Participación ciudadana es clave para la paz

21 de agosto del 2017

La paz, más allá de la desmovilización de las insurgencias, se vea como la posibilidad de buscar una vida más digna para el país

Participación ciudadana es clave para la paz

Involucrar a la ciudadanía en el posacuerdo y en el proceso de paz con el ELN, mediante iniciativas creativas que generen confianza, es fundamental para apuntar hacia la justicia social.

Así quedó planteado en el marco del panel “Desafíos en la transición de una paz negociada a una paz transformadora y con justicia social”, organizado en las instalaciones de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

“El principal desafío es garantizar la participación de la gente, de tal forma que la paz, más allá de la desmovilización de las insurgencias, se vea como la posibilidad de buscar una vida más digna para el país”, comentó Marylen Serna, integrante de la Mesa Social para la Paz.

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Esto contrasta con la percepción ciudadana que ella observa: “ahora, la ciudadanía no cree en la participación, la ve infructuosa, lo cual genera un desgaste. Por otro lado, no hay voluntad política de ceder algo por parte de quienes ostentan el poder, con el fin alcanzar una mayor equidad”.

Al respecto, la profesora Patricia Sierra, del Departamento de Trabajo Social de la U.N., resaltó la necesidad de que la participación ciudadana involucre nuevos mecanismos creativos que propicien interés y confianza en jóvenes, mujeres, hombres y campesinos, entre otros sectores. La docente organizó el evento en el marco de la “Especialización en acción sin daño y construcción de paz”.

Agregó además que “se requiere una mirada que permita una comprensión informada, fundamentada en las voces de los actores involucrados, incluso con los contradictores, con quienes se pueden identificar y discutir los puntos de debate”. De esta manera, “ahora más que nunca es clave el papel de colectivos ciudadanos como Paz a La Calle”.

Precisamente Daniel Duque, representante de esta organización, afirmó que “debemos ejercer una presión sana a las instituciones del Gobierno, hacer veeduría para que se cumpla con la implementación de los acuerdos, de tal forma que llegue a los municipios alejados, que estos cuenten con agua potable, salud, educación, carreteras, seguridad y justicia pública”.

En su opinión, el propósito es que la paz no le pertenezca solo al Gobierno, a las Farc o al ELN, sino a todos los colombianos, con el fin de que se propicie una mayor apropiación y compromiso con la necesidad de cambio.

Generar confianza

Alberto Castilla, senador del Polo Democrático Alternativo comentó que “no habrá justicia social si no se involucra al campesinado. Es necesario reconocer sus voces, no reemplazarlas, pues ellos más que nadie conocen las realidades de sus territorios y pueden aportar soluciones ante los obstáculos; asimismo vincularlos con propuestas, compromisos y cambios”.

“Se debe buscar una reforma política construida en la sociedad por la gente, no por los partidos políticos”, complementó el senador ante uno de los desafíos principales que se presentan en esta coyuntura histórica: la confianza entre las partes. Un conflicto no se resuelve de un día para otro, sostuvo.

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Por su parte, Borja Paladini, coordinador en Colombia del Instituto Kroc, de la Universidad de Notre Dame, comentó que “un colega en Estados Unidos dice que firmar la paz es como parar un tren con muchos vagones. Una vez uno aprieta el freno, cuesta mucho pararlo. Pero luego, arrancar el tren de la paz también tiene sus dificultades. Es necesario desarrollar nuevas leyes, instituciones y prácticas”.

Se trata, entonces, de un momento en el que se debe generar esperanza y estimular la solución conjunta de las problemáticas, máxime si se tiene en cuenta que –según el académico– hasta ahora Colombia ha surtido un proceso positivo, comparado con otras negociaciones que se han dado antes en el mundo.

Con información de Agencia de Noticias Universidad Nacional

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