“Si les dicen que hacer la paz no es posible, no les crean”

KienyKe

“Si les dicen que hacer la paz no es posible, no les crean”

31 de marzo del 2019

Eso es lo que cree Tatiana Gutiérrez, gerente Gerente de Paz y Postconflicto de Antioquia. En diálogo con KineyKe.com nos cuenta su proceso y da detalles de cómo ha sido su camino frente al cargo que mantiene.

La construcción de paz no es fácil. Después de firmar un acuerdo, los pasos más complicados empiezan con la implementación. Nadie sabe protocolos de inicio o cómo hacerlo, pero Antioquia lleva mucha delantera.

En un territorio donde la guerra fue constante por décadas, donde no se podía entrar por el conflicto y en donde hasta ahora se están descubriendo especies que nos eran desconocidas, hoy se construye paz a lo grande.

Tatiana Gutiérrez, una mujer que ostenta el cargo de Gerente de Paz y Postconflicto de Antioquia.

Ella cree firmemente en la convivencia, en la autogestión, en el respeto y el perdón y hace de oídos sordos a los que le dicen que hacer paz no es posible, porque ella ha visto de primera mano que sí se puede.

¿Qué tiene de particular la paz en Antioquia?

Tatiana Gutiérrez: La particularidad es que es transversal a todas las Secretarías, eso significa que todas y cada una tiene la obligación de invertir sus recursos en la línea de paz.

¿Cómo funcionan esas líneas de acción?

TG: Hemos vivido décadas en las cuales no ha habido un diálogo fluido entre unos y otros por niveles de desconfianza. De estas líneas quiero resaltar el Consejo Departamental de Reincorporación: fuimos los primeros en Colombia en crear este espacio autorizados por el Alto Comisionado para la Paz y tiene como objetivo apoyar todos los procesos de Reincorporación de las Farc.

Ahí tenemos asiento la ONU, las Farc, Pnud, OIM, FAO, organizaciones diversas, la academia, las universidad, las fundaciones de empresa privada y todos de manera mágica vamos construyendo proyectos que mejoren la calidad de vida de los excombatientes y de la comunicad que vive alrededor de ellos. Pero nuestro gran esfuerzo está en generarles proyectos de vida.

Hoy día, las Farc tienen tres empresas: ‘El Café Paramillo’, ‘La sastrería La Montaña’ y un megaproyecto piscícola que tiene desarrollo en Mutatá y es apoyado por la comunidad europea. Igualmente, hemos capacitado a 100 de ellos como promotores de paz y vida. Son personas que van contratados por los hospitales locales haciendo prevención en salud y fortalecimiento de estrategias de vida. Realmente ha sido muy bonito este proceso de construcción de paz para hacer presencia en territorios donde nunca la institucionalidad había hecho, pero sobre todo, para que esta apuesta dela paz sea una realidad.

Pero también existen Consejos municipales de Paz…

TG: La participación de los consejos tiene una composición plural, son una representación de la sociedad civil donde todo el mundo tiene la posibilidad de tener voz y voto. ¿Qué objetivo tienen? Acompañar, aconsejar y analizar las situaciones de conflicto. Igualmente les estamos entregando una metodología de trabajo donde se permite identificar en una comunidad cuáles son los riesgos y las acciones a tomar. El objetivo es empoderar a los diferentes representantes de las instancias de la sociedad civil para que sepan gestionar y autogestionar la convivencia.

¿Cómo fue el inicio de todo este proceso?

TG: Primero, cuando se inician los diálogos hay niveles de desconfianza, nosotros nunca habíamos compartido una mesa con un exguerrillero, con una víctima, con organismos internacionales. Poco a poco hemos ido construyendo ese capital de confianza basado en el respeto, porque el otro puede pensar y sentir diferente pero podemos llegar a acuerdos que nos hagan felices a todos. Una experiencia enriquecedora que queremos multiplicar permanentemente enviando el mensaje hay que crecer en la esperanza y acá quiero hacer un alto para señalar que esa esperanza siempre debe pasar por la verdad, la justicia y la reparación.

Pero hay que mirar hacia adelante. La paz es posible y solamente en el marco de la paz, un país es prospero. No podemos seguir siendo el instrumento de los dueños de la guerra, viviendo en el odio y no reconociendo al otro como un ser humano.

¿Qué hace falta?

TG: Hay que fortalecer mucho el conocimiento, hay un porcentaje altísimo en la población en Colombia que no conoce el Acuerdo de Paz, no conoce qué dice. También hay que fortalecer las capacidades y la formación en convivencia de todos y cada uno de los ciudadanos. Durante muchos años los conflictos los arbitró e indujo la solución personas diferentes, hoy tenemos la oportunidad de poder autogestionar la convivencia.

Nosotros queremos dejar instalada esa capacidad y apoyar al Gobierno Nacional, a la Agencia Nacional de Reincorporación, a la Oficina del Alto Comisionado en todas las líneas de reincorporación. La construcción de paz es una constante en Colombia de ahora en adelante, pero es un camino de largo trasegar, de grandes cambios y grandes transformaciones, lo mejor, y creo que es lo que debe ocurrir, es que alrededor del respeto y de la paz, podamos crecer.

