¿Propaganda negra en la política colombiana?

¿Propaganda negra en la política colombiana?

26 de enero del 2019

Por encima del poder político no solo está el poder económico, silenciosamente se mueve un mecanismo aun más fuerte y efectivo para poner a un presidente. El poder de la desinformación que descubrió el estadounidense Roger Stone ayudó a crear la imagen del Trump político, tácticas que hoy lo tienen contra las cuerdas de la justicia norteamericana.

Stone, asesor cercano al presidente de los Estado Unidos durante la campaña del 2016, aparentemente se aprovechó de un robo de información que sufrió el partido demócrata y que terminó en manos de Rusia a través de Wikileaks. Robo que terminó afectando a la candidata demócrata Hillary Clinton.

Para analizar si este tipo de campañas se han permeado en la política colombiana de los últimos años, KienyKe.com dialogó con la consultora política Alicia Peñaranda, experta en comunicación y quien ha trabajado en las mejores de las campañas electorales con el fin de promover valores de liderazgo.

Lo que suele utilizarse en medio de las campañas electorales, es la campaña negativa diferente a la campaña negra. Pues es una de las estrategias legítimas en comunicación política que consiste en mostrar las diferencias del adversario, es un campaña que busca exaltar “lo que yo tengo bueno y el otro no”, para idealizarla se busca a los órganos de justicia y medios de comunicación.

Por otro lado, en la propaganda negra lo que se hace es armar “campañas con mentiras, calumnias, fraude. Entonces lo que hace es traer los comportamientos más antiéticos en la política y ponerlos en una estrategia”, afirmó Peñaranda.

Para la experta, Colombia no es un país que se ha reconocido por tener campañas negras, aunque ha pasado no genera impacto como sí ocurre en Estados Unidos. “Se ha identificado más por campañas polémicas que se derivan de las actuaciones de los mismo candidatos”, afirma y agrega “son episodios pequeños que de hecho pasan desapercibidos por episodios como los que genera la corrupción”.

“Recurrir a este tipo de estrategias mentirosas va en contra de la ético”, Alicia Peñaranda.

Pero son estas estrategias oscuras que corren en las sombras de las campañas, las que jurídicamente pueden ser castigadas. Sin embargo, para Peñaranda es difícil llegar a comprobarse un delito porque “en comunicación hay una línea que sigue siendo borrosa, entre lo que es manipulación y persuasión”. El objetivo de cualquier campaña es transmitir y utilizar la persuasión es un factor importante y legal.

Tres campañas de presunta propaganda negra

En Colombia, uno de los casos más recordados fue la “campaña negativa” contra Antanas Mockus en las elecciones del 2010 que Juan Manuel Santos terminó ganando. La llegada del estratega político J.J. Rendón a la esfera de Santos definitivamente consiguió los frutos esperados.

En una entrevista que cedió Rendón al El Mundo, nunca admitió una estrategia de desprestigió contra Mockus como algunos denunciaron en ese momento. Lo que sí dijo fue, que aprovechó las contradicciones del rival político de Santos.

“Su campaña se volvió la que difamaba a Juan Manuel Santos, me difamaban a mí. Perdió 15 días asustado él y su gente“, le contó al medio español.

La segunda campaña que estuvo envuelta en ruido de lado y lado, fue la del plebiscito del 2016 que pretendía refrendar los acuerdos de paz del Gobierno Nacional con las Farc. En ese momento se creo la campaña del No que invitaba a los ciudadanos a votar negativamente al texto que salió de esta negociación.

Tras ganar el No, salieron varias denuncias que sugerían que hubo un engaño generalizado para lograr este resultado. A esto, se le sumó las declaraciones del gerente de esta campaña, Juan Carlos Vélez quien manifestó que la idea era que “la gente saliera a votar verraca” y “dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación”.

El Concejo de Estado definió que por estas acciones donde hubo un “engaño generalizado” en campaña del No en el plebiscito, se debía implementar el nuevo acuerdo de paz con la Farc usando el método del fast track en el Congreso de la República.

Por último, la elecciones presidenciales de Colombia del 2018, una de las más participativas en toda la historia, pasó a ser igualmente con la mayor cantidad de fake news. Algunos llamaron a este fenómeno polarización y dedicaron sus esfuerzos a desmentir toda la desinformación y violencia que por redes se apoderaba de los sufragantes.

Los esfuerzos de los medios fueron fundamentales pero para la experta en comunicaciones políticas Alicia Peñaranda, la respuesta para combatir la desinformación en las redes sociales, son las mismas redes.

Redes sociales, ¿herramienta o adversidad?

Alicia Peñaranda lo ve desde una posición más optimista: “Las redes sociales han permitido mejorar la cultura política, hace unos años una mala información se demoraba una o dos semana mientras los medios tradicionales desmentían. Ahora ese mismo mensaje puede ser desmentido igual de rápido y con la misma contundencia por las redes”.

“Los ciudadanos elegimos los políticos que mejor nos cae, cuando deberíamos elegir al mejor preparado”, Alicia Peñaranda.

Asimismo, considera que el deber del ciudadano es tener un alto estándar para evaluar las campañas políticas, “no llenarnos de emociones que es lo primero que llega. Ahora existen las comparaciones de hojas de vida, las propuestas están en Internet y cada vez más las campañas políticas sienten esa necesidad de ser transparentes”.

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