“Cundinamarca requiere obras reales y valores”: Mestizo

16 de abril del 2019

El candidato del Polo espera forjar una coalición contra la maquinaria.

“Cundinamarca requiere obras reales y valores”: Mestizo

En general están en ascenso los denominados “perfiles técnicos” para las elecciones regionales y locales que vivirá Colombia en este 2019, como una alternativa a los tradicionales perfiles políticos que tantos colombianos señalan como causantes de la corrupción rampante en la nación. Pero pocos parecen reunir las características que Ricardo Mestizo espera aportar a la Gobernación de Cundinamarca: Ingeniero industrial forjado entre las ciencias exactas y la propensión por la eficiencia que, no obstante, completa décadas de militancia, liderazgo, contactos y experiencias históricas que han forjado una sólida trayectoria política.

Mestizo (Suesca, 1953) se embarcó este año en un ambicioso proyecto: Quitarle el departamento de Cundinamarca a las maquinarias. En pleno inicio de su campaña regional, Mestizo dialogó con KienyKe.com y no solamente le contó sus propuestas y proyectos para la región, sino que repasó con este portal las anécdotas de su nutrida trayectoria.

Un departamento permeado por la corrupción

El candidato del Polo Democrático para la Gobernación de Cundinamarca esbozó en primer lugar un panorama del departamento: “Tiene una particularidad, porque es realmente un departamento rico, ya que representa un 6% del PIB nacional. Su cercanía a la capital implica que tendría que haber sido mucho más desarrollado, sin embargo hay otros departamentos como Antioquia, Valle del Cauca e inclusive Santander, que van más adelante en muchos aspectos. Eso es debido a que Cundinamarca ha sido manejado de forma clientelista”.

Para Mestizo el balance es claro: “Desde la elección popular de gobernadores (Constitución de 1991), ha habido siete mandatarios regionales, de los cuales dos terminaron presos, Pablo Ardila y Álvaro Cruz. Por su parte, la gobernadora Leonor Sierra de Camargo fue destituida por participación en política. Realmente es un departamento con un presupuesto importante, más o menos 2,7 billones de pesos, con una poblacion de 2,7 millones de habitantes, pero la mayor parte de esto se ha despilfarrado entre corrupción y clientelismo”.

¿Cómo se expresa actualmente esa corrupción en Cundinamarca?

“En este momento hay un tema de boga que es el ‘volteo’ de tierras, en el que los alcaldes municipales están haciendo ‘volteo’ de sus respectivos POT (Plan de Ordenamiento Territorial), para legalizar zonas rurales que las vuelven urbanas, y eso multiplica las ganancias por 100. Es mejor negocio para los corruptos que la coca para los narcos.

La denuncia que en su momento hizo el exsenador Carlos Fernando Galán sobre el ‘volteo’ de tierras en Mosquera es hoy una realidad en distintos municipios del departamento, y ya hay un proceso abierto en la Fiscalía. No hay condenas por el momento, pero podría haber sorpresas más adelante con candidatos opcionados como lo es Nicolás García, que va a ser el de Cambio Radical, el Partido Conservador y La U. Incluso se piensa que el uribismo va a terminar apoyándolo porque no tiene en este momento candidato para el departamento. Es una fuerza de maquinarias”.

¿Hay por ende millonarios intereses en juego en la elección?

“Sí, realmente lo que se ha vivido en los últimos años en Cundinamarca es que todo ha sido absorbido por el ‘Partido de los negocios corruptos’. Ya no hay diferencias ideológicas en el departamento, porque antes había un debate entre las ideas de los liberales, los conservadores, la Anapo, el MRL… Eso ya no es así. Lo que hay ahora es una puja por los negocios. Hay una generación de dirigentes y alcaldes de todo el departamento (un 70-80%), que se dedicó al ‘Partido de los negocios’ en el que se unen sin ningún miramiento ni ningún acuerdo programático, lo que hay es un pacto por la repartija. Eso sí, en esa generación no están los alcaldes de municipios pobres, en donde sí hay mucha gente honesta.

Entonces el departamento necesita cambiar, porque lo único que se ve son pequeñas obras, y la dirigencia actual solo hace diagnósticos para cosas que no suceden. Se necesita pensar ahora en grande. De pronto hacer un tren de cercanías, de pronto construir troncales que tampoco se hacen, la del Carbón, la de Río Negro. Obras de impacto social y económico que no suceden. Hacen mucho menudeo de la política, y este gobernador (Jorge Rey) ha sido el más fidedigno representante del clientelismo. Inaugura hasta una piedra para iniciar una obra que nunca concluye. Aquí hay casos como el del Hospital de Zipaquirá, que ha sido inaugurado tres veces, y todavía no está el servicio. Entonces faltan políticas reales para fomentar la competitividad y el desarrollo”.

Propuestas

Infraestructura: “Hay cosas buenas de administraciones previas que se debe continuar: El tren de cercanias de Bogotá-Faca que empezaría a operar en 2022-2023, eso me gusta. Me gusta también la Troncal de los Andes que va a descongestionar el municipio de Chía, desde la Avenida Pradera a la Autonorte. Pero se debe ahondar en obras de ese estilo. Por ejemplo la provincia de Ubaté tiene años esperando una obra para desembotellarse, que se llama la Troncal del Carbón: La vía empezaría en Sutatausa, pasa por Tausa, Cucunubá, Guachetá, Lenguasaque, Ráquira y termina en Samacá. Eso desembotellaría la zona minera y reduciría los costos para exportar. El departamento requiere estas obras para crecer y ser más pujante”.

Vivienda y capital propia: “El déficit de vivienda en Cundinamarca es de 220.000 unidades, pero ese tema ha sido descuidado. Se necesita una coordinación institucional con Gobierno Nacional para tener techos dignos en el departamento. Soacha, por poner un caso, necesita mucha vivienda, y es a su vez el municipio más pobre de la región. De acuerdo con el último censo del Dane, hay 650.000 habitantes. Ya es ciudad. Pero con un desempleo del 15% y donde se comete el mayor numero de delitos de Cundinamarca: el 30%. Necesitamos que la urbe tenga un capítulo especial, porque es una bomba de tiempo. Para ello estamos planteando un referendo para que la capital de Cundinamarca sea Soacha. El hecho de que sea Bogotá la capital del departamento es un híbrido muy raro y no ha funcionado. Mientras que el 20% de la población del departamento está en Soacha, una urbe que si se recibe política pública potenciará el desarrollo de la región”.

Educación: Mestizo propone aquí un modelo mucho más descentralizado para el departamento, que aproveche las potencialidades de cada una de las provincias y municipios que lo conforman.

“Focalizar la inversión en educación, dedicarla a fortalecer la Universidad de Cundinamarca. Primero arrancó como un instituto universitario, y ahora que es universidad necesitamos que tenga más facultades, y que estas correspondan al desarrollo económico de cada región. Por ejemplo, en la provincia de Ubaté se necesita una Facultad de Minas, o en Zipaquirá, un municipio industrial, necesitamos Contaduría, Administración de Empresas, carreras que fortifiquen su industrialización. La Universidad de Cundinamarca está descentralizada y es barata, lo que la hace asequible, por eso hay que seguir reforzando su acceso y financiación”.

Agricultura: “Cundinamarca está viviendo una situación muy grave por cuenta de los diferentes TLC que se han firmado. Suprimieron mucha siembra en este departamento tan rico en agricultura, en temas como el sorgo, en papa, en maíz, en cebada, arroz. La gente se ha quedado sin oficio. Hay una desventaja comparativa frente a países desarrollados que por otra parte ayudan a sus productores. Eso nos ha llevado al extremo de que en el país de los chibchas estamos importando maíz. Estamos apostándole en campaña a hablar con la población campesina de Cundinamarca, que ha resultado muy afectada por este tipo de políticas que vienen desde hace décadas. Parece que el único mal que han hecho es trabajar, porque el Estado con sus decisiones se ha ensañado con ellos”.

Su historia: Forjado en la Anapo y amigo de los “Eme”

Una de las principales inspiraciones de Mestizo para que entrara a la política desde muy joven fue la figura histórica del general Gustavo Rojas Pinilla, personaje que, dejando a un lado su faceta autoritaria -que critica-, desarrolló el país en muchos ámbitos y que también transitó un camino hacia una pacificación que lamentablemente fue parcial tras su derrocamiento y el inicio del Frente Nacional.

“Ese gobierno de Rojas tras el Golpe de Estado respaldado por el país dejó obras civiles muy grandes. Fueron cuatro años de modernización gigantesca en el país. Y por eso los colombianos lo hicieron ganar las elecciones del 70. Yo hablé con él varias veces, siendo apenas un joven de 16 años, y era realmente un visionario. Lo que pasa es que ya su familia, lo que todo el mundo sabe, sus nietos, se metieron en la corrupción”, dijo.

Tal vez desde los setentas se intuía que la estirpe Rojas iba a manchar el legado del caudillo, y de allí probablemente el sisma enorme que sufrió la Alianza Nacional Popular (Anapo) entre socialistas y conservadores, estos últimos representados por los hijos. Mestizo se quedó en el ala socialista, y allí conoció grandes amigos como los que fueron luego a fundar el Movimiento 19 de Abril (M-19), Carlos Toledo Plata y Andrés Almarales. El primero todavía mentado en Bucaramanga, su “ciudad bonita” a la que quiso reincorporarse en legalidad, y el segundo trágicamente recordado por su rol en la toma del Palacio de Justicia en 1985. Ambos, muertos de forma violenta en tiempos turbulentos.

“Carlos Toledo Plata era un médico pediatra, un hombre pudiente y próspero, que fue quien puso los primeros recursos para la formación del M-19. Un hombre de unas convicciones profundas, quien fue uno de los primeros también en ver que el camino de la lucha armada no era el indicado. Por eso a mediados de los ochenta intentó reinsertarse a la vida civil y ahí fue asesinado en Bucaramanga dejando un legado. Y Andrés Almarales, un abogado de Ciénaga, Magdalena, que como Toledo fue parlamentario por la Anapo, y gestó la ruptura con los conservadores de María Eugenia y Samuel Rojas”, recordó de dichos personajes.

FOTO: Andrés Felipe Lozano

Convergencia y raíces

Contrario a sus excompañeros de la Anapo, Mestizo siempre propendió por el camino de los consensos, de las alianzas, del debate institucional, pero sin dejar a un lado las convicciones y los principios. “Siempre he propendido por la unidad de los sectores de izquierda”, dijo. Por eso tal vez no comprende es cómo en Cundinamarca se han perdido las ideas y partidos independientes terminen sumándose a la maquinaria. “Los Verdes tuvieron una equivocación política al apoyar a Jorge Rey con el cuentico chino de que era para frenar a la uribista Nancy Patricia Gutiérrez”, dijo.

“Los invitamos a que para esta elección hagamos una convergencia y vayamos a una elección interpartidista para forjar un frente independiente contra las maquinarias”, dijo. Sin embargo anticipó que si eso no se da, irá hasta el final por el bien del departamento. “Hemos decrecido en la izquierda regional, y el objetivo inmediato es volver a lo que tenía en su momento la Anapo, una influencia amplia en Cundinamarca en base a su unidad. Gustavo Petro acaba de poner 450.000 votos sin maquinaria, lo que indica que hay espacio para crecer”, agregó.

Mestizo creció en Suesca, vive en Chía y trabaja en Ubaté. A pesar de su ascenso político, de que ha conformado las cúpulas de distintas entidades y que ha llegado a ser director de Minas de la Gobernación, no ha cortado sus raíces ni se ha encumbrado en la capital. Sigue siendo campesino por convicción y es cundinamarqués, no cachaco ni capitalino.

“Conozco las dinámicas y necesidades, he andado el departamento, soy de la gente, soy cercano. Vivo en Chía, trabajo en Ubaté, estoy en permanente contacto con la comunidad. He estado en el gremio del carbón, respaldé el paro agrario y el del transporte. No fue que un día amanecí de geniesito y dije ‘quiero ser gobernador’. No. Quiero ser gobernador porque conozco bien a Cundinamarca y sus apremios”, concluyó.

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