Hablaba usted de una suerte de incomunicación con el Gobierno Nacional respecto al tema de tierras… ¿en qué otros temas siente que el gobierno no está respondiendo como debería?

TG: Si bien, la paz se vive desde el territorio, quienes tienen la responsabilidad de la implementación del Acuerdo es el Gobierno Nacional. Entonces, mi primer reto es articular con la oficina del Alto Comisionado, la Agencia de Tierras y todo el Gobierno Nacional, para ver ellos como caminan, qué políticas hay, cómo va el cumplimiento, coadyuvar y también llamar al orden, criticar.

Yo he llamada la atención: esta guerra comenzó por tierra, y hoy, lo que más se reclama es tierra en alguna modalidad para poder ejecutar proyectos productivos, porque esta guerrilla es de vocación agrícola, quiere quedarse en el campo y sembrar y hoy el mundo necesita alimentos y nosotros necesitamos producir, no coca, sino alimentos.

Entonces yo me pregunto… hay tantas hectáreas de baldío, tantas hectáreas de los exnarcotraficantes o de narcotraficantes que hoy reposan en la SAE (Sociedad de Activos Especiales), ¿por qué no hay la posibilidad de convertir estas tierras, sobre todo las de los narcotraficantes que son las mejores del país, en campos productivos, donde esos que fueron guerrilleros, que empuñaron un arma, empuñen un azadón y produzcan alimentos? No entiendo la razón. Para mí no hay claridad.

¿No le han dado una razón convincente desde el Gobierno central?

Nunca. Ni en el pasado gobierno, ni en este. Yo espero que la verdad este gobierno sea más serio y que empiece a entregar terrenos a colectivos, a personas que tengan seriedad para la producción, porque no es lógico.

Tatiana Gutiérrez junto a Pastor Alape

Pastor Alape habló que él tuvo que reunirse en 2017 con ustedes y dijo que en un principio había desconfianza desde el gobierno departamental… 

TG: No había desconfianza. Mi gobernador (de Antioquia), si hacen memoria y buscan los trinos, siempre señaló en sus entrevistas que esto era un despelote, que no había orden, que no había disciplina, y eso, muchos lo interpretaron como una crítica o un rechazo. Eso que fue lo que él (Pastor) quiso resaltar.

Hubo una reflexión porque ellos se dieron cuenta que no estaban llegando los proyectos productivos, no había una línea clara de reincorporación que, hay que decirlo, este gobierno de Duque en cabeza del doctor Emilio Archila ya tiene cuatro lineamientos muy claros con metas y números de cómo va a ser el proceso. Pero en el pasado, trascurría el tiempo y ellos estaban expectantes, porque ellos ya estaban viendo el desorden, la falta de disciplina, la falta de autoridad.

En este tiempo de trabajo, ¿ha tenido alguna anécdota que la haya marcado?

TG: Muchas cosas bonitas. Por ejemplo, con la fundación ‘El Cielo’ que es de un chef internacional, tengo una. Ellos acogen cada semana a un grupo de excombatientes de las Farc, AUC y de víctimas, los lleva a Medellín y los capacita. Todo esto para contarles que una vez teníamos un evento en Llano Grande, en Dabeiba, y esas tres personas hicieron un gran almuerzo: Una víctima, un exFarc y un ExAUC cocinaron juntos una cosa maravillosa y nos sirvieron el almuerzo.

Otra: Estaba yo recién posesionada, estaba en las zonas veredales y el gobernador me dijo: “usted mañana se va y recorre todas esas zonas. Yo quiero saber qué está pasando allá”. Y entonces, él fue a despedirnos en el aeropuerto, inclusive hay una foto, y me dice: “bueno yo espero que el testamento lo hayas dejado a nombre mío” (risas) y yo contesté: “pero usted como me dice eso si yo voy solita para estas zonas” (risas).

Hay muchas cosas. Por ejemplo, el amor con que estas personas me han recibido, porque debo decir que yo muchas veces, con colegas, en otros escenarios, me he sentido agredida e irrespetada. Yo solo he tenido respeto y decencia por parte de las Farc en todos los escenarios: respeto a la palabra, respeto a mi  posición. Yo puedo ser bien agria en algunos momentos y, sin embargo, siempre ha habido una buena conversación.

¿De qué se siente más orgullosa de este trabajo que ha desempeñado para consolidar la paz en el departamento de Antioquia?

TG: Yo no me siento orgullosa, me siento feliz con lo que hago. Agradecidísima con el gobernador que me otorgó esta oportunidad. Le pido mucho a Dios que me dé la claridad y la capacidad de dialogar con personas que piensan y sienten distinto y resuelven la vida diferente. Yo creo que el concepto es felicidad y lo hago todo desde el amor porque amo lo que hago. Es una labor absolutamente gratificante.

¿Qué ha sido lo más difícil en estos años de trabajo?

TG: Es que no es difícil. Son retos. Trato de hacer lo mejor, de la mejor manera con respeto, con orden, con disciplina. Pero no hay nada difícil.

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