“Hay riesgos, pero Farc no pierde el optimismo”: Alape

Foto : Andrés Lozano

“Hay riesgos, pero Farc no pierde el optimismo”: Alape

31 de marzo del 2019

José Lisandro Lascarro experimentó en de cerca la violencia que marcó durante décadas al Magdalena Medio. Nació en Puerto Berrío en 1959 y, muy pronto, radicalizaría su ideario ante las injusticias que vio en la región. De las Juventudes Comunistas (JUCO) pasó a las Farc, donde en seguida, y paradójicamente, protagonizaría esa misma violencia al terminar liderando el Bloque Magdalena Medio de dicha guerrilla (800 combatientes).

No obstante, “Pastor Alape” hizo el mismo cambio de chip que tuvo que hacer la insurgencia más vieja de América Latina para dar fin a una guerra sin sentido. ¿De verdad las balas servían para algo a los propósitos de Farc o se requería pasar la página del odio y la barbarie para abrazar el camino democrático? El grupo se fue percatando que ganaba más en el plano político dejando de matar connacionales y expresando sus empeños de justicia social en el campo sin recurrir a la violencia.

El Estado colombiano también lucho para convencerlos, no solo en el combate sino en la mesa, como atestiguan varios libros ya publicados por los protagonistas políticos de unos Diálogos de Paz que tuvieron altas y bajas en La Habana y que concluyeron con firmas y cumbias (un cover de la desgarradora canción Violencia, de Gabriel Romero) en el Teatro Colón de Bogotá.

“Violencia,
¿por qué no permites que reine la paz
que reine el amor,
que puedan los niños
dormir en sus cunas sonriendo de amor?”

El último de esos libros lo publicó Juan Manuel Santos Calderón, Nobel de Paz 2016, un hecho que como el propio Santos, genera amores incondicionales y odios encarnizados. Alape, que estuvo sentado en la mesa por años, y que todavía lucha contra los miedos y los odios en los territorios más marginados del país (donde la exguerrillerada espera el cumplimiento estatal de la implementación y la conclusión exitosa de la reincorporación), expresa empatía cuando le preguntan sobre la publicación: “¡Hay que leerlo por obligación! Igual que el de De la Calle”.

No obstante, y aunque Alape deje espacio para compartir algunas sonrisas, reiteró durante el evento de informe de gestión de la Gerencia de Paz y Posconflicto de la Gobernación de Antioquia (en la Casa Antioquia de Bogotá), en entrevista con KienyKe.com, que la situación a nivel nacional no es la mejor respecto a reincorporación, implementación, y por ende de construcción definitiva de paz en los territorios.

El exjefe guerrillero enumeró distintas amenazas al proceso, comenzando con la incertidumbre que han generado las objeciones del Ejecutivo a la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Vea la entrevista completa:

“Hay una preocupación muy grande especialmente de los colectivos que están en los espacios territoriales, la comunidad que está en proceso de reincorporación, dado que la gente viene en un proceso de asimilar el Estado de Derecho y asumir una responsabilidad frente a la normatividad vigente. Pero el mensaje de la institucionalidad representada en el Gobierno es que empieza a desconocer esa misma institucionalidad (JEP), y más grave que el oficialismo esté convocando a la rebelión contra instituciones como la Jurisdicción Especial para la Paz”, dijo.

“Eso nos ha generado una preocupación que se ha vuelto incertidumbre. Ese el estado emocional que existe en las regiones con  preguntas como si los proyectos productivos son realmente para la reincorporación. La actitud de este Gobierno es muy peligrosa porque hay un interés electorero en un año electoral”, agregó.

Y es que en el fondo Alape comenta que “no se trata solo de reincorporar a las Farc, se trata de reincorporar la función del Estado en zonas donde nunca ha llegado”.

Santrich, Iván Márquez, “El Paisa”, “Romaña”, etc…

Por esa línea ve lo que ocurre con varios de los exjefes guerrilleros distanciados del proceso, que actualmente se encuentran en los territorios, en una fina línea entre la reincorporación y el retorno a la barbarie. Alape argumenta que la incertidumbre jurídica generada por casos como el de “Jesús Santrich” han complicado aún más el panorama.

“Hemos venido llamando la atención al Estado y a los sectores políticos sobre la necesidad de generar garantías para que la reincorporación sea exitosa. No por el contrario que todos los días se desarrollen más acciones que generen más miedo e incertidumbre. El caso específico de Iván y todo el equipo que lo acompaña es que frente a un hecho contundente que fue la captura de Jesús Santrich esto generó una situación de inseguridad total desde el punto de vista jurídico”, dijo.

“Lo que fue un montaje contra Santrich hoy se refuerza con montajes contra la JEP, porque no solamente es contra la persona sino contra el sistema. Estos montajes intentan deslegitimar la acción del tribunal de paz para garantizar la impunidad de diversos sectores comprometidos en el conflicto”, añadió.

Líderes sociales

Lo siguiente que recalca es el tema de la seguridad física como tal. Cientos de líderes sociales, que reivindicaban ideas progresistas en las regiones, han sido asesinados desde la desmovilización de Farc, muchos de ellos pertenecientes a Marcha Patriótica, formación que los Acuerdos consolidaron.

A Alape la situación le hace recordar amargamente lo ocurrido con la Unión Patriótica en los años ochenta, un partido que surgió de los diálogos de Farc con la administración de Belisario Betancur, y que fue prácticamente exterminada, silenciada. Para Alape ahí hay otra amenaza actual a la reincorporación: muchos de los que entregaron las armas están siendo asesinados.

Pero hay razones para el optimismo

En este panorama no todo es desolador y Alape lo celebra. Las reiteradas marchas ciudadanas en respaldo a la paz demuestran que mitad de la ciudadanía, si no más, está movilizada a favor de la reconciliación y está dispuesta a pugnar políticamente por ello. “Tal vez desde Bogotá no se alcanza a ver, pero no está sola. Desde todas las regiones se comparte el pálpito ciudadano de consolidar la paz”, aseguró.

Por otra parte, en el Congreso y en la política hay signos de florecimiento gradual: “Lo que hemos venido haciendo es una labor de acompañamiento a las iniciativas legislativas que fortalezcan la implementación del acuerdo y que abran la democracia. Hemos sido objeto de la estrategia de estigmatización por parte de sectores políticos determinados, pero por encima de eso tenemos bien demostrada nuestra voluntad de superar esas miserias que se dan en la acción colectiva de unos sectores, por encima de eso está el país y lo hemos demostrado”.

En un año electoral también Farc desarrolla su estrategia para ganar apoyos civiles, tal como lo comentó Alape. “Estamos conversando con las comunidades buscando una forma de hacer política e indagando cómo acompañar mejor las iniciativas de las poblaciones más marginadas”.

“Mantenemos el optimismo porque hemos encontrado mucho acompañamiento. Sobre todo mucha alegría de las víctimas, de poder transitar hacia la posibilidad de acabar la victimización en Colombia. Eso nos hace fuertes, eso mantiene la esperanza. Y vemos que todos los días se van sumando otros sectores de la población a acompañar este empeño de construir nación”, concluyó.

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