Mohamed Morsi murió mientras estaba en la Corte en Egipto

17 de junio del 2019

Falleció a los 67 años de edad.

Mohamed Morsi

El primer presidente electo democráticamente de Egipto, Mohamed Morsi, murió el lunes durante una comparecencia ante el tribunal para enfrentar cargos que según muchos creían, tenían motivaciones políticas.

Morsi, de 67 años, fue sometido a numerosos juicios por una serie de cargos desde que fue expulsado y encarcelado por un golpe militar en 2013.

Se enfrentó a seis cargos, entre ellos, fuga de la prisión, asesinato, espionaje en favor de Catar, Hamas y Hezbolá, insultar al poder judicial e involucrarse en terrorismo.

El ex presidente recibió al menos una sentencia de por vida y fue agregado a la lista oficial de “terroristas” de Egipto.

Se esperaba que el tribunal emitiera fallos definitivos en otros dos casos contra Morsi a finales de este año.

En 2015, recibió una sentencia de muerte por escapar de prisión durante el levantamiento popular de 2011.

Y luego fue condenado por “espiar” para el movimiento de resistencia palestino, Hamas, por el cual fue condenado a cadena perpetua.

Pero en 2016, el tribunal de apelación más alto de Egipto, rechazó los veredictos y ordenó dos nuevos juicios.

Morsi, junto con varios acusados ​​de su grupo religioso y político, la Hermandad Musulmana, también fue acusado de “violar” la frontera este de Egipto, supuestamente en cooperación con Hamas, Hezbolá y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán.

El ex presidente Hosni Mubarak, cuyo régimen fue derribado por el levantamiento de 2011, desató una controversia en diciembre pasado cuando dio testimonio de que 800 hombres armados de Hamas se colaron en Egipto durante el levantamiento y ayudaron a sacar a la Hermandad Musulmana y a los miembros de Hamas de la cárcel.

En 2016, el Tribunal de Casación también mantuvo una condena de 20 años de cárcel contra Morsi por los asesinatos de manifestantes en enfrentamientos que surgieron fuera del palacio presidencial durante su único año en el poder.

También le fue impuesta una cadena perpetua por espiar con Catar, junto con tres años tras las rejas por “ofender al poder judicial de Egipto”.

Desde la expulsión de Morsi a mediados de 2013, las autoridades egipcias han emprendido una implacable represión contra los disidentes, matando a cientos de partidarios del ex presidente y encarcelando a miles de personas por cargos de “violencia”.

Además, poco después del golpe, la Hermandad Musulmana fue designada oficialmente como una “organización terrorista”.

Morsi y sus copartidarios ​​negaron los cargos que describen como “motivados políticamente”.

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