Los ojos que enamoraron a Gustavo Petro

Los ojos que enamoraron a Gustavo Petro

15 de mayo del 2018

Verónica Alcocer conquistó el corazón del candidato presidencial Gustavo Petro. Con casi 20 años de matrimonio y tres hijos es la mujer que se da a la tarea de sacar adelante un hogar y respaldar la carrera política de su esposo. Aunque para ella los días normales se acabaron y, por obvias razones, no acostumbran visitar cines o parques públicos, su familia está más unida que nunca.

La historia de amor entre Verónica y el exalcalde de Bogotá inició con un encuentro casual. Gustavo pasó a su lado y en medio de carros blindados y esquemas de seguridad lanzó una frase fugaz pero memorable: “¡Qué ojos tan hermosos!”, pues son de un verde vibrante que al parecer desde el primer momento hechizaron a Petro. En ese mismo escenario un amigo intervino como “celestino” y poco tiempo después el noviazgo fue un hecho.

La esperada hora de formalizar la relación ante la familia Alcocer llegó. Sin embargo, el encuentro fue poco tradicional, Petro le dio la mano al padre de Verónica sin revelar su identidad, pues ella no quería que su padre se dejara llevar por el estigma del pasado de su nuevo novio y sancionara la relación antes de conocerlo.

El recibimiento de Gustavo Petro fue en medio de una comida, un banquete dispuesto para el visitante que se convirtió de inmediato en un miembro más de la familia. A pesar de las diferencias ideológicas se conocieron para amarse y adorarse, pusieron por encima de su pensamiento político “lo que es la familia y lo que somos como seres humanos”, dice Verónica.

La sincelejana recuerda con tanto aprecio la relación entre su padre y Gustavo que una de las pocas veces en que su esposo ha llorado fue el día de la muerte del hombre que lo adoptó como a un hijo y en medio de frases de despedidas, de sus ojos brotaron lágrimas por aquel que le dio el regalo del amor.

La familia Petro Alcocer es numerosa, tres hijos dentro del matrimonio y tres por fuera. Verónica considera que no hay distinciones, todos son hermanos y a todos los ama como si fueran suyos. Los principios inculcados desde el hogar hicieron de la unión su mejor fortaleza ante las críticas y vicisitudes que desde afuera podían llegar. Como cuando recibieron amenazas de muerte por las denuncias que Petro hizo contra grupos paramilitares y tuvieron que huir del país, un momento que recuerda no solo por el temor, sino por la superación que significó. 

Ya es abuela de Luna, una pequeña de nueve meses que la hace sentir orgullosa, pues al igual que su esposo, el vínculo que los conecta no conoce distancias y, aunque estén repartidos por diferentes partes del mundo, todos están en la misma sintonía.

Verónica es una mujer comprometida, actualmente “el trajín” de la campaña política de su esposo la ha llevado a recorrer toda Colombia, pero no deja de lado sus responsabilidades como mamá y hace las pausas necesarias para que en su hogar todo siga su curso. 

Las expectativas de Gustavo Petro para llegar a la Casa de Nariño son altas y en este proceso, sin duda, el papel de su esposa ha sido de gran protagonismo. “Siempre estoy ahí”, en cada detalle, detrás de su imagen, y respaldando cada paso, aunque admite que el tema político no es lo suyo, “eso lo resuelve él con su equipo”. Lo suyo son, como dice ella, “los detalles de fina coquetería que requieren de una atención especial”.

Pero Petro no es el único que se proyecta, Verónica en caso de ser primera dama también tiene claro cuales serán sus objetivos. Al ser la educación uno de los ejes centrales de la campaña de su esposo, espera complementar esta iniciativa con un programa de música y arte para evitar que los jóvenes caigan en el vicio y las calles. Asimismo, considera alarmante las cifras de violencia contra los niños, afirma que este es un tema que le “duele como mujer y como mamá”, por lo que se compromete a trabajar contra esto desde el primer día.

Vea la entrevista completa aquí: