La dualidad que carga el nombre Farc

31 de agosto del 2019

Un nombre que carga con un pasado violento y un presente político

La dualidad que carga el nombre Farc

Hace más de medio siglo en el pueblo de Marquetalia ubicado en el departamento de Tolima, un grupo de campesinos fundó la guerrilla Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia (Farc).

Al igual que ese grupo alzado en armas, en toda América Latina se vivió el surgimiento de grupos subversivos basados en los ideales comunistas y en el resultado del castrismo en Cuba para lograr obtener el poder del Estado a través de la lucha armada.

Situación que marcó una era de violencia que cada país comenzó a sortear en distintas formas consiguiendo acabar las guerrillas, pero que en Colombia, a pesar de una fuerte lucha militar por décadas persistieron y en la actualidad movimientos como el Ejercito de Liberación Nacional (Eln) siguen en el panorama nacional.

Las Farc, fue sin duda una de las guerrillas más antiguas del continente y su fuerza en combate superaron en muchas ocasiones a la fuerza militar lo que hacía más complejo la tarea de llegar a una salida dialogada.

En la mentalidad de los colombianos esa lucha armada revolucionaria que prometían en su nacimiento comenzó a deformarse rápidamente por los cientos de atentados que gestó esa guerrilla contra la población civil y militar.

Una era de horror que los definió como un grupo terrorista, pero que mantiene una dualidad pues representa al nuevo partido político de los combatientes dejados en armas que dejó el Acuerdo de Paz en 2016.

La Farc entregada al terrorismo 

El nombre de las Farc se leyó en cada diario y semanario impreso por décadas. Atentados, carros bomba, secuestros, masacres, fueron las noticias que protagonizaban desde la clandestinidad.

Hasta en la visión internacional pasaron a ser sinónimo de una lucha fracasada y también vista como un grupo terrorista, muchas veces comparados con Al Qaeda, una de las redes criminales más sanguinarias del mundo, de hecho compartieron lugar en la lista estadounidense de grupos terroristas.

En sus antecedentes como estructura guerrillera está la masacre de Bojayá que dejó 119 víctimas, todas civiles, ocurrida en el año 2002; el atentado terrorista al Club El Nogal ocurrido en el 2003 y que dejó 36 personas muertas; la masacre de los diputados del Valle; las minas antipersona que entre 1990 y junio de 2013 dejó 10.445 personas muertas tras caer en campos minados; y el crimen del secuestro que según un informe del Centro Nacional de Memoria Histórica las Farc serían responsable de más de 14 mil secuestros.

Y se puede seguir con más pues fueron muchos años en los que las acciones del grupo subversivo se tomaron el miedo de los colombianos pero la imagen tras ese nombre que parecía ser siempre la del terrorismo cambió.

La Farc entregada a la paz

Tras varios intentos de diálogos de paz fracasados entre las Farc y el Estado, no fue sino hasta comienzos de 2010 donde empezaron unos nuevos acercamientos. El camino lo lideró un grupo del gobierno de Juan Manuel Santos y varios delegados del secretariado del grupo guerrillero.

Una nueva puerta se abría para llegar a la tan anhelada paz que Colombia merece tener, pero un país dolido y llenó de voces que seguían viendo a este grupo como el villano del conflicto armado generaría uno de los episodios más emblemáticos del país, el plebiscito.

Una votación en la que los colombianos tenían la oportunidad de refrendar los acuerdos conseguidos en la Habana, Cuba, pero que el resultado no fue el esperado, pues el desacuerdo se imponía sobre lo pactado entre guerrilla y Estado.

Una nueva salida encontraría lo negociado por la vía del Congreso donde finalmente se concluyó el acuerdo final de paz.

La tarea era difícil, pues se trataba ahora de cambiar la imagen de un grupo que por décadas aterrorizó a miles de colombianos y que ahora estarían luchando por sus ideales en la política, específicamente en el Congreso.

Ingresando a la política y con la oportunidad de cambiar su nombre como organización y empezar de cero, lo hicieron pero manteniendo las mismas siglas. Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, fue el nuevo lema de lucha.

Sin embargo hoy con las nuevas disidencias, la colectividad política buscará desmarcarse de su pasado guerrillero y puede que muy pronto inicie el trámite para que se dé el cambio del nombre.

La Farc disidente 

Al mismo tiempo en el que esa transición se vive, varios de los líderes de la guerrilla rompieron con lo pactado. Un video reciente de Iván Márquez, Jesús Santrich y Hernán Darío Velásquez alias ‘El Paisa’, consiguió poner de nuevo en tendencia a las Farc, pues prometieron crear un nuevo grupo guerrillero y también manteniendo el mismo nombre.

El Gobierno de Iván Duque ya dejó en claro que para ellos no se trata de una nueva guerrilla, pues lo que hay detrás es un grupo de personas buscadas por la justicia por nexos con el narcotráfico y anunció que serán tratados como un grupo delincuencial.

Es así que los colombianos lidian con tres Farc; la de un pasado oscuro lleno de secuestros, atentados y masacres; la del partido político que hoy luchan con sus ideales en la legalidad mientras que miles de excombatientes crean sus emprendimientos y caminos de vida como desmovilizados; y la de ese pasado que se persiste a desparecer y que hoy se asoma como una minoría que podría llegar hacer mucho daño si consiguen el espacio y las condiciones para crecer en la criminalidad.

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