“Es precipitado” hablar de normalización de relaciones entre Rusia y EE.UU.

“Es precipitado” hablar de normalización de relaciones entre Rusia y EE.UU.

2 de Febrero del 2017

No es un secreto que desde la Guerra Fría, las relaciones diplomáticas entre Rusia y Estados Unidos han sido complejas. Con la caída del Muro de Berlín en 1989 empezaron a limarse ciertas asperezas. Sin embargo, algunas de las tensiones siguieron bajo la mesa y ninguno de los dos gigantes, a pesar de los esfuerzos diplomáticos, ha podido llegar a estar completamente de acuerdo.

En los últimos años la manzana de la discordia ha estado en Ucrania y en Siria. Luego de los levantamientos en Ucrania, Moscú desplegó un operativo militar en procura de la defensa de sus intereses y como medida de apoyo a los rebeldes pro rusos. Por supuesto que eso generó rechazo tanto de parte de los Estados Unidos, como de la Unión Europea pues se contravenía reglas importantes del derecho internacional.

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En su discurso sobre la situación en Crimea, Putin dijo: “La política de contención de Rusia continúa. Constantemente están tratando de arrinconarnos por el hecho de que tenemos nuestra propia posición y no somos hipócritas. Pero todo tiene sus límites. Nuestros socios occidentales cruzaron la línea roja en el caso de Ucrania”.

Obama y putin-ok

En cuanto a Siria, las cosas no cambian mucho. El conflicto que se ha zanjado por el apoyo que Putin le ha dado a Bashar al-Ásad, y que ha disgustado a Washington, significó que las relaciones diplomáticas se endurecieran.

En su última conferencia de prensa como Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama fue enfático en que las relaciones con Rusia deberían mejorarse. Sin embargo, el hecho de que Putin aún apoyara al dictador sirio no ayudó mucho. “El espíritu conflictivo de Putin ha hecho las relaciones más difíciles”, comentó Obama entonces.

Aunado a eso, las sanciones que Estados Unidos ha levantado contra Rusia por lo hecho en Crimea y por el “hackeo” a las elecciones presidenciales deben, también, tenerse presentes. Entre las medidas tomadas por el gobierno norte americano incluyen desde la expulsión de diplomáticos, hasta “posibles acciones encubiertas”, explicó BBC mundo.

Por otro lado, desde su campaña Trump se ha mostrado amigable con los rusos. En una rueda de prensa dijo que estaba dispuesto a hacer “los esfuerzos necesarios para normalizar las relaciones con Rusia”.

¿Ahora que Trump ha llegado a la Casa Blanca, será posible un deshielo de las relaciones diplomáticas entre las dos potencias?

En una declaración que el Ministro de asuntos exteriores de la Federación Rusa, Sergey Lavrov  dio el 25 de enero de 2017, explicó que estaban muy contentos con la nueva actitud de Washington hacia Rusia, y que eso era un “gran paso para el acercamiento entre los países”.

Ahora que Trump ha nombrado a Rex Tillerson como secretario de estado, parece que el panorama se va despejando, pues Tillerson, se sabe, es relativamente cercano a Putin. Incluso, como lo informa The guardian, en 2013 él recibió “la Orden de la amistad”, por parte del gobierno ruso.

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Sin embargo las perspectivas siguen siendo inciertas. Según lo explicó la profesora Diana Marcela Rojas, experta en relaciones internacionales en diálogo con KienyKe.com, los imperativos de la geopolítica son muy complejos, y aún los Estados Unidos tienen intereses en conflicto, sobre todo en Siria, “por lo que hablar de normalización de las relaciones diplomáticas resulta precipitado”.

Además, continúa la  profesora, debe haber un cambio de parte y parte. Se sabe que ninguno de los dos va a ceder. Moscú no muestra interés  en salir de Crimea. En cuanto a Estados Unidos, el congreso de ese país no se muestra a favor de flexibilizar las sanciones impuestas a Rusia, que desea a toda costa reafirmar su condición de potencia.

Por las opiniones de Trump respecto a las relaciones internacionales, y que se ha visto en sus recientes posturas como la renegociación de algunos tratados, por ejemplo, resulta, explica la experta, muy difícil determinar el horizonte que seguirán las relaciones entre los dos países. La conclusión definitiva es, entonces, que se hace difícil arriesgarse a plantear posibilidades, en medio de perspectivas tan complejas. Perspectivas inciertas al final de cuentas.