Recolección de firmas: “no todo lo que brilla es oro”.

Recolección de firmas: “no todo lo que brilla es oro”.

24 de marzo del 2017

La recolección de firmas está de moda. Recogen firmas para revocar al alcalde de Bogotá. Recogen firmas contra la corrupción. Recogen firmas para inscribir candidaturas políticas.

La recolección de firmas es el medio por el que se impulsan iniciáticas de los ciudadanos. En otras palabras, es el primer paso para poner en marcha procesos democráticos como referendos, consultas, plebiscitos y demás. Parece algo muy normal. Parece un mecanismo válido y efectivo dentro de la democracia participativa.

Pero no. “Revocatorias del mandato, consultas sobre asuntos de interés popular, pulsos entre gobierno y oposición, jugadas mal o bien disfrazadas de precandidatos a la Presidencia…No todo lo que brilla es oro”, dijo Clara Rocío Rodríguez en el portal RazonPublica.com.

Una de las consultas más sondas en estos días es la de la senadora Claudia López y la Alianza verde. Tiene dos elementos particulares y novedosos: es  la primera que se lleva a cabo por iniciativa de un partido y a escala nacional.

“Finalizado el conflicto armado nuestra gran prioridad es domesticar a la clase política y derrotar su corrupción. Vamos a recoger 5 millones de firmas para convocar la Consulta Popular Anticorrupción, mediante la cual vamos a darle la orden y hacer obligatorio para el próximo gobierno y Congreso que adopte 7 medidas indispensables para prevenir y castigar duramente a los políticos y contratistas corruptos en todo el país”, dice la página web dedica a esa iniciativa.

Busca, entre otras cosas, endurecer las penas de los corruptos, ventilar los ingresos de quienes se han enriquecido con el erario público, y ordenar a los funcionarios públicos que rindan cuentan sobre su gestión y sus propiedades.

“EL que nada debe, nada teme. El que quiera ser electo a un cargo de elección popular que haga pública su declaración de renta de patrimonio, de impuestos  y de conflictos de interés. Tenemos que saber con qué entran y con qué se salen. Peso que no puedan justificar, se los vamos a quitar”: Claudia López.

También se recogen firmas para revocar alcaldes. Esto implica un proceso más complicado, en la medida que la ley establece una “hoja de ruta”. El caso más sonado es el que se lleva para “tumbar” al alcalde de Bogotá Enrique Peñaloza. Sin embargo no es el único. Actualmente hay cerca de 62 municipios en Colombia que están en lo mismo.

Entre las principales razones que tienen los comités que impulsan la salida del alcalde de la capital, están las fallas en la construcción del metro: estudios anteriores sugieren que se construirían tramos elevados solo “eventualmente”. Sin embargo el alcalde parce empeñarse en hacerlo. Otras causas son la ineficiencia del transporte público, la Reserva Van der Hammen. En general, lo que puede leerse es una insatisfacción general de la ciudadanía respecto a la administración Peñalosa. A la fecha se habla de 75%.

El ex presidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro democrático también se han montado al bus de la recolección de firmas. Tendrán dos frentes de acción: uno) la corrupción; 2) rechazar algunos puntos de los acuerdos de La Habana. El ex mandatario considera que se hizo un “rasponazo” al referendo del 2 de octubre, en el que ganó el no. Esa será su bandera.

Parece, entonces, que la campaña para las presidenciales de 2018 también se perfila por ese lado.

La última, y que aún no se ha puesto en marcha es la que lideraría Germán Vargas Lleras, quien se presentaría a las presidenciales por recolección de firmas. En la constitución está escrito que una persona que no se encuentre adscrita a ningún partido político podría aspirar a cargos de elección popular así, bajo la figura de “representación de grupos significativos de ciudadanos”.

Vargas Lleras no es un hombre que no tenga partido; al contrario: si él lo quisiera se podría aliarse por lo menos con dos de las más importantes colectividades del país. El ex vicepresidente tendría la intención de desvincularse de Cambio radical, cuyos escándalos de corrupción han sonado mucho últimamente.

“Aunque el patrocinio de una organización partidista no es negativo en sí mismo, resulta bastante claro que en este caso se trata del comienzo anticipado y medio disfrazado de la campaña electoral de 2018. La recolección de firmas es una medición de fuerzas de cara a la contienda electoral del próximo año y podría ser una base para montar la plataforma y orientar el debate político. Por ejemplo, el tema de la corrupción ha sido recogido como bandera política por los verdes, por el Polo y por el uribismo”, escribió la profesora Clara Rodríguez.

La docente explica  que, para que un proceso de recolección de firmas sea legítimo, los ciudadanos deben tener claridad de que, efectivamente participan un sano ejercicio democrático, y no “la simple instrumentalización de su firma y de su voto para intereses políticos de algún partido o corriente partidista”. Así, las elecciones de 2018 serán las que darán la respuesta a lo que hay detrás de la recolección de firmas.