¿Quién es el “presidente interino” de Colombia?

Daniel Rojas

¿Quién es el “presidente interino” de Colombia?

24 de marzo del 2019

Alejandro Muñoz nunca olvida un rostro y fue a sus siete años cuando recibió de su padre la primera cámara. Desde entonces la fotografía se convirtió en el sustento de su vida, y con ellas captura esos lugares y características que no se borran de su mente. También es actor y tiene más de 40 años de experiencia en los medios. Sin embargo, asegura que el autoproclamarse presidente interino de Colombia lo lanzó al estrellato nacional.

“Voy a ir acumulando y acumulando cosas, cuando tenga unos mesesitos de jefe de Estado me hago un monólogo presidencial”, dice Alejandro de manera curiosa y suspicaz mientras conversamos fuera de cámara.

Sueña, con la tenacidad que dice caracterizarlo, hacer una carrera televisiva aprovechando las nuevas herramientas de la era digital, pues ya cuenta con algunos seguidores en un canal de YouTube.

En medio del diálogo previo a la entrevista con KienyKe.com, se molesta por el escenario elegido y pese a las explicaciones técnicas que se le exponen, Muñoz no da su brazo a torcer y apunta que “este lugar esta como muy frío, muy feo. Esto es inmundo, esto no es un set. Busquemos un lugar cómodo donde podamos conversar. Discúlpenme que les diga esto, pero es que mi imagen la tengo que cuidar“, alega con la autoridad que emana de sentirse presidente interino de Colombia.

En el camino a una nueva locación lo saludan transeúntes de la zona, unos inclusive se detienen para gritarle “¡Mi presidente!”, y él, orgulloso, hace su saludo diplomático con mucha vehemencia. “Yo soy presidente, yo siempre soy un presidente”, va gritando engalanado.

“Lo que yo hago realmente es una cosa que se llama teatro en la vida; que es hacer teatro con tu propia persona. Yo he hecho radio, televisión, teatro y ejercicios como youtuber que no me han dado, pero esta sí me reventó de una“, dice en medio de risas y cierta satisfacción en los ojos de su logro.

Tras los intentos fallidos de conversar en otra locación, rechazados en su mayoría por no tener permisos especiales y otros trámites burocráticos que solicitan para grabar, Muñoz se queja y califica la situación como “fachismo puro y de mal gusto”.

De pronto, luego de su descontento, cambia de actitud y recuerda intempestivamente la muerte de Gloria Zea, “la eterna directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá ( MAMBO)” y lo lamenta con mucha tristeza. “Era una mujer maravillosa, yo trabajé con ella en festivales aquí en el teatro Colón”, donde tomaba asiento.

Fotografía Daniel Rojas

¿El presidente interino de Colombia?

Su autoproclamación como presidente interino se dio frente a la céntrica sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en Bogotá, con un juramento que en el que dictó sus “futuros actos de gobierno”. Lo extraño fue escuchar tales pronunciamientos de un ciudadano al que muy pocos reconocen en el país, y más aun cuando ya se eligió un presidente. ¿De dónde había salido este personaje? ¿Con qué derecho se subía a ese cargo?

La idea surgió debido a la crisis que está viviendo el país vecino, Venezuela, en donde alguien hasta entonces poco conocido en el mundo, el diputado a la Asamblea Nacional Juan Guaidó, se autoproclamó presidente interino. Las situaciones no son comparables, ni las razones, pero dentro de Colombia hay otros factores que impulsaron a Alejandro Muñoz a tomar este papel.

“Yo soy un constituyente primario y esta es una democracia participativa, entonces ejerzo el derecho a ser presidente”, afirma con mucha seguridad.

“Guaidó se nombró presidente interino de Venezuela y llegó aquí pidiendo un baño de sangre en Venezuela para lograr la libertad en su país. Entonces yo no creo que la libertad tenga que estar bañada de sangre, que la paz tenga que estar bañada de sangre”, va diciendo mientras condena la actitud que el presidente Iván Duque ha tomado ante esta situación.

Presidente interino de Colombia

Fotografía Daniel Rojas

Se describe a sí mismo como un presidente del común, “que no tamalea a nadie, que no compra votos, que no mermela”. Siempre ha sido artista: se ha desempeñado como actor, pintor, poeta, fotógrafo y otros oficios dentro de este mundo. Posee una experiencia bastante amplia entre las letras y las artes visuales. Y su impulso para ser presidente autoproclamado viene de la preocupación por muchas problemáticas sociales de Colombia, y que aún teniendo una democracia estable, se siguen evidenciando diariamente.

“Todas esas cosas duelen, mientras la danza de los millones está en el Senado, la Cámara, y los ejecutivos, uno se pregunta ¿qué hago yo como artista?”, dice Muñoz. Y luego de escuchar que este fenómeno se ha dado en otros países, decidió montar todo su personaje y libreto para hacer las veces de político.

¿Cuál es su política de gobierno?

“Por la salud y educación gratuita, por el respeto a nuestros niños, niñas y jóvenes. Por la defensa de los animales y de la ecología”, proclama Muñoz ante el micrófono como la principal tarea en su gobierno.

Alejandro Muñoz dice que va a gobernar desde el amor, que aquí no quiere mantener odios entre los unos y los otros, de quiénes son buenos y malos, sino con soluciones. Su deber dice ser el de educar, el de pensar en todos y en lo que sea mejor para la nación.

“Si no hay amor, ¿cuál gobierno surge? La política acá se ha vuelto un negocio y no acto de amor hacia los pueblos como lo planteaban José Antonio Galán, Simón Bolívar, y otros caudillos”. 

Afirma que ya tiene una fuerza política denominada “Macondo Vive, para que no suframos otros cien años de soledad”, que caracteriza como un movimiento ecológico humanista por la vida y la paz.

“Hay que dejar esa bravura. De por medio está el futuro de los niños y los jóvenes. Aquí se trata del que sea más inteligente, el que más amor dé, el que más aporte a la sociedad del futuro, no podemos seguir convirtiendo a la sociedad en un diario y cotidiano odio”, manifiesta con una actitud tranquila.

El tiempo en la entrevista va pasando y con ello el clima va cambiando. Del imponente sol que estaba calentando a medio día el centro capitalino, la opacidad indica que la lluvia se aproxima. La misma impresión que da Alejandro mientras expresa sus posturas políticas, ecológicas y sociales de Colombia, pues a medida que habla su tono de voz vacilaba entre la esperanza, la armonía, y luego se convertía en indignación y sarcasmo.

Presidente interino de Colombia

Fotografía Daniel Rojas

Sobre los presidentes que ha tenido el país no hace mayor reparo que como simples participantes de turno, pero sí suele hacer anotaciones sobre los políticos del presente, con quienes le gustaría dialogar: “Estoy pidiendo un diálogo nacional, yo quiero sentarme a conversar con el presidente Iván Duque, con los expresidentes Samper, Pastrana, Uribe”.

A Venezuela lo reconoce como un país hermano, “fuimos creados al mismo tiempo, nos unen muchas cosas”, y declara que una guerra en este país desataría el peor escenario para todos, “eso no es una guerrita con las Farc, o con el Eln, se caerían ciudades a pedazos. Es eso lo que no queremos”.

Hace un anuncio referido a Iván Duque y Álvaro Uribe Vélez sobre este tema: “Señor Duque, por favor piensen esas cosas. Señor Uribe, piense que las bombas y los misiles no tiene colores políticos, cuando comienzan a caer explotan, llevándonos a todo el mundo por delante”.

“Debemos entrar a otra escena, Dr. Duque, tenemos que hacer un teatro de operaciones llamado la felicidad, condenar por primera vez a toda Colombia a ser feliz”, finaliza con firmeza Muñoz ante la cámara.

En efecto, como en párrafos anteriores se narró, unas pequeñas gotas se manifestaron entre nosotros y con afán, Alejandro Muñoz dice “fue grato diálogar”, y acelera sus pasos en busca de una cornisa que no le moje la carpeta en la que guardaba varias fotografías con la que piensa hacer un libro.

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