Pugna feroz: La novela de Fujimori y su familia

15 de octubre del 2018

Al mejor estilo y con todos los ingredientes de intriga, odios y venganzas propias de una serie de televisión, con la familia Fujimori Perú vive prácticamente cada semana un nuevo capítulo de la feroz pugna que sostienen Keiko y Kenji Fujimori Higuchi, dos  de los hijos del depuesto y hoy a punto de volver a […]

Fujimori

montaje/ fotos: www.pj.gob.pe

Al mejor estilo y con todos los ingredientes de intriga, odios y venganzas propias de una serie de televisión, con la familia Fujimori Perú vive prácticamente cada semana un nuevo capítulo de la feroz pugna que sostienen Keiko y Kenji Fujimori Higuchi, dos de los hijos del depuesto y hoy a punto de volver a la cárcel, expresidente Alberto Fujimori. Como si se tratara de protagonistas de un drama de la pantalla chica se acusan, se ponen zancadillas y hoy los dos acusados de corrupción y ella detenida, ofrecen hundirse mutuamente con declaraciones ante la justicia que les impediría volver a ejercer el poder, ese que por desgracia en ellos se convirtió en una obsesión que terminó por destruirlos.

Los Fujimori Higuchi, una típica familia de clase media de ancestros japoneses, como muchas en el Perú, saltó del anonimato a la fama y el poder cuando el padre cumplió su sueño de ser presidente de su país al ganarle de manera inesperada al candidato de la intelectualidad y la oligarquía peruana, el escritor, hoy premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa. La realización de su sueño terminó por convertirse en la razón que dividió y destruyó a su familia.

La primera señal de fractura fue la acusación que hizo la primera dama Susana Higuchi, a los dos años de gobierno de su marido, contra dos cuñadas de su esposo, Clorinda de Fujimori y Rosa Fujimori por apropiarse y vender en sus tiendas ropa usada donada por Japón para ayudar a las clases menos favorecidas. En 1992 poco antes de que Alberto Fujimori diera un autogolpe para permanecer ilegítimamente en el poder, su mujer fue expulsada en medio de un gran escándalo del Palacio de Gobierno y también encarcelada por un corto tiempo.

Protagonistas y coprotagonistas

El elenco de esta novela, basada en hechos de la vida real, lo encabeza como protagonista Alberto Fujimori, expresidente y padre del clan, Keiko Sofía Fujimori, segunda hija de la pareja, Kenji Gerardo Fujimori el hijo menor y como coprotagonistas antagónicos Vladimiro Montesinos y Susana Higuchi, Primera dama, excongresista y madre del clan.

La figuración pública de Keiko comenzó a los 18 años después de que su madre fue expulsada de la familia presidencial y cuando por decisión de su padre asumió el papel de primera dama de la nación y debió participar en las actividades públicas del presidente, lo que posiblemente le abrió el apetito por el poder y los privilegios que conlleva tener una alta posición.

El pasado no perdona

Los nombres de los cuatro hijos de Alberto Fujimori y Susana Higuchi, Keiko, Hiro, Sachi y Kenji fueron señalados por el controvertido exasesor de la presidencia Vladimiro Montesinos durante el llamado ‘Juicio del siglo” en el Perú, porque el dinero con el que se pagaron sus universidades en Estados Unidos provenían de recursos desfalcados del erario público.

Kenji también estuvo involucrado en 2013 en un escándalo por el hallazgo que hizo la policía antidrogas de 100 kilos de cocaína en las instalaciones de una empresa de su propiedad en el puerto de Callao. El menor de la familia llegó a la política en 2010 de la mano de su hermana cuando fundaron el partido Fuerza 2011 y obtuvo la más alta votación con la que fue elegido congresista, a lo que se suma que durante la administración del hoy renunciado presidente Pedro Pablo Kuczynski lograra que su padre fuera indultado y saliera de la cárcel.

Su nombre comenzó a superar el de Keiko líder del partido Fuerza Popular, quien había fracasado dos veces en su intento de llegar a la presidencia. Ella esperaba que su hermano la secundara en lograr la destitución del presidente Kuczynski y éste se rehusó, lo que hizo que ella misma ordenara que su propio partido divulgara un video en el que Kenji Gerardo sobornaba a un congresistas de su colectividad para que no votara a favor de la destitución del presidente a cambio de obras para su provincia.

En enero de 2018 renunció a Fuerza Popular y en marzo anunció la creación del nuevo partido político Cambio 21, pero tras la divulgación de los denominados “Kenjivideos” fue separado del congreso de la república, acusado de cohecho pasivo activo y tráfico de influencias.

A Keiko no le está yendo mejor que a su hermano, ella y su partido Fuerza Popular están siendo investigados por lavado de más de U$1 millón de dólares, provenientes de la empresa brasilera Odebrecht que recibió para su campaña en 2011, por lo que fue detenida el pasado 10 de octubre y está a la espera de ser liberada o que el juez amplíe su encarcelamiento.

Por amor al padre

A diferencia de su hermana, quien utilizó hasta cuando le fue útil el caudal político de su padre, Kenji estuvo en las buenas y en las malas al lado de Alberto Fujimori cuando fue enjuiciado en 2007 por violación de derechos humanos y condenado a 25 años de prisión por su responsabilidad como autor intelectual en los delitos de asesinato con alevosía, secuestro agravado y lesiones graves de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, el secuestro de un empresario y de un periodista. También se le abona el haber logrado el ya mencionado indulto.

Siete años antes de que fuera enjuiciado y condenado, Fujimori viajó a Japón, donde apelando a su doble nacionalidad, peruana y japonesa, se refugió para huir de la justicia de su país. Su propia ambición lo llevó a Chile desde donde pretendía viajar a Lima para lanzarse de nuevo a la presidencia, pero falló en su intento, fue arrestado y extraditado a Perú.

El coprotagonista de esta zaga, el exasesor presidencial Vladimiro Montesino, el ‘poder detrás del trono’ fue quien movió los hilos del gobierno, los asesinatos y también la corrupción que lo enriquecieron tanto a él como a la familia Fujimori. En 2004 la Organización Transparencia internacional calculó en 600 millones de dólares la fortuna obtenida de forma ilegal por el expresidente y de la que tan solo han devuelto al estado peruanod 160 millones de dólares.

Hoy Alberto Fujimori hospitalizado y muy enfermo espera agobiado su retorno a la cárcel, porque un juez le retiró el indulto que le otorgó Kuczynski y en una declaración pública dijo que el dolor más grande, por encima de los que ha tenido que vivir a lo largo de todos estos años, es el de ver a su hija detenida y les dice a sus hijos que espera que este “momento oscuro” los ayude “a volver a ser una familia”.

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