“Sería estúpido no pensar que lo que más conviene a Colombia es la paz”: Cónsul sudafricano

“Sería estúpido no pensar que lo que más conviene a Colombia es la paz”: Cónsul sudafricano

9 de Noviembre del 2013

El apellido Jacobsen es de Dinamarca. Sus abuelos llegaron a mediados del siglo XIX a Colombia, huyendo de la guerra civil, y aquí se casaron. El resto de su descendencia fue colombiana. Fred Eric Jacobsen es bogotano, de sangre danesa y también diplomática.

“Mi abuelo fue cónsul permanente de Dinamarca en Colombia. Entonces no había embajador, pero representó al gobierno danés hasta que murió en 1943. Yo de niño decía que algún día sería embajador, pero de Colombia en Dinamarca. Pero era idea de niñez, nunca estudié carrera diplomática”.

Fred Eric Jacobsen estudió en Bogotá su bachillerato. Viajó a Estados Unidos a formarse como administrador de empresas  y luego se especializó en responsabilidad social de organizaciones privadas. En ExxonMobil trabajó 35 años y los últimos 15 lo hizo como gerente corporativo de relaciones públicas.

Se pensionó en 1993 y como asesor independiente conoció a Ernesto Samper. En 1996 fue llamado por la Cancillería, entonces dirigida por Maria Emma Mejía. Según le expuso ella, el presidente Samper conocía de sus experiencias de diálogo con comunidades y negociación internacional, así que le quería ofrecer ser el segundo embajador en la historia de Colombia con presencia en Sudáfrica. Aceptó, aunque por mucho sabía lo básico de ese país. Se preparó y viajó al servicio diplomático en septiembre de 1997. Estuvo en el cargo ratificado hasta septiembre de 2001.

Regresar al país y tratar de retomar sus asesorías independientes no lo alejaron del país africano. Desde Pretoria lo llamaron para ser su representante en Bogotá. Aceptó ser Cónsul Honorario de Sudáfrica en Colombia.

Su tarea principal es abrir puentes más amplios de intercambio cultural, económico y político entre las dos naciones, inicialmente tratando de obtener una embajada de ellos en nuestro país.

¿Por qué Sudáfrica no tiene embajada en Colombia, y en cambio nosotros sí allá?

Es algo desafortunado que percibí desde que llegué a la embajada en Pretoria. Lo que pasó fue que por falta de gestión no la obtuvimos a tiempo. Los peruanos y los venezolanos hicieron mejor labor de la que nosotros, y en el 97, al llegar yo a la embajada, ya habían designado esas embajadas, pero no había más para esta región. En el Apartheid Sudáfrica tendría unas 30 embajadas. Al finalizar el Apartheid el mundo les abrió las puertas y terminaron con más de cien embajadas, pero abrir una nueva en Colombia no les sería viable económicamente.

¿Pero entonces nos quedamos sin embajada de ellos en Bogotá?

El presidente (Juan Manuel) Santos y su gobierno están interesados en que Sudáfrica abra su embajada. Creo que estamos dando pasos importantes y en un futuro no muy lejano lograrán que tengamos embajada, porque nuestras relaciones en inversiones son para ellos más importantes que las que tienen en Venezuela o Perú. Le menciono a SABMiller, a Anglo American…

¿En qué porcentaje de avance van las gestiones para conseguir la embajada?

Me llevo muchas sorpresas porque cuando creo que las cosas van muy adelante a veces parece no resultar así. Pero diría que vamos en un 70% de avance. Cuando yo estaba de embajador, logré que el entonces vicepresidente Jacob Zuma viniera a Colombia. Y ahora él es el presidente actual de Sudáfrica. Y la semana entrante vendrá la primera dama de Sudáfrica y estará con nosotros. Estos son pasos muy importantes y más temprano que tarde lograremos la embajada acá.

Proceso de Paz Sudáfrica, Kienyke

“Fácilmente ellos nos podrían dar mucha asesoría en procesos de reconciliación”, dice Jacobsen.

¿Hay un importante intercambio de población sudafricana acá en Colombia, y quizá colombianos en ese país?

Las multinacionales como SABMiller o la Anglo American propenden por esos intercambios. Verá usted en Bavaria a varios surafricanos. También en el cerrejón. Pero nosotros no tenemos mucha población allá. Cuando fui embajador, había unos 50 colombianos en Pretoria y Johannesburgo. Pero hoy en día diría que las empresas se han preocupado por capacitar trabajadores y enviarlos para entrenamientos en Sudáfrica. Todo se puede mejorar, porque me di cuenta en la embajada que mi misión principal era tratar de acercar a los dos países. Fácilmente ellos nos podrían dar mucha asesoría en procesos de reconciliación y nosotros a ellos en manejo del narcotráfico.

¿Sudáfrica sufre por el narcotráfico?

Sí, porque mucha de la droga entra por Sudáfrica al resto del continente y hacia Europa. Ellos son ruta. No creo que tengan producción.

¿Qué tan fácil son los flujos migratorios entre los dos países?

Los sudafricanos no necesitan visa para venir a Colombia. Colombia sí necesita visa y tienen desafortunadamente que ir hasta Caracas, que es donde está la embajada para la región. Eso es algo que estamos mejorando.

 ¿Qué les ofrecemos y qué nos ofrecen, en términos comerciales?

Mucha gente de Colombia, del cerrejón, va a Sudáfrica a recibir entrenamiento en las minas y viceversa. Colombia también les exportaba café. Aunque ellos tienen posibilidad de producir,  pero ellos se impresionan de cómo lo producimos. Además me di cuenta que hay una muy débil industria de ropa femenina. Desde ese punto de vista, de la moda, ellos se deslucirían mucho por nuestros productos. Podríamos competir enormemente en Suráfrica en esa parte textil. Todo depende de los costos de transporte. Ellos nos importaban munición porque en su momento de Apartheid, nadie les vendía ni compraba nada, entonces ellos desarrollaron su propia industria de armas. En mi época de embajador les comprábamos municiones.

“La clave de la reconciliación en Sudáfrica es que allá los partidos llegaron al poder con votos, no regalos”

Fred Eric Jacobsen considera que de las más importantes experiencias que vivió en Sudáfrica fue conocer y compartir algunos momentos con el entonces presidente Nelson Mandela. “Tuve la fortuna de presentarle credenciales a Mandela, con quien pude reunirme varias veces. Es un hombre invaluable. Él sufrió 27 años en prisión y no fue fácil de llevar porque estaba confinado a trabajos forzados. Producto de eso tuvo problemas de salud. Fue una vida muy difícil, y por eso es admirable como ser humano”.

Para el cónsul de Sudáfrica en Colombia, si no hubiera sido por Mandela la nación se habría sumido en un baño de sangre “brutal” y el proceso de reconciliación no se hubiera podido materializar. “Salió de prisión a propiciar un acuerdo para acabar con el Apartheid y llevar a cabo una revolución pacifica. El régimen del Apartheid estaba instituido desde la constitución. Hubo casos inaceptables. Era no solo contra los negros, sino contra cualquier etnia diferente a los originarios blancos”.

Jacobsen encuentra similitudes y también profundas diferencias entre el proceso de paz sudafricano y el colombiano. De hecho insiste en varias oportunidades que ninguna experiencia de paz es equiparable a otra. Entre lo que más encuentra de similar son los obstáculos que pueden surgir, pero que no tienen por qué impedir que la búsqueda del fin dialogado de la guerra permanezca. “Le cuento algo importante. Mandela tuvo que lidiar hasta con los de su misma raza. Él era de la etnia Xhosa y no se llevaban bien con los zulu. Tuvo que trabajar muchísimo para lograr ciertos acuerdos. Para las elecciones de 1994, donde ya había la posibilidad de participación de todos los ciudadanos sudafricanos, los zulus no estaban con Mandela, sino tenían su propio partido. Pero en 1994 eligieron a Mandela por una mayoría inmensa. Todo fue democrático”.

Cónsul Sudáfrica Fred Eric Jacobsen, Kienyke

Fred Eric Jacobsen presentó sus credenciales al entonces presidente Nelson Mandela en octubre de 1997.  

¿Enfrentó muchos problemas el proceso de paz en Sudáfrica?

Yo diría que sí, que no era fácil. Era un régimen que tenia más de 50 años de instituido y era un problema diferente del nuestro. En el caso de ellos era discriminación racial, y el tratamiento que los blancos radicales le daban a los negros y a los indios era monstruoso. Ellos incluso trataron de usar la genética para tratar de eliminar la raza diferente.

¿Qué otras diferencias destacaría entre las dos naciones?

Quiero que se haga una diferencia entre nuestro problema de guerrilla y el de las guerrillas en Sudáfrica. La colombiana tiene mucho que ver y se alimenta muchísimo por ingresos de droga. En Sudáfrica no lo tuvieron así. Otra cosa que siempre he tratado de decir es que los dos procesos no son absolutamente comparables. Ellos en Sudáfrica tenían toda la razón de tratar de luchar contra un régimen que era oprobioso y de discriminación. En nuestro caso es diferente: somos un país democrático que da la posibilidad a cualquier movimiento de participar, sin las armas. El que el narcotráfico se haya metido en la lucha armada de Colombia es terrible.

¿Hay alguna experiencia sudafricana que deberíamos evitar o alejar?

No tanto como errores, sino problemas. Hubo un inconveniente por la lucha entre las mismas etnias negras por tener preponderancia. En ese caso era principalmente los zulus contra las otras etnias. El presidente Nelson Mandela, desde cuando salió de prisión en el 90 y hasta ascender a la presidencia en el 94, tuvo una lucha fuerte para conciliar a esas razas. Incluso se supo de radicales blancos que alentaban a los zulus para que se opusieran a los logros del proceso.

¿Se asemejan esas oposiciones a las que vive Colombia con sectores como el uribismo?

Yo diría que no. Me preocupa meterme en temas políticos porque tengo condición consular. Pero le diría que no hay similitud en eso. En este país hay mucha gente que no es de extrema derecha y que ve que en el proceso de paz hay problemas complicados en el sentido cómo se va a tratar a una gente que ha hecho un daño inmenso al país y el precedente que se crearía en caso que no tengan ninguna condena ante la justicia. Pero no hay que estigmatizar en este país a quienes tienen algún reparo con el proceso de paz, sino que tienen unas preocupaciones de qué va a pasar hacia el futuro. Yo diría que no hay nadie que esté contra el proceso de paz, por el solo hecho de que se lleve a cabo. Se necesita ser estúpido para no pensar que lo que más conviene a Colombia es la paz.

¿Cómo fue el proceso de justicia transicional en Sudáfrica?

Los responsables de delitos se tenían que someter a la famosa comisión de la verdad y reconciliación. Tenían que llegar, tanto blancos como negros, confesar los crímenes que habían cometido, todos los crímenes, y pedir perdón. El hecho de tratar de justificar la violencia es inaceptable, por eso ellos solo pedían perdón. Demostraron la voluntad de dejar la lucha armada, reconocer que hicieron mal y tener voluntad de reconciliación. Si hubo alguien que no confesaba la totalidad de los crímenes o trataba de ocultarlos, esa gente resultó en la cárcel. Los que no, no fueron a prisión.

Pero tratar de sugerir algo así acá sería interpretado como llamar a la impunidad…

No es fácil de dilucidar. Lo que pasa es que hay varias cosas que la guerrilla en Sudáfrica no cometió. Allá no secuestraron, ni reclutaron niños o mujeres. Ni se financiaron con narcotráfico. Esos ingredientes no se dieron en Sudáfrica. Pero sí me atrevería a pensar y desear que nosotros podamos llegar a un momento en que esta gente entienda que las cosas no se hacen con las armas sino con los votos.

¿Cómo facilitaron los mecanismos de participación política en equidad?

Esa fue una de las claves de la reconciliación en Sudáfrica. Allá ellos se la ganaron con votos. No les dieron las curules en la Asamblea Nacional regaladas. Todas las etnias y partidos tenían que entrar con votos legítimos. Ese punto a la gente acá le preocupa muchísimo. Un político, sea bueno o malo, le toca luchar para conseguir sus votos, y que a esta gente le entreguen la posibilidad de participar sin votos, es difícil de aceptar.

¿Cómo superaron culturalmente las herencias del Apartheid, del racismo?

Es un proceso generacional y lo confirmé. Los que sufrieron mucho las consecuencias de esa época del Apartheid, en este momento no es fácil la reconciliación total. Pero es proceso generacional. A medida que va saliendo la generación que vivió el problema y entra la nueva, que ya está integrada, lo supera fácil. Así debemos considerarlo en Colombia; si usted piensa en que a un ser querido lo han secuestrado y lo han tratado de la manera más inhumana, que usted perdone es muy complicado.

No será algo rápido, de la noche a la mañana…

No creo. Pienso que vamos a tener que luchar tremendamente. Todo mundo va tener que poner mucho e su parte. Pero después de tener nosotros 50 años o más de esta guerra, tratemos que nuestros hijos y nietos les toque un país en paz.

¿Y el hito del uso del deporte como reconciliador en Sudáfrica?

La labor que Mandela hizo en el 95 fue monumental. Escasamente llevaba él unos meses posesionado, y llega el campeonato mundial de rugby, que en Sudáfrica era deporte de blancos. Pero lograr que los negros apoyaran a ese equipo fue una tarea increíble del presidente.

¿Algo similar podría aplicarse aquí?

Sería importantísimo. Hay que ver lo que ha sido la unión de este país por su equipo de fútbol que clasificó al mundial. Si pudiéramos lograr algo en ese estilo, de tener una capacidad de perdonar y una capacidad de reconciliar aprovechando el deporte, sería un regalo para las generaciones venideras.

Twitter: @david_baracaldo