El amor que sobrevivió a la guerra y a la paz

16 de mayo del 2018

Rosalba de De la Calle es la mujer que por más de 50 años ha acompañado en matrimonio al candidato presidencial del Partido Liberal Humberto De la Calle.  Se conocieron en la Universidad de Caldas. Siendo jóvenes él estudiaba derecho y ella economía y en uno de esos habituales recorridos donde la gente viene y […]

De la Calle

Rosalba de De la Calle es la mujer que por más de 50 años ha acompañado en matrimonio al candidato presidencial del Partido Liberal Humberto De la Calle.

Se conocieron en la Universidad de Caldas. Siendo jóvenes él estudiaba derecho y ella economía y en uno de esos habituales recorridos donde la gente viene y va, se cruzaron y casi como si fuera amor a primera vista hicieron “click”. Después coincidieron en una fiesta universitaria y Humberto, que además “era muy dinámico”, organizó el evento, mientras ella amante del baile disfrutaba esos ratos libres con sus amigos.

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El encuentro fue especial, no tanto por el baile, porque como reconoce Rosalba no es una de las habilidades en las que se destaca su esposo. En cambio, el tiempo se les pasaba en charlas interminables que terminaron por unirlos como pareja.

De esta unión nacen tres hijos un varón y dos mujeres que hechos ahora unos profesionales son su orgullo, y como abuela de seis niños, trata de repartir su tiempo entre la campaña presidencial de su esposo y su familia.

Su trabajo en la campaña ha sido fundamental. Desde el primer día intenta acompañarlo en los viajes, entregando el material de campaña y en temas financieros. Revisa también los detalles de cada presentación y como buena amiga realiza criticas constructivas, sin descuidar la parte comunicativa porque como ella dice jocosamente “uno tiene que vender el producto que tiene”.

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Su pasión compartida es la política, y como ha estado al lado de Humberto casi toda su vida reconoce que la lucha por la paz no es nueva, y aunque el proceso de paz fue muy duro asegura que lo es mucho más la campaña política “el tuvo momentos muy difíciles, hablábamos varias veces al día pero el estaba solo, yo solo fui tres veces en esos cinco años“, por eso para ella sin duda ese ha sido uno de los momentos más duros como pareja.

Rosalba lidera un programa de inclusión femenina que se ha convertido en el pilar de su trabajo. Tiene como fin reducir las brechas en materia de oportunidad entre hombres y mujeres a través de una apuesta social en la creación del ‘ministerio de la mujer’ que no solo disminuya el maltrato físico sino psicológico, laboral entre otros.

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