¿Qué hay detrás del radicalismo del Eln?

¿Qué hay detrás del radicalismo del Eln?

20 de enero del 2019

Han pasado los días y el Ejército de Liberación Nacional (Eln) no se pronuncia sobre las graves sindicaciones que recibió en torno al atentado contra la Escuela de Cadetes de Policía General Santander. Si bien persisten las dudas sobre distintos detalles del atentado, este domingo salió a marchar casi todo el espectro político para dar un mensaje en contra del terror. 

En las implicaciones inmediatas, recrudecerá el conflicto en torno al Eln y las autoridades buscarán asestar golpes al grupo guerrillero, si bien no está claro que pueda ser vencido por la vía de la guerra, dado que así no ha podido ser desde que fue fundado (1964). De cualquier forma, ¿por qué el Eln parece plagado de contradicciones y llevado por la instransigencia? KienyKe.com abordó la estructura interna del grupo y los factores que lo han llevado históricamente a ser así. 

Descentralización

Jairo Delgado, general (r) de la Policía Nacional y experto en posconflicto, señaló la alta descentralización de la estructura del Eln como uno de los factores principales de este accionar evidentemente errático, irracional, y contradictorio si se tiene en cuenta que antes de este suceso (que aún debe quedar en firme que hizo), solicitaba al gobierno de Iván Duque un cese el fuego bilateral para avanzar en un proceso de paz. 

“Lo que llama la atención (y donde está la gran contradicción) es que se haya intensificado la violencia desde un actor que hace solo semanas hablaba desde una supuesta perspectiva de paz. Ese es el cambio determinante para tratar de aproximarnos a un futuro frente al Eln, un grupo que siempre tiende a radicalizar su posición”, advirtió. 

“La iniciativa táctica autónoma dentro de la estructura de este grupo armado es un elemento que las autoridades deben observar por fin a la hora de enfrentar este grupo, que representa en ese sentido un desafío distinto al de otros grupos”, señaló.

Eln: Historia de pugnas internas

¿De cuándo remonta esta descentralización? Fundado el 4 de julio de 1964, se puede decir que desde siempre ha estado marcado no solo por una estructura en la que siempre ha habido debate interno, sino incluso pugna y momentos de paranoia.

La organización se vio golpeada por infiltraciones del Ejército y la Policía que la han tenido al borde del colapso, pero también por los arrebatos de ira de sus dirigentes y la guerra interna, con recordadas purgas contra numerosos miembros que se presumían infiltrados o espías del Estado pero que no lo eran. 

Uno de los primeros casos de disidencia interna fue el de Jaime Arenas, contemporáneo a Camilo Torres (con Gregorio Manuel Pérez “el cura Pérez”, uno de los dos y casi míticos curas guerrilleros, ambos pertenecientes a la denominada Teoría de la Liberación, corriente marxista de la iglesia católica, también fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional). Arenas desertó del Eln y poco después fue ejecutado por el mismo grupo bajo señalamientos de traición. 

Jaime Arenas hablando en la TV sobre las amenazas tras su deserción, poco antes de caer asesinado. FOTO: Documental F. Norden

“Es claro que desde el Eln se darán intentos por acabar con mi vida, pero no le temo a la libertad en absoluto ni tampoco voy a vivir atemorizado por eso”, dijo a la TV nacional antes de caer asesinado en el centro de Bogotá.

Los signos de una guerrilla en constante pugna y bajo frecuente fractura interna se empezaban a ver desde entonces. Pero varios otros capítulos los protagonizó Fabio Vásquez, el primer comandante del grupo (1964 – 1973): En 1968 una purga con Víctor Medina Morón, Heliodoro Ochoa y el médico Julio Cesar Cortés; en 1969 la del propio Arenas; en 1970 el mismo ‘Cura Pérez’ se salva de ser ejecutado por Fabio Vásquez bajo el amparo inesperado de Manuel Vásquez (quien salvó a muchos otros), pero Medardo Correa es asesinado. 

A mediadios de 1973, con la recordada Operación Anorí por parte de la V Brigada del Ejército (esta vez tras información dada por verdaderos desertores), un golpe casi mortal contra el Ejército de Liberación Nacional, Fabio Vásquez vuelve a sospechar de su propia organización (en este frenesí de ejecuciones solo por sospecha) al punto de ordenar en 1974 la ejecución de “René”, “Toño Loco”, Armando Montaño, Orlando Romero y “El Negro” Uribe (que tomaba protagonismo), responsables de la red urbana, bajo absurdas e injustificadas acusaciones (“vida burguesa”, “despilfarro” y robo de 32 millones). Meses después los guerrilleros reconocen su equivocación y Vásquez pierde el control del Eln. 

El “Cura” Pérez eliminó gran parte de las purgas internas durante los ochenta, pero le dio más signos de religiosidad a la ideología radical del grupo. Fotograma de ‘Liberación o Muerte’.

Una actualidad distinta

En diálogo con KienyKe.com, Víctor de Currea-Lugo, analista de conflictos y columnista de opinión, consideró que esos choques internos son más algo del pasado, en contraste con la opinión de Delgado, y que hablar de descentralización desconoce la actualidad del grupo. 

“Eso es parte de la mitología que se maneja en torno al grupo. El Eln ha hecho sus aciertos y desaciertos, sus errores y acciones bajo una concepción unificada. No creo que haya una real división. Eso existía en los años setenta pero ya no lo hay. En el último Congreso del Eln quedó claro que hay una unidad jerárquica”, aseguró. 

Evidentemente, desde que “el Cura Pérez” llegó a liderar la guerrilla (1969-1998), y también bajo la jefatura de Nicolás Rodríguez Bautista “Gabino”, esta pasó de un estado casi agónico a copar distintas regiones a las que precisamente marcan hoy a sangre y fuego, el Catatumbo, el sur de Bolívar, Nariño, Santander y Arauca, entre otras.

Alias “Gabino”.

Un futuro desafiante

En dichas regiones, volviendo a Delgado, se centrará la respuesta estatal, pero el desafío no es nada fácil (como no lo ha sido en décadas de conflicto). 

“El Estado debe responder pero no de cualquier forma, de nuevo hay que estudiar las particularidades del grupo. Como es una estructura descentralizada en un riesgo altísimo el hecho de que está en el narcotráfico. Esta actividad podría irla permeando y degradando, al punto de que esas autonomías se afecten de una manera mucho más grave que como ocurrió con algunos frentes de Farc”, explicó.

“Es un elemento que tienen que observar las autoridades para reorientar su capacidad estratégica de combate al Eln, que es obviamente muy distinta a las Farc en este sentido. Combatir a una estructura así no es una garantía para un país, porque es una amenaza constante”, señaló.

De Currea concuera con el hecho de que no será una situación fácil la que sigue, con Eln que está preparado para un recrudeciemiento: “El Eln ha dejado claro que está preparado para la paz pero también para la guerra. Hay que ser conscientes lo que significó los esfuerzos y los años para llegar a una mesa de diálogo con este grupo. Se hará la guerra más beligerante por parte del Estado, sí, pero también se recrudecerá del otro lado. Hay que tener en cuenta esto en términos de desplazamiento y víctimas, hay que evitar que triunfen los sectores guerreristas de lado y lado”. 

De manera que si bien hay matices y posiciones distintas respecto a los orígenes de este accionar radical e intransigente, cabe señalar una mezcla histórica de pugnas internas y descentralización, líderazgos religiosos (y lo que supone ese ingrediente en su ideología), y hasta percepciones anacrónicas como elementos de su radicalismo. Esto no implica que el grupo no esté fuerte en sus filas, o que el Estado no tenga que replantear su estrategia para combatirlo. Ni tampoco que la vía del diálogo quede descartada para siempre.