Rescates a sangre y fuego

Rescates a sangre y fuego

24 de septiembre del 2013

Las fuerzas de seguridad de Kenia aún no toman el control del centro comercial Westgate, en Nairobi, que fue asaltado desde el sábado por militantes del grupo radical islámico al Shabab, afiliado a la red terrorista Al Qaeda.

No se sabe el número exacto de rehenes, pues muchos lograron escapar en las primeras horas del secuestro, otros fueron asesinados y varios resultados heridos durante los primeros operativos de rescate. Cifras preliminares hablan de 62 víctimas mortales, 175 heridos y varios desaparecidos. Tampoco se ha establecido el número de atacantes, aunque inicialmente se habla de al menos 20 terroristas.

A pesar de que el gobierno haya asegurado que han tomado el control del edificio, aún se escuchan disparos en su interior, lo que hace temer que varios terroristas estén escondidos esperando hacer una emboscada a las fuerzas de seguridad que ingresen. También se han desactivado varios artefactos explosivos instalados dentro del centro comercial.

El operativo de retoma del Westgate lleva varias horas y los secuestradores, valiéndose de redes sociales, insisten en que tienen más rehenes en su poder. La cifra de víctimas podría ser más escandalosa, según sobrevivientes.

Esta no sería la primera vez que un operativo de las fuerzas de seguridad de un Estado se ven obligadas a retomar, a sangre y fuego, el control de un lugar tomado por algún grupo insurgente, mientras estos mantienen en su poder a numerosos rehenes. No siempre el desenlace es afortunado.

Dubrovka, Kienyke

Terror en el teatro Dubrovka, Moscú

Durante una función del musical Nord-Ost en el teatro Dubrovkad de Moscú, un grupo de 40 extremistas chechenos hicieron un aterrador asalto en el que secuestraron a 912 personas que disfrutaban del show. Los hechos fueron en la noche del 23 de octubre de 2002, y los militantes armados, autodenominados “Suicidas de la división número 29”, daban al Kremlin un plazo de siete días para que retirara el ejército ruso de Chechenia. Si no se cumplía su exigencia, los terroristas harían estallar el lugar pues habían ubicado dos cilindros con 25 kilos de TNT dentro del teatro y además tenían varias amarradas a su cuerpo. Eran 25 cinturones explosivos que llevaban especialmente las mujeres kamikaze.

Vladimir Putin, quien entonces también era presidente ruso, ordenó un corto asedio el 26 de octubre utilizando un gas químico dentro de la ventilación del teatro que atontó a secuestradores y rehenes. Al haberlos dormido, los comandos de élite Spetsnaz irrumpieron en el edificio en un combate que dejó 130 rehenes muertos y 39 terroristas abatidos. Muchos de los civiles fallecieron asfixiados o intoxicados por el agente químico esparcido antes del asalto. Las autoridades confesaron, en gran medida por la presión internacional, que usaron una sustancia derivada del fentanil, y que su empleo “no contraviene la convención internacional sobre prohibición de armas químicas”. De igual forma, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Moscú a pagar más de 1.25 millones de euros en indemnizaciones a víctimas y familiares de víctimas por la trágica operación de rescate.

Beslan, Kienyke

Condenable secuestro en escuela rusa

Un grupo de 30 hombres y mujeres militantes chechenos se apoderó el 1 de septiembre de 2004 de un colegio de la ciudad de Beslán, en la región rusa de Osetia del Norte. Era el inicio de clases luego de las vacaciones de verano. Fueron 1.251 rehenes, la mayoría niños. La policía local trata, en vano, de detener el secuestro, pero los terroristas ubican bombas alrededor de la institución y llevan a los retenidos a un gimnasio, en el que ordenan a los niños que se ubiquen cerca de las ventanas, para servir como escudos humanos en caso de una retoma militar.

Horas después, los extremistas chechenos muestran su pliego de exigencias. Coinciden como en la toma del teatro Dubrovka en pedir al Kremlin que retire su ejército de Chechenia y libere a todos los detenidos afiliados al grupo radical. De igual forma amenazan con inmolarse con los cientos de niños adentro, en caso de no recibir una respuesta afirmativa a sus peticiones o si las autoridades intentan entrar al colegio.

Dos días después, el 3 de septiembre, un grupo de mediadores logran contactar con los militantes chechenos para que les dejen entrar comida y agua. El descuido es aprovechado por las fuerzas especiales para posicionarse y alistar la arremetida.  Tiempo después dos explosiones accidentales dentro del gimnasio precipitan la actuación de las autoridades lo que desencadena un sangriento tiroteo. Tras 53 horas de crisis, la operación culminó con la muerte de 331 civiles y más de 700 heridos, muchos de ellos niños. También murieron 30 terroristas.

Toma Palacio de Justicia, Colombia, Kienyke

Toma del Palacio de Justicia, Colombia

Colombia no ha sido ajeno a polémicos operativos de rescates luego de tomas masivas de rehenes. El 6 de noviembre de 1985 un comando de guerrilleros del M-19 se tomó el Palacio de Justicia en el centro de Bogotá. La sede de los máximos tribunales fue asaltada con cerca de 350 rehenes entre ellos jueces, magistrados, consejeros, funcionarios en general y visitantes. Poco tiempo después de que los insurgentes se apoderaran del edificio, hubo una reacción de la policía y ejército nacional que iniciaron una operación de retoma que se prolongó  hasta el 7 de noviembre, el día siguiente. 27 horas duró el combate a sangre y fuego que se cobró la vida de 94 personas, 11 de ellos magistrados de la Corte Suprema y 65 civiles. El edificio se incendió y se destruyeron miles de archivos judiciales. Entonces se reportó la desaparición de 11 personas, que con el tiempo se convirtió en un escándalo político ya que muchos de ellos fueron registrados en videos siendo rescatados por el ejército. Aún no se han esclarecido esas desapariciones.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos calificó como masacre la toma de rehenes en el Palacio de Justicia y lo elevó a denominación de Holocausto.

Embajada de Japón, Perú, Kienyke

De festejo a tragedia

El 17 de diciembre de 1996, el entonces embajador de Japón en Perú, Morihisa Aoki, organizó una ceremonia en su residencia para celebrar un nuevo aniversario del natalicio del emperador nipón Akihito. Había invitado a cuentos de personas, incluyendo líderes políticos locales, otros diplomáticos, militares y hasta la madre del entonces presidente Alberto Fujimori.

Mientras avanzaba la reunión, a las 8 de la noche un comando armado del Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA), con 14 insurgentes, incursionó en la vivienda y tomó como rehenes a casi cien asistentes. Poco a poco gran parte de los secuestrados fueron liberados, especialmente la totalidad de las mujeres retenidas y empleados de servicio. Finalmente mantuvieron en cautiverio a 72 personas.

Las negociaciones de los terroristas con el gobierno Fujimori no dieron resultado al comienzo. Los secuestradores exigían la liberación de casi 500 de sus miembros de las prisiones peruanas, además de reformas estructurales al Estado y al sistema económico. Finalmente las 72 personas estuvieron retenidas 125 días hasta que el 22 de abril de 1997 comandos del ejército, conformados por 142 uniformados, asaltaron la residencia del embajador y rescataron a los rehenes en una operación que podría considerarse como exitosa. Un rehén y dos secuestradores murieron.

Según detallaron más tarde las fuerzas especiales, durante los cinco meses de secuestro hicieron labores de inteligencia ingresando micrófonos entre los víveres y utensilios que entraban al lugar. Supieron que en la tarde los captores jugaban un partido de fútbol, así que decidieron que en ese momento era oportuno hacer el asalto.

Rehenes en Argelia, Kienyke

Cinematográfico asalto a planta de Gas en Argelia

A inicios de este año, el 16 de enero a las cinco de la madrugada (hora de Argelia), un grupo terrorista afín a Al-qaeda interceptó un autobús que transportaba a empleados de una planta de gas en el sureste del país. Su plan para secuestrarlo se vio frustrado por lo que los criminales huyeron hacia las viviendas donde se alojaban los trabajadores de la planta. En el lugar sí consiguen retener a 41 trabajadores extranjeros y 150 argelinos.

El ejército del país magrebí inicia un intenso operativo desde el día siguiente y hasta el 19 de enero, que culminó con la muerte de 29 miembros del comando extremista, un empleado argelino y 37 extranjeros, incluyendo a un colombiano, Carlos Estrada.

Según se conoció después, el ataque fue perpetrado por 60 terroristas del grupo conocido como “Los que firman con su sangre”, una rama de la red Al-qaeda que impera en el norte de África.

El grupo que se reivindicó la crisis de rehenes informó que realizaron el operativo en respuesta al apoyo que hizo Argelia a una intervención militar de Francia sobre Malí.

La operación en pleno desierto argelino se convirtió en cuatro días de infierno para los secuestrados, pues muchos de las víctimas fueron acribillados a sangre fría, e incluso resultaron obligados a llevar cinturones con explosivos.