En cinco días Trump acabó con ocho años de gobierno de Obama

En cinco días Trump acabó con ocho años de gobierno de Obama

28 de enero del 2017

El pasado 20 de enero se posicionó Donald Trump, 45º presidente de los Estados Unidos. En su primera semana en el poder, empezó a hacer lo que dijo que haría. Algunas de las polémicas y disparatadas medidas que anunció como candidato, las está ejecutando como mandatario.

Este es el balance de los cinco primeros  días de Trump en la Casa Blanca.

1. El muro con México.

Desde sus días de campaña, Trump se mostró muy duro con los inmigrantes ilegales, sobre todo con los latinos. Tal es la seriedad de sus afirmaciones que propuso crear un muro en la frontera de su país con México.

El tema del muro ha sido uno de los más álgidos, pues Trump insiste en construirlo y que sus vecinos del sur paguen por él. Hasta tal punto ha llegado la polémica que el presidente Mexicano Enrique Peña Nieto no acudirá a una reunión con su homólogo estadounidense, y que se llevaría a cabo el 31 de enero. Todo por culpa del muro.

Al respeto, Trump ha dicho que una reunión con Peña Nieto sería “improductiva” si México no está dispuesto a pagar el muro. Y en contra de las duras críticas al respecto, Trump ya firmó la orden ejecutiva para que la construcción del muro “empiece en cuestión de meses”.

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El mandatario estadounidense ha asegurado que el muro costará entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, pero un reporte de Migration Policy Institute estima que el costo podría ascender a 25.000 millones.

Puede que el cierre del portal en español de la Casa Blanca se vincule con la relación que espera tener Trump con los latinos. Podría ser un mensaje.

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2. Retiro de EE.UU. del Acuerdo Transpacífico de cooperación económica

El Tratado Transpacífico de cooperación económica (TPP por sus siglas en inglés) es un acuerdo comercial entre varios países pertenecientes a la cuenca del Océano Pacífico (Singapur, Chile, Japón, Brunei, Nueva Zelanda, Australia, Vietnam, Malasia, Perú, México, Canadá y los Estados Unidos), y que buscaba flexibilizar las barreras comerciales, además de la cooperación  en temas como propiedad intelectual, derecho laboral, derecho medioambiental y arbitraje internacional.

Desde que estaba en campaña, Donald Trump se mostró en desacuerdo con el TPP, pues según él, el tratado menoscababa gravemente los derechos de los trabajadores estadounidenses, poniéndolos en desventaja respecto a sus competidores extranjeros.

Tan pronto como llegó a la Casa Blanca, cumplió su promesa y firmó el retiro definitivo de los Estados Unidos del TPP.

Esto sólo podría significar el primer paso que da la administración Trump para delimitar lo que serán las relaciones internacionales de los Estados Unidos a partir de ahora.

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3. Reducción de aportes a la ONU y otras organizaciones

El gobierno de los Estados Unidos prepara un decreto, cuyo borrador conoció The NewYork Times, y según el cual, Trump ha ordenado una considerable reducción de los aportes del país a la ONU especialmente, pero también a cualquier organización internacional que apoye el aborto, evada las sanciones impuestas a Irán o Corea del Norte o que pueda, directa o indirectamente, apoyar lo que para Washington son “grupos terroristas”.

Entre esos grupos estaría la Organización para la liberación de Palestina (OLP). Es importante tener en cuenta que desde 2012 Palestina participa en la ONU como Estado observador no miembro, lo que significa que puede asistir y opinar sobre decisiones importantes de la Asamblea General, sin que pueda votar.

Sin embargo, la condición de Estado Observador sí le permitiría acceder agencias internacionales y a la Corte Penal Internacional, por lo que podría iniciar una confrontación en los estrados internacionales contra Israel. Este último país siempre ha sido un aliado estratégico de los Estados Unidos en Asia.

Los aportes de los Estados Unidos a la ONU significan cerca del 22% del presupuesto de la organización, explican algunos expertos internacionales. Que disminuya, entonces, sería un problema serio pues se afectarían muchas agencias, básicamente aquellas destinadas a labores humanitarias.

4. El fin del “Obamacare”

ObamaCare (Ley de Cuidados de la Salud Asequibles o Affordable Care Act) es una reforma de salud en EE.UU. que extiende y mejora el acceso a los cuidados de salud y disminuye el gasto mediante regulaciones e impuestos.

Sin embargo, a los republicanos nunca les ha gustado, y desde que se implementó en 2010, han tratado de acabarlo, argumentado que genera costos altos para el Estado y no cumple con el fin de cubrir a todos los norteamericanos.

Desde su campaña presidencial, uno de los derroteros de Trump ha sido la derogación del Obamacare, pues lo considera “un completo y total desastre —según dijo en una rueda de prensa—, y debe ser remplazado con prontitud”.

De acuerdo con el portal Business insider, el proyecto de cambio fue radicado por los senadores republicanos Bill Cassidy y Sussan Collins. Tendría como objetivo, primero, aliviar la recarga fiscal que generaba el programa; segundo, desmontarlo paulatinamente; y tercero, remplazarlo por lo que llamó Ley de libertad del paciente (Patient Freedom Act).

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5. Políticas medioambientales y censura

En la mayoría de discursos, cuando se le pregunta sobre temas medioambientales, Trump se muestra reacio a aceptar y a discutir al respecto. En función de eso ya ha puesto en marcha políticas que buscan disminuir los recursos de la Agencia de protección ambiental (EPA).

Siguiendo esa misma línea, ha ordenado reabrir la construcción de los oleoductos de Keystone XL y Dakota Access, lo que ha causado malestar entre habitantes nativos y ecologistas, pues, y así lo informa el Washington Post, podría haber un serio peligro de vertimientos de sustancias tóxicas, además de contaminación de aguas subterráneas.

Hay, en cuanto a cuestiones ambientales, un tema más delicado: que Estados Unidos salga del Acuerdo del clima de París. Dicho tratado busca establecer medidas para la reducción de emisiones de gases de invernadero. Dicha salida, continúa el Post, tendría como objetivo dar vía libre a las políticas energéticas de Trump, que generarían alrededor de 3400 millones de toneladas de CO2.

En cuanto a la censura, desde la presidencia se ha ordenado a las organizaciones federales  filtren mejor la información y dejen de “decir tanto” a la prensa y en las redes sociales sobre asuntos climáticos. Recientemente la página de Twitter del Parque Nacional de Badlands borró algunos tuíts en los que se hablaba, por ejemplo, de la contaminación del mar, o del incremento del dióxido de carbono en la atmósfera, explica el portal Associated press.

Apenas va una semana del gobierno de Trump y ya ha tomado medidas polémicas. Sin embargo no es de extrañar: en su campaña dijo que lo haría, así que sólo está cumpliendo sus promesas. Y es apenas el principio.