“No fuimos a La Habana a intercambiar impunidades”: De la Calle

1 de febrero del 2015

El negociador oficial del proceso de paz exige a las Farc comenzar ya con el desminado.

“No fuimos a La Habana a intercambiar impunidades”: De la Calle

Durante 47 segundos los más de 600 asistentes al Teatro Adolfo Mejía de la ciudad de Cartagena ovacionaron a Humberto de la Calle Lombana, el jefe del equipo negociador del gobierno en el proceso de paz con las Farc. El ex vicepresidente recibió un sorpresivo gesto de apoyo por perseverar en el proyecto histórico más importante del país, en la actualidad.

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El vocero rompió el aislamiento que le impide referirse a los temas de la mesa de diálogos, y se sentó con la periodista Claudia Gurisatti y la premio Nobel de paz Jody Williams, para hablar de los temas más sensibles del proceso, entre ellos las víctimas y la justicia transicional.

De la Calle, en su primera intervención, sostuvo que está tratando de saldar una “deuda que tenemos con nuestros nietos: tenemos que corregir que no hayamos sido capaces de dar los pasos definitivos para superar este conflicto”.

El primer tema puesto sobre esta conferencia, que hizo parte de las actividades culturales de la décima versión del Hay Festival en Cartagena de Indias, fue la tarea pendiente por erradicar las minas antipersona sembradas en gran parte del territorio rural colombiano; el país es el segundo en el mundo con más nuevas víctimas de estas armas de guerra, y el tercer con mayor número de total de víctimas después de Camboya y Afganistán.

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El tema fue criticado por la premio Nobel (1997) Jody Williams, quien lideró una campaña global para prohibir el uso de minas antipersona y municiones de racimo. “Si viene una paz, las armas se van a la casa con los soldados, pero las minas se quedan en la tierra. Todas las víctimas son de la sociedad civil y las minas pueden seguir matando, molestando, rompiendo el sentido de seguridad de la comunidad hasta 70 años”, cuestionó.

La respuesta de De la Calle fue contundente: “El reclamo es para las Farc. Tienen una enorme responsabilidad en esta materia y tienen que cooperar para lograr el desminado total, que es una meta para el 2021. El gobierno pondrá en marcha un programa de limpieza de las minas en el territorio nacional que hubiese sido afectado por estas municiones”.

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Pero al ser cuestionado sobre cuándo se cumplirá esta meta, si el conflicto sigue y las Farc no parecen tener voluntad inmediata por comenzar el desminado, el negociador oficial añadió: “Le hemos dicho a las Farc y lo repetimos: estamos en la necesidad de movernos ya, antes de la firma, para trabajar en el tema del desminado, acabar con el reclutamiento de menores y esclarecer la situación de los desaparecidos. Eso es lo que llamamos gestos de desescalamiento. Llegó el momento: no podemos esperar a que terminen las conversaciones para tomar gestos concretos, y en particular en el terreno de las minas”.

“¿Por qué no han hecho un gesto de paz, después de dos años de negociaciones?”

Jody Williams le dijo al auditorio que ella había sido víctima de un ataque sexual por escuadrones armados en el conflicto que vivió El Salvador. “Me violaron sujetos entrenados por mi país: la ‘gringolandia’ intervencionista. El chiste es que los ‘gringos’ creen que son un país de paz”, ironizó.

Insistió en que las mujeres deben ser priorizadas en las discusiones de paz, pues son víctimas invisibles, y cuestionó la lentitud de la mesa de diálogos, que no ha logrado bajar la intensidad de la guerra.

“Es un país que ya no aguanta el conflicto. Pero todos deben tomar un papel responsable. Pueden firmar un convenio de paz o no, pero una firma en un acuerdo no es más que eso: una firma y palabras. Para que el convenio llegue a tener raíz en el corazón del pueblo, y para que por fin acabe la historia de guerra, cada colombiano tiene que aceptar su responsabilidad y actuar sobre ella”.

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También añadió: “Después de dos años de negociaciones no entiendo por qué no han podido hacer algún gesto entre las Farc y el Gobierno para convencer al pueblo de Colombia que de veras van a llegar a la paz. ¿Por qué no toman acciones para demostrarle a este pueblo tan sufrido que la paz vienen en camino?”.

A su turno, Humberto de la Calle pidió a las Farc: “Háganle caso a Jody. Iván Márquez, escuche a Jody”.

Además insistió: “Sé que no solo hay víctimas de las Farc, sino del Estado, paramilitares, bandas criminales, el ELN… El fin del conflicto debe cubrirlos a todos, y no habrá impunidad. El Estado tiene la obligación de investigar y sancionar los delitos internacionales y las graves violaciones a los derechos humanos”.

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“Hago parte de la sociedad civil. Este Premio Nobel de Paz no me ha hecho santa; ni ganas tengo de ser santa”. Frases como estas de Jody Williams la dejaron ver como una líder social irreverente.

Respecto a los cuestionamientos sobre indultos, amnistías o sanciones simbólicas alternativas a la cárcel, el político aseguró: “No fuimos a La Habana a intercambiar impunidades. Las amnistías generales no existen; no tienen cabida. Las víctimas merecen reconocimiento y son el centro de gravedad y ancla de las conversaciones. El Estado colombiano tiene la obligación de investigar y sancionar los delitos internacionales y las graves violaciones a los derechos humanos”.

“No estamos diciéndoles: dame tu fusil y yo te doy una institución”

Jody Williams opinó sobre los mecanismos de justicia transicional que sugieren que los líderes de las Farc podrían saltarse el castigo de la cárcel. Con la ironía que le caracteriza, William señaló que “una opción es poner a todos en la cárcel (guerrilleros, paramilitares, militares y narcotraficantes)”, para inmediatamente después preguntarse: “¿y quién más va andar en las calles de Colombia?”

“Es una locura creer que se puede poner a todos en la cárcel, pero la solución sería buena porque sólo quedarían las mujeres”, matizó.

Dejó claro que este conflicto no es sólo responsabilidad de la FARC, sino de todos los actores armados, incluido el Estado; por eso afirmó que “los políticos tampoco son inocentes”.

De la Calle respondió que lo que buscan en la mesa de diálogos de Cuba es “una sabiduría en función de la cual tracemos una línea entre justicia y paz; brindar satisfacción a las víctimas”.

También sugirió que en la mesa de La Habana no se está ofreciendo a las Farc que si dejan las armas entrarán directo a la política. “No me gusta hablar de negociación, porque realmente no estamos diciendo: dame tu fusil y yo te doy una institución. Es una oportunidad más que una negociación lo que hacemos en Cuba. Por eso hay una agenda para terminar el conflicto, y sabemos que la paz es un proceso mucho más largo y duradero. La agenda de seis puntos tiene el propósito de acabar el conflicto y abrir el camino de la paz”.

“Hay personas que no quieren ver el fin de la guerra, que se oponen a la paz”

Uno de los temas más sensibles sobre los que opinó la Nobel de Paz fue sobre sectores de poder que están en contra de la paz.

Jody Williams advirtió que hay militares “que no quieren ver el fin de la guerra” en Colombia a causa de sus intereses económicos y de poder.

“Hay militares que se oponen a la paz, es difícil entender para mi cómo van a llegar a trabajar juntos si sólo dicen las FARC, las FARC; porque también hay militares que están ganando en esta guerra. Tenemos que fijarnos en quien gana poder, recursos, dinero, en este conflicto, porque son las personas que no quieren ver el fin de la guerra”.

En seguida, la periodista Gurisatti, quien se convertirá desde abril en la directora de Noticias RCN, cuestionó a Humberto de la Calle sobre lo que se ha negociado respecto a la entrega de armas y los mecanismos para refrendar el proceso.

“Es una idea contundente en que no habrá paz armada. Lo que dice el acuerdo genera de La Habana es cumplimiento integral y simultáneo de los acuerdos que incluye dejación de las armas, no urnas y armas, no combinación de fuerzas de lucha. Desde el principio cuando logremos un acuerdo debe comenzar un proceso de dejación de armas que garantice a los colombianos que no habrá paz armada”, respondió antes de añadir. “La refrendacion es un tema que tiene que ser convenido bilateralmente. Es un mecanismo de transparencia”.

Finalmente, Humberto de la Calle insistió que el trabajo que realizan las partes en Cuba sólo tendrá vigencia si es validado por el pueblo. “Nuestro trabajo en La Habana es hacer un borrador del acuerdo, que solo tendrá vigor, vigencia y sostenibilidad si es un acuerdo que satisfaga las inquietudes y el interés de los colombianos”.

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