¿Quiénes son los candidatos presidenciales de Ecuador?

¿Quiénes son los candidatos presidenciales de Ecuador?

1 de abril del 2017

Este 2 de abril, 12,8 millones de ecuatorianos están convocados a elegir al nuevo presidente, después de 10 años y cuatro meses de Correa en el Gobierno.

Ecuador enfrenta su mayor disyuntiva política de la última década, pues este domingo deberá elegir entre continuar con la revolución ciudadana, acuñada por Rafael Correa desde 2007 e impulsada hoy por Lenín Moreno, o escoger un modelo opuesto, que tiene como eje al empleo y el libre mercado y es empujado por el exbanquero Guillermo Lasso.

El analista político Santiago Basabe piensa que “será un final muy cerrado, con muy poca distancia entre los dos candidatos debido a que hay un gran porcentaje de indecisos que serán quienes finalmente escojan al nuevo presidente”, dijo a Sputnik.

A diferencia de la primera vuelta, la campaña del balotaje estuvo marcada por hechos violentos, acusaciones y epítetos lanzados entre las dos organizaciones políticas finalistas: la oficialista Alianza País y la opositora CREO. Basabe considera que esto ocasionó que las estrategias tomaran rumbos distintos y, en el caso de Moreno, lo distanciaran del público al que necesitaba convencer, “de esas personas que esperaban que se distancie del modelo de Correa, con propuestas más amplias respecto a lo que han sido los diez años de Gobierno”.

Y aunque la revolución ciudadana ha concretado varios logros, muchos ciudadanos critican el hiperpresidencialismo de la última década, los escándalos de corrupción y la inacción del Estado frente a los mismos, así como la disminución de la libertad de expresión, el despilfarro del dinero público y la falta de independencia entre los poderes del Estado.

Para la economista y analista financiera, María de la Paz Vela, la complicación será igual para cualquiera de los dos candidatos que se convierta en presidente, pues debe afrontar “un país endeudado, en recesión y con pocas alternativas de financiamiento”, comentó a esta agencia.

“El tema económico será el más relevante porque el nuevo presidente deberá pensar cómo reperfilar la deuda pública y generar ingresos que le permitan sostener su plan de Gobierno, para ninguno será tarea fácil”, apunta.

Ecuador se debate entonces entre apuntalar un modelo cercano al socialismo del siglo XXI o dar un giro hacia el conservadurismo y de esta manera alinearse a países como Argentina o Brasil, cuyas sociedades apostaron por lo segundo.

Moreno, defensor de la revolución ciudadana en Ecuador con estilo diferente a Correa

El candidato oficialista a la presidencia de Ecuador, Lenín Moreno, ofrece continuar con la revolución ciudadana de Rafael Correa y apuntalar sus logros, aunque promete ser más conciliador y resolver los problemas a través del diálogo con todos los actores sociales, a pesar de que se rehusó a debatir con su contendor previo a la segunda vuelta electoral.

“He dicho que vamos a comenzar un gobierno responsable a partir del 24 de mayo”, escribió Moreno el jueves en su cuenta de la red social Twitter, donde agregó: “Juntos vamos a salir adelante”.

Además, se le critica que le ha facilitado la cobertura de su campaña a medios de comunicación públicos en perjuicio de los independientes. La labor de Moreno a favor de las discapacidades mientras se desempeñó como vicepresidente, entre 2007 y 2013, es una de las fortalezas de su candidatura. Además es percibido como un hombre conciliador y carismático, aunque sus críticos creen que seguirá bajo la sombra de Correa de asumir el mandato.

“Si no estaría seguro de que voy a ganar, no estaría poniendo las cosas tan claras como lo estoy haciendo”, dijo el representante del oficialismo en la primera vuelta electoral del 19 de febrero.

Al cierre de los sondeos, el 22 de este mes, Moreno lideraba las encuestas; cuatro de estas le ubicaban como ganador, con diferencias de entre 15 y cinco puntos sobre Lasso.

En sus discursos, el representante de Alianza País mantiene que lo social será su prioridad, como cuando en 2009 creó la misión Manuela Espejo, un proyecto que registró a todas las personas con discapacidad y determinó que existían 294.611 ecuatorianos en esta condición, incluido el propio Moreno, quien quedó parapléjico desde 1998 a causa de un disparo. Este estudio sirvió como referencia para después atender las necesidades de este grupo con ayudas económicas y asistencias técnicas. De ganar la presidencia, su esposa, Rocío González, estará a cargo de esta misión, que prevé ampliarse e incluir a más sectores vulnerables.

“Yo sí le agradezco al doctor Moreno por lo que hizo por mí y por mi hijito, él tiene retraso cerebral desde que nació, porque se me pasó el parto, y desde hace 46 años le cuido, pero si no fuera por su ayuda sería más difícil”, dijo Genoveva Merizalde, de 85 años, en diálogo con Sputnik.

Como ella, cientos de personas agradecen al exvicepresidente su gestión por los más necesitados y es el voto cautivo que lo ha acompañado desde hace meses. Sin embargo, gremios y grupos sociales se muestran divididos ante su candidatura; hay indígenas, sindicatos, políticos locales, maestros y jóvenes que lo apoyan, y otros que lo rechazan.

La prefecta de la provincia amazónica de Orellana, Guadalupe Llori, explicó a esta agencia que hace 10 años confiaba en el partido gobernante, pero que este los “traicionó”. “Por eso ahora apoyamos a Lasso, porque Lenín dice que hará las cosas diferente, pero no es así ya sabemos que nos mienten”, afirmó.

Además de lo social, Moreno ha ofrecido potenciar la inversión extranjera y nacional para generar fuentes de empleo y apalancar el desarrollo económico golpeado por la recesión. Asimismo, plantea recuperar la industria agrícola, fortalecer el acceso a la vivienda y mantener la gratuidad de la educación y la salud.

Moreno ha ofrecido mantener y potenciar los logros de la revolución ciudadana en materia de salud, educación, vivienda, infraestructura y bienestar social, pero con un estilo de gobierno diferente al de su predecesor: menos confrontativo y más abierto al diálogo para alcanzar acuerdos son todos los sectores, especialmente los productivos y empresariales. Sin embargo, el electorado no confía plenamente en que el candidato oficialista pueda desmarcarse de Correa y gobernar libremente.

“Me parece que esa población indecisa esperaba cierto nivel de autonomía de la candidatura del señor Moreno en esta segunda vuelta, y no se ha dado porque el presidente también ha participado en la campaña”, añade el docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

En 2012, Moreno fue postulado al Premio Nobel de la Paz y luego elegido presidente del Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Discapacidades (Ceddis) de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Después de dejar la vicepresidencia, en 2013 fue nombrado enviado especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Discapacidad y Accesibilidad, y desde este cargo intentó promover la sensibilización de los estados hacia las discapacidades. Sin embargo, en Ecuador su misión en las Naciones Unidas despertó críticas, especialmente por los gastos en los que incurrió el Gobierno para mantener al exvicepresidente en Ginebra, destinando 1,6 millones de dólares anuales a su estadía entre el 1 de diciembre de 2013 y el 15 de julio de 2016.

También ha sido cuestionado por otros temas, como las obras inconclusas que dejó al finalizar su labor como vicepresidente, y por haber cobrado miles de dólares por charlas motivacionales en entidades públicas, cuyos fondos se dirigían a la fundación que maneja junto con su familia para atender a niños con VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida) y ancianos. En sus alocuciones, Moreno ha destacado que su presidencia evitará ser “confrontativa” y promoverá “la dignificación de la política”, dejando en claro que tendrá un estilo distinto de gobernar.

Lasso, el exbanquero que ofrece un cambio en Ecuador

La carta del opositor Guillermo Lasso para llegar a la presidencia de Ecuador es la oferta de “cambio” y “libertad”, además de la promesa de crear un millón de empleos en cuatro años y reactivar la economía de un país aún en recesión. Sin embargo, sus lazos con la banca todavía ensombrecen su vínculo con los sectores más populares, quienes podrían frenar su victoria este próximo 2 de abril.

“El día domingo ganará el pueblo ecuatoriano, la democracia, la libertad, ganará el cambio”, dijo Lasso a Sputnik durante su cierre de campaña al sur de Quito, donde añadió que su Gobierno garantizará “el derecho a vivir en paz de todos los ecuatorianos, el derecho a ser respetados aunque nuestro pensamiento sea diferente”. Lasso aseguró que mantendrá la gratuidad de la educación y la salud, y que potenciará el libre mercado y la empresa.

“Yo sé cómo generar empleo, lo he hecho durante toda mi vida”, afirmó.

La campaña del exbanquero en la segunda vuelta se ha caracterizado por abrirse a todos los actores sociales, incluso con los que no comparte ideología, pero con quienes ha llegado a acuerdos a cambio de una promesa de voto, lo que podría ocasionarle dificultades de llegar al Gobierno debido a la cantidad de compromisos adquiridos.

“Yo voy a votar por el señor Lasso porque él dice que nos va a dar trabajo y que no va a quitar el subsidio al gas, pero esperemos que cuando llegue a la presidencia no se olvide los pobres, como han hecho todos”, dijo Lourdes Michanga, quien participó en el masivo mitin en la capital.

Luis Paz, también simpatizante de Lasso, señaló en cambio que aunque el opositor no es de todo su agrado, “es la única opción que tiene el Ecuador para salir de la dictadura y no llegar a ser como Venezuela”.

El líder del partido Creando Oportunidades (CREO) es consciente de que “no es el candidato de todos los ecuatorianos”, pero sí “de la unidad porque el país necesita un cambio para impulsar un Gobierno del reencuentro, del abrazo nacional y eso no lo pueden plantear quienes incitaron al odio durante diez años”.

Lasso se postuló por primera vez a la presidencia de Ecuador en 2013 y obtuvo el segundo lugar enfrentándose al actual mandatario Rafael Correa, lo que le impulsó a terciar nuevamente en 2017. A sus 61 años, el candidato guayaquileño confía en que ganará los comicios de este domingo, “porque la gente se cansó del autoritarismo y la falta de libertades”. El líder de CREO tiene estudios secundarios y un doctorado honoris causa de la Universidad de las Américas de Ecuador. Junto con el candidato oficialista, Lenín Moreno, quien cuenta con una licenciatura en administración pública, fue el que menos preparación formal registró entre los presidenciables.

“No tengo ningún título universitario, soy una persona que ha aprendido haciendo y ha aprendido mucho”, explicó, y aseguró que cuando alguien se refiere a él como “bachiller, con el ánimo de ofender” no lo recibe como un agravio porque “muchos ecuatorianos” son como él.

Su trayectoria ha estado vinculada con la empresa y las finanzas: a los 15 años trabajaba como oficinista en la Bolsa de Valores de Guayaquil, también fue vendedor ambulante y tuvo cargos en el sector aduanero y emprendimientos inmobiliarios. Durante 46 años estuvo vinculado al mundo financiero, hasta que en 2012 anunció su retiro de la presidencia del Banco de Guayaquil e inició su plataforma política con una clara oposición al Gobierno de Correa. Años atrás también tuvo protagonismo en la función pública, pues en el Gobierno del conservador Jamil Mahuad (1998-2000) se desempeñó como superministro de Economía, durante uno de los periodos más oscuros de la historia nacional.

En marzo de 1999, Mahuad decretó un feriado bancario que derivó en el congelamiento de 1,9 millones de dólares de depósitos ciudadanos y trajo consigo la dolarización y consecuencias sociales nefastas. Correa ha dicho que Lasso fue “responsable político” de esa crisis, pero el exbanquero se ha defendido aclarando que su participación en ese Gobierno ocurrió meses después del feriado bancario y que no estuvo vinculado con esa decisión, aunque la opinión al respecto se mantiene dividida.

En los últimos días, Lasso denunció ser víctima de ataques violentos por parte de simpatizantes del oficialismo, quienes lo habrían atacado a la salida de un evento deportivo; asimismo, ha denunciado estar en desventaja en la campaña ya que, en su opinión, Moreno ha tenido el respaldo institucional y mediático del Gobierno.

Pero también ha recibido acusaciones, como la de mantener vínculos con empresas “offshore” y aún conservar empresas financieras bajo figuras jurídicas cuestionables, aunque la justicia no ha comprobado delitos relacionados a aquello.

El exbanquero apuesta por segunda vez a la presidencia con un modelo radicalmente distinto al del “socialismo del siglo XXI” promulgado por Correa, y aunque los últimos sondeos lo ubicaban como perdedor, el político cree que “las elecciones se ganan con votos, no con encuestas”.

Con información de Sputnik Noticias.