¿Qué tanto sabe sobre lo que pasa con el Brexit?

19 de enero del 2019

Estas son las amenazas y los desafíos que enfrenta el proceso.

¿Qué tanto sabe sobre lo que pasa con el Brexit?

A Gran Bretaña -y no a Theresa May como creen muchos- solo le queda tiempo hasta el próximo 29 de enero para lograr internamente que el Brexit se haga de la mejor forma posible para no ver afectada su economía y sus relaciones comerciales con el viejo continente y el resto del mundo. Si no logra que el parlamento apruebe el nuevo borrador de acuerdo, que será presentado este el lunes 21, ya no quedará tiempo para evitar un colapso cuando se retiren para siempre y las opciones de la salida sin negociación de la Unión Europea (UE) podrían ser funestas.

Aún retumban las palabras de la primera ministra británica cuando el 29 de mayo de 2017 oficialmente declaró la salida de su país de la UE: “Este es un momento histórico del que no hay vuelta atrás. Vamos a tomar control de las cosas que más nos importan. Esa es nuestra ambición y nuestra oportunidad y esto es lo que este gobierno está determinado a hacer”.

Con esta declaración dejó claro que su intención estaba centrada en que su país tomara el control de su futuro por fuera de la Unión Europea, pero posiblemente cuando se inició el diálogo de su gobierno con los negociadores de esa organización en Bruselas se dio cuenta que salirse sin consecuencias para la economía no era posible.

Ahí comenzó su batalla para lograr que su borrador de acuerdo fuera aprobado por la Cámara de los Comunes. De acuerdo con el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, en el que se consagra la opción de salirse de ella, el plazo para adelantar las negociaciones es de dos años, prorrogables de mutuo acuerdo, a este artículo fue al que ella apeló para anunciar el retiro.

Acuerdo sin aprobación

El acuerdo sobre el Brexit que negoció el Gobierno de Theresa May con la UE fue derrotado en el Parlamento británico, con una diferencia de 230 votos, 202 a favor y 432 en contra. El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, presentó una moción de censura contra la Primera Ministra de la que logró salir adelante con un escaso margen en la votación y tener pocos días para modificar la negociación que había planteado para una salida negociada y buscar de nuevo su aprobación en la Cámara de los Comunes

Las conversaciones que se adelantaron durante 22 meses entre los representantes de Gran Bretaña y la Unión Europea, buscaban un acuerdo sobre las condiciones de salida y establecer las relaciones futuras entre las dos partes. Básicamente se encaminaba a garantizar que el Brexit se hiciera de forma ordenada a partir del próximo 29 de marzo. En el trayecto debió sortear dificultades y desacuerdos incluso dentro de su administración que hicieron que cuatro de sus ministros renunciaran.

Los principales puntos de la negociación que presentó el gobierno británico al parlamento y que este no aprobó son:

-Mantener los derechos de los ciudadanos de la UE, en lo que tiene que ver con poder solicitar residencia permanente después de 5 años de estar viviendo bien sea en Gran Bretaña como en alguno de los 27 países del bloque. Esto implicaría que más de 4 millones de ciudadanos de los dos lados podrían continuar viviendo, estudiando o trabajando en países distintos al suyo.

-El costo del Brexit, estimado entre 35.000 y 39.000 millones de libras (entre 40.000 y 45.000 millones de euros) y e cumplimiento de Gran Bretaña de los compromisos financieros adquiridos por el país desde 1973 y extensivos a un tiempo futuro a la salida de la Unión.

-La transición prevé que después del 29 de marzo, fecha oficial del Brexit, el Reino Unido permaneciera durante 21 meses en el mercado interior y en la Unión Aduanera de la UE, lo que permitiría a las empresas prepararse para el momento de la salida. Los 21 meses se vencen en 2020, pero se proponía prorrogarlo hasta el 2022.

-Evitar revivir la frontera entre la República de Irlanda, que pertenece a la UE y la provincia Británica de Irlanda del Norte, para preservar lo logrado entre las dos Irlandas en 1998 en el Acuerdo de Viernes Santo.

-El futuro de las relaciones entre Londres y la Unión preveía la posibilidad de negociar un tratado de libre comercio entre ambos. Se ocupaba también de temas sensibles para la Gran Bretaña como el de sus bases en Chipre y la cooperación entre el país y España frente a Gibraltar, que éste país reclama como parte de su territorio y es un enclave británico.

May y Reino Unido en la cuerda floja

A May le fue mal en el parlamento, el acuerdo fue rechazado con los votos en contra de 432 diputados, frente a 202 a favor incluso miembros de su partido, el conservador, más de 100 de ellos, conocidos como los “tories” no respetaron la disciplina de partido y se opusieron al borrador de pacto presentado por ella.

También votaron en contra los diez legisladores del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), socios del Gobierno; el Partido Nacionalista Escocés (SNP) y el Partido Laborista, entre otros. En caso de que el acuerdo propuesto no fuera aprobado por el parlamento Británico, tal como sucedió este 15 de enero, el margen de maniobra de la primer ministra es muy pobre.

Su advertencia sobre la incertidumbre que provocaría una decisión en contra de su propuesta no tuvo eco y ganaron los parlamentarios que rechazan un Brexit “suave” como lo propone Theresa May, lo que ella prevé es que se abre el camino a un Brexit ‘duro’ que implicaría dificultades para los británicos.

Entre otras cosas se verían abocados a que sus fronteras con la UE sean cerradas, con respecto a la UE pasarían a ser un tercer país, el comercio puede colapsar también se prevé que se reactivarían los antiguos controles a los viajeros de la los viajeros de la UE serían necesarias nuevamente declaraciones de aduana y se aplicarían los aranceles de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Fuera de la UE, Gran Bretaña perdería también la pertenencia a los 34 acuerdos de libre comercio y las tres uniones aduaneras que el bloque tiene con otros países y, con ello, también el acceso privilegiado a esos mercados.

Con un “Brexit duro”, los productos británicos semielaborados ya no se considerarían productos del bloque europeo. Si, por el contrario, se acuerda una retirada regulada, el 30 de marzo de 2019 comenzaría la fase de transición y con ello el parlamento le habrá dado la razón a Theresa May de que es necesario permanecen durante varios meses (21 concretamente) en el mercado interior y en la unión aduanera de la Unión Europea para preparar al país y en especial a las empresas para cuando finalmente se retiren para siempre.

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