre ellas a Clara López, también candidata presidencial, pero no creo que ella le suene a usted…

No, pero hay mujeres buenas. Bogotá tiene 8 millones de habitantes. Imposible que no encontremos un hombre o una mujer capaz de volver a encarrilar a la ciudad al progreso. Hay muchos nombres y, cuando sea el momento, van a aparecer nombres muy interesantes que ojalá tengan respaldo de la población.

¿Pero usted seguirá en la política después de salir del congreso? ¿Qué va a ser usted desde el 20 de julio de 2014?

Esa pregunta me pone nervioso (risa). No sé. Lo único bueno del congreso es que el preaviso se lo dan a uno con seis meses de antelación. Voy a estar estos tres meses muy ocupado en los temas de las candidaturas en Bogotá, pero escucho propuestas.

Y sale con profundas diferencias con el partido de La U…

No vuelvo al congreso. La U me parece un gigantesco desperdicio de capital político. La U era lo que podía haber sacudido la estructura de los partidos políticos en Colombia pero desperdiciamos ese capital de la manera más triste y lamentable. La U ya no tiene vocación mayoritaria y adicionalmente está desdibujado en la opinión. La U había podido convertirse en una alternativa de largo plazo para la política colombiana, pero lamentablemente les tengo una impresión de decadencia inexorable